Nociones fundamentales de cultura
Para referirse al término cultura, se dan muchas definiciones. Por ejemplo, para algunos, es como un amortiguador entre el hombre y su ambiente; para el común de la gente, hablar de ello es como referirse al refinamiento y al estudio.
No obstante, en otros términos suele decirse que la cultura es "el modo de vida de un pueblo"; "el modo como se comportan los individuos en una sociedad"; "la parte del ambiente hecha por el hombre"; "la porción aprendida de la conducta humana"; lo cual implica que la vida humana se desenvuelve en dos escenarios: el natural, o hábitat, y el social, o cultural: etc.
No es necesario hacer hincapié en que el término cultura en el sentido transcrito es completamente distinto al concepto popular que lo hace sinónimo de "refinamiento", "urbanidad", "buenas costumbres", etc. Como queda dicho, podemos enfocar la cultura de diversas maneras. Podemos considerarla descriptivamente, esto es, describir simplemente su apariencia y forma que adopta. Podemos, por ejemplo, hablar de las diferencias existentes en la cultura material, describiendo los diversos instrumentos empleados para obtener alimento. Estas y otras maneras de pensar, sentir y actuar se dan en la forma más natural en la práctica del término cultura.
Por otra parte, la cultura ecuménica está compuesta por considerable número de culturas, cada una de las cuales es peculiar de un determinado grupo humano o sociedad. Así, la cultura es una herencia social, ya que el hombre es capaz de aprender, comunicarse entre sí y transmitir de generación en generación, una determinada conducta. El lenguaje es uno de los elementos básicos de la herencia social. La cultura comprende, por tanto, una serie de técnicas apropiadas a las diferentes actividades del grupo social, permitiendo así a los jóvenes un mejor adiestramiento para vivir dentro del mismo.
La tendencia de toda sociedad humana a ampliar su cultura de una a otra generación, es un hecho, aunque por el momento aún sin clara explicación. En todos los tiempos y pueblos ha habido y sigue habiendo individuos que, insatisfechos con el estado de cosas presentes, han intentado nuevas soluciones a problemas anteriormente resueltos de manera aceptable. Y no debe confundirse esta peculiaridad con la búsqueda de soluciones a problemas nuevos y apremiantes. Ninguna sociedad se ha limitado a conservar la totalidad de su cultura al nivel de la necesidad satisfecha; pero tampoco ninguna ha desarrollado todas las facetas de su cultura de manera uniforme. Además, la cultura es universal en la experiencia del hombre; es igualmente estable y dinámica, ya que manifiesta un continuo cambio. Sin embargo, cada manifestación local o regional es única; sin que ello implique contradicción con la anterior.
En efecto, todos los pueblos tienen equipo tecnológico (por primitivo que sea), sistema económico, institución familiar, alguna actividad política, un sistema filosófico de vida y creencia sobre el origen y funcionamiento del universo, poderes sobrenaturales, un sistema religioso, lenguaje, sistema de sanciones, etc. Más aún, el hombre posee esencialmente los mismos recursos y medios, y las mismas indicaciones ofrecidas por la naturaleza, aunque, desde luego, éstos en formas específicas.
En todas partes el hombre depende de la tierra, el agua, los minerales, las plantas y los animales. En todas partes tiene que habérselas con el clima y las vicisitudes del tiempo. En todas partes tiene ante sí las formas, los colores y las texturas ofrecidas por la naturaleza. Prácticamente en todas las regiones del mundo existe alguna especie de ciclo de estaciones de calor y de frío, de lluvia y de sequía y hay además el día y la noche. Existe, en fin, el ser humano mismo, hombre y mujer, y el efecto de su evolución desde la infancia hasta la vejez. Y finalmente, gravita sobre él y en torno al mismo el misterio del nacimiento y la muerte, el dormir y el despertar, de los sueños, de la enfermedad y la salud, del cambio de estaciones, el sol, la luna y las estrellas.
¡Todos estos fenómenos y otros más proporcionan a los pueblos los indicios y las señales que necesitan y de los que se valen para erigir sus culturas!
Las autoridades han hecho también un llamado de atención a los ciudadanos para que reporten los vehículos destinados al transporte de carga que no cumplan con las normas al 502-0527.
En el 2006, la ATTT sancionó, a nivel nacional, a más de 7, 763 conductores por no cumplir con las normas de seguridad.
La ATTT realiza constantes operativos para hacer cumplir las normas mínimas en estos tipos de vehículos, según dio a conocer su vocera.
Algunos conductores aseguraron que cumplen con los requisitos del chequeo periódico, pero confesaron que hace falta más seguimiento de las autoridades porque muchos de sus compañeros no lo hacen.
Los vehículos y unidades de arrastre que transporten cargas peligrosas deben llevar una señal reflectante, que consistirá en un símbolo distintivo de cada carga transportada y que se colocará en el centro de la parte trasera, en los laterales o en un lugar visible de la carrocería.
Además, el equipo pesado debe estar acompañado con luz de escolta amarilla intermitente.
En el caso de material radiactivo o explosivo, deberá contar además con escolta de la Policía Nacional, entre otras especificaciones.
Panamá América se dedicó a darle seguimiento a varios vehículos de carga durante unos días.
