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No a toda especie de terrorismo


Los que no residen en el Medio Oriente, no han estudiado cabalmente su realidad, y no son judíos, musulmanes o palestinos, difícilmente entenderán o explicarán los pormenores del conflicto "judío-palestino". 

Este conflicto, de vieja data, ha cobrado miles de vidas y heridos por medio de actos atroces, violentos y censurables, por la posesión y control de territorios de alto valor geopolítico, religioso, histórico y comercial para las partes en disputa.

Las potencias occidentales y sus aliados han "concienciado" al resto de los pueblos democráticos y libres sobre la lucha contra el terrorismo, aunque se guarde silencio sobre otra especie de persecución y terrorismo. A continuación, una historia desapercibida.

Un joven de 15 años, de nombre Ami Oritz, judío mesiánico, residente en el asentamiento de Ariel, Cisjordania, pensó que recibía un regalo por la fiesta de Purim del año 2008, pero en realidad contenía una potente bomba que explotó, y aunque no lo mató, las heridas se describen así: El cuello tiene un corte profundo de 20 centímetros, un pulmón reventado, quemaduras de segundo grado en el pecho y los brazos, sin carne en los muslos, todos los dedos amputados y metralla en todo su cuerpo.

La vida de los judíos mesiánicos es muy difícil en Israel, ya que de no ocultar su confesión, pueden ser sujetos de represalias de todo tipo, especialmente por grupos organizados dedicados a perseguirlos ferozmente mediante amenazas constantes y protestas frente a sus domicilios.

Los judíos mesiánicos se consideran judíos puesto que nacieron en esa confesión y celebran todos los ritos y festividades del judaísmo. Sin embargo, se diferencian del resto en que consideran que Yeshúa (Jesús) es el Mashíaj (Mesías) y que el Nuevo Testamento (B'rit Hadashah) es el punto culminante del Antiguo Testamento (Tanaj).

El artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, dice a la letra lo siguiente: "Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia".

En este sentido, como promotores y defensores de los derechos humanos, repudiamos toda acción que tenga como motivación el odio y la intolerancia religiosas.  Y, por supuesto, hacemos un llamado a la Organización de las Naciones Unidas y a todos los que tengan vocación por la paz, para que cese la persecución contra los judíos mesiánicos y cualquier otra agrupación cristiana.

gadaraovi@gmail.com

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