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No sólo los fanáticos adversan la teoría sobre la evolución


En un artículo denominado "El caso del cardenal incauto", publicado en el Panamá América el 26 de julio pasado, la socióloga panameña Brittmarie Janson Pérez mezcla, de manera un poco forzada, cuatro temas distintos: la validez de la teoría de la evolución; la posición de la Iglesia al respecto; el papel del Cardenal Schonborn en la polémica; y la conspiración política de grupos cristianos extremistas tendiente a establecer una teocracia en EU.
Me parece un error analizar estos temas como uno solo; peor aún es que, al hacerlo, Pérez formula algunas imprecisiones importantes. Por ejemplo, comentando un escrito reciente de Schonborn en el periódico norteamericano The New York Times, asevera que "..el cardenal había escrito el artículo oponiéndose a la teoría evolucionaria de Darwin a instancias de un católico de Estados Unidos, Mark Ryland". Con esto, parece querer decir que Schonborn redactó su comentario solamente porque Ryland se lo pidió. Yo leí un análisis sobre el tema publicado el 9 de julio en ese diario y no es así. Por el contrario, se indica allí que Schonborn tenía "años" de meditar sobre la forma cómo los medios de comunicación masivos han distorsionado la posición de la Iglesia Católica sobre la evolución, todo a partir de una frasecita vaga de Juan Pablo II; que había hablado sobre el tema, antes de producir el artículo, con el actual Papa (previo a su elección como supremo pontífice); y que el futuro Papa "urgió" a Schonborn a escribir al respecto.
Tampoco parece precisa la aseveración de Pérez según la cual "..la Iglesia Católica ha expresado que no hay incompatibilidad entre la teoría evolucionaria de Darwin y la creencia en Dios". Por el contrario, la Iglesia Católica sí ha dicho que ambas son incompatibles -recomiendo al lector comprobarlo consultando, entre otros, el "catecismo" católico oficial y los documentos del Concilio Vaticano I sobre el tema, todos lo cuales están disponibles vía Internet.
Mi posición es que la tesis neo-darwinista al respecto de la evolución de las especies (al igual que su hermana, la teoría de la "gran explosión" que da origen al universo) no es más que una teoría no demostrada y, lo que es mucho peor, que es una teoría que contradice la razón y la experiencia científica. Por esta razón no sólo considero que carece de fundamento sino que es absurda. Lo cual no significa que acepto como válido, ni mucho menos como un "dogma de fe", la tesis de la Biblia sobre la creación de las especies (que considero errónea), ni que soy católico (pues soy deísta), ni que apoyo conspiraciones teocráticas en EU ni en ningún otro país.
La cuestión del origen del universo, el de las especies, y el de los seres humanos y sus facultades espirituales, son temas muy importantes que debíamos debatir por separado, no mezclándolos ni "demonizándolos" a partir del hecho de que algunas personas irracionales o inmaduras estén a favor -o en contra- de ellos.
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