Durante el proceso de observación, varios carros de llevar tierra y piedra para las construcciones pasaban a toda máquina por avenidas muy transitadas, como la carretera que conduce al puente Centenario, entrando por el vertedero de Patacón.
No obstante, en otros términos suele decirse que la cultura es "el modo de vida de un pueblo"; "el modo como se comportan los individuos en una sociedad"; "la parte del ambiente hecha por el hombre"; "la porción aprendida de la conducta humana"; lo cual implica que la vida humana se desenvuelve en dos escenarios: el natural, o hábitat, y el social, o cultural: etc.
No es necesario hacer hincapié en que el término cultura en el sentido transcrito es completamente distinto al concepto popular que lo hace sinónimo de "refinamiento", "urbanidad", "buenas costumbres", etc. Como queda dicho, podemos enfocar la cultura de diversas maneras. Podemos considerarla descriptivamente, esto es, describir simplemente su apariencia y forma que adopta. Podemos, por ejemplo, hablar de las diferencias existentes en la cultura material, describiendo los diversos instrumentos empleados para obtener alimento. Estas y otras maneras de pensar, sentir y actuar se dan en la forma más natural en la práctica del término cultura.
Por otra parte, la cultura ecuménica está compuesta por considerable número de culturas, cada una de las cuales es peculiar de un determinado grupo humano o sociedad. Así, la cultura es una herencia social, ya que el hombre es capaz de aprender, comunicarse entre sí y transmitir de generación en generación, una determinada conducta. El lenguaje es uno de los elementos básicos de la herencia social. La cultura comprende, por tanto, una serie de técnicas apropiadas a las diferentes actividades del grupo social, permitiendo así a los jóvenes un mejor adiestramiento para vivir dentro del mismo.
La tendencia de toda sociedad humana a ampliar su cultura de una a otra generación, es un hecho, aunque por el momento aún sin clara explicación. En todos los tiempos y pueblos ha habido y sigue habiendo individuos que, insatisfechos con el estado de cosas presentes, han intentado nuevas soluciones a problemas anteriormente resueltos de manera aceptable. Y no debe confundirse esta peculiaridad con la búsqueda de soluciones a problemas nuevos y apremiantes. Ninguna sociedad se ha limitado a conservar la totalidad de su cultura al nivel de la necesidad satisfecha; pero tampoco ninguna ha desarrollado todas las facetas de su cultura de manera uniforme. Además, la cultura es universal en la experiencia del hombre; es igualmente estable y dinámica, ya que manifiesta un continuo cambio. Sin embargo, cada manifestación local o regional es única; sin que ello implique contradicción con la anterior.
En efecto, todos los pueblos tienen equipo tecnológico (por primitivo que sea), sistema económico, institución familiar, alguna actividad política, un sistema filosófico de vida y creencia sobre el origen y funcionamiento del universo, poderes sobrenaturales, un sistema religioso, lenguaje, sistema de sanciones, etc. Más aún, el hombre posee esencialmente los mismos recursos y medios, y las mismas indicaciones ofrecidas por la naturaleza, aunque, desde luego, éstos en formas específicas.
En todas partes el hombre depende de la tierra, el agua, los minerales, las plantas y los animales. En todas partes tiene que habérselas con el clima y las vicisitudes del tiempo. En todas partes tiene ante sí las formas, los colores y las texturas ofrecidas por la naturaleza. Prácticamente en todas las regiones del mundo existe alguna especie de ciclo de estaciones de calor y de frío, de lluvia y de sequía y hay además el día y la noche. Existe, en fin, el ser humano mismo, hombre y mujer, y el efecto de su evolución desde la infancia hasta la vejez. Y finalmente, gravita sobre él y en torno al mismo el misterio del nacimiento y la muerte, el dormir y el despertar, de los sueños, de la enfermedad y la salud, del cambio de estaciones, el sol, la luna y las estrellas.
¡Todos estos fenómenos y otros más proporcionan a los pueblos los indicios y las señales que necesitan y de los que se valen para erigir sus culturas!
Las autoridades han hecho también un llamado de atención a los ciudadanos para que reporten los vehículos destinados al transporte de carga que no cumplan con las normas al 502-0527.
En el 2006, la ATTT sancionó, a nivel nacional, a más de 7, 763 conductores por no cumplir con las normas de seguridad.
La ATTT realiza constantes operativos para hacer cumplir las normas mínimas en estos tipos de vehículos, según dio a conocer su vocera.
Algunos conductores aseguraron que cumplen con los requisitos del chequeo periódico, pero confesaron que hace falta más seguimiento de las autoridades porque muchos de sus compañeros no lo hacen.
Los vehículos y unidades de arrastre que transporten cargas peligrosas deben llevar una señal reflectante, que consistirá en un símbolo distintivo de cada carga transportada y que se colocará en el centro de la parte trasera, en los laterales o en un lugar visible de la carrocería.
Además, el equipo pesado debe estar acompañado con luz de escolta amarilla intermitente.
En el caso de material radiactivo o explosivo, deberá contar además con escolta de la Policía Nacional, entre otras especificaciones.
Panamá América se dedicó a darle seguimiento a varios vehículos de carga durante unos días.
Durante el proceso de observación, varios carros de llevar tierra y piedra para las construcciones pasaban a toda máquina por avenidas muy transitadas, como la carretera que conduce al puente Centenario, entrando por el vertedero de Patacón.