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Nominación de las Damas de Blanco al Premio Nobel de la Paz (I)


Hace dos años, el 27/3/2008, Laura Pollán entregó en la sede del Consejo de Estado el primer tomo de ‘Enterrados vivos’, libro escrito por su esposo, Héctor Maseda, uno de los setenta y cinco cubanos que fueron condenados en la Primavera Negra de 2003 a penas de hasta veintiocho años de cárcel, por el ‘delito’ de informar fuera del control del Estado. Pollán es la portavoz de las Damas de Blanco (http://www.youtube.com/watch?v=xz5C26AIwmI&feature=related) y (http://www.youtube.com/watch?v=CS1KPY_fp2w).

Las Damas de Blanco protestan “llevando flores y palomas en sus manos, desfilando en silencio, vestidas con el color que simboliza la paz; soportando con estoicismo la acción incomprensiva e intolerante de las autoridades. Sobre ellas han caído vejámenes, insultos y actos de violencia, pero su respuesta ha sido el mejor ejemplo de la sociedad a la que aspiramos en Cuba y en cualquier parte del mundo”, se expresa en la ‘Propuesta de Nominación de las Damas de Blanco al Premio Nobel de la Paz’, que un grupo de cubanos hemos hecho (http://concordiaencuba.blogspot.com/).

Como nos dice José de la Luz y Caballero (1800-1862): “Que otros amen la ira y la tiranía: el cubano es capaz del amor, que hace perdurable la libertad”. Los panameños que estudiaron en las escuelas de Cuba antes de que Fidel se apropiase de ellas, pueden dan fe de que a los niños se les enseñaba que a una mujer no se le golpeaba ni con el pétalo de una rosa. Cuando el tirano Batista no respetó esa forma de ser del pueblo cubano, los medios de comunicación lo denunciaron. El periódico santiaguero Diario de Cuba publicó el 5/1/1957: “Desfilaron mil damas en Santiago para demandar cese de las muertes ocurridas al margen de la justicia”.

En la prensa de la época pueden verse las fotos de las mujeres que protestaban en las calles de las principales ciudades cubanas. Un año antes de que Fidel Castro asumiera el poder, en Santiago de Cuba, la segunda ciudad cubana, un grupo de damas vestidas de negro se presentó ante el embajador norteamericano en Cuba, Earl Smith, llevando una tela con el texto: “Cesen los asesinatos de nuestros hijos”.

Las damas vestidas de negro eran familiares de miembros del Movimiento 26 de Julio (M-27-7), que habían sido asesinados por combatir a la tiranía de Batista. El M-27-7, creado y dirigido por Fidel, fue una organización terrorista, como lo demuestran las palabras del comandante Faustino Pérez, jefe nacional de Acción y Sabotaje del M-26-7: “Otro gran impacto se produjo una noche en la capital: las nueve de la noche, exactamente a una hora, cien bombas en la capital (…) aquí una vez se voló un registro de electricidad: se alquiló una casa, se hizo un túnel desde la casa hasta la calle, hasta el registro de electricidad, se coloca una bomba, y estuvo tres días sin electricidad la mayor parte de la capital”.

Aunque Batista era un criminal, no reprimió a las damas vestidas de negro que se manifestaron ante al embajador norteamericano en Cuba. Nadie las acusó de estar al servicio del imperialismo, como hacen con las Damas de Blanco los medios de comunicación pertenecientes a Fidel Castro y los estalinistas que anidan en la izquierda mundial.

En varias oportunidades las fuerzas represivas del castrismo las han arrastrado, golpeado y detenido. Vea estos vídeos: (http://www.youtube.com/watch?v=BikTMfYr0Xs&feature=related) y (http://www.youtube.com/watch?v=QOM1ettFTNI).

¿Esas turbas no le recuerda a los CODEPADI de Noriega? Como expresa la Dra. Brittmarie Janson Pérez: Fidel Castro “perjudicó gravemente al pueblo panameño. Apoyó a Noriega sabiendo muy bien que era un dictador al estilo de Papa Doc Duvalier: corrupto y cruel”. Continúa.

castroeducacion@yahoo.es

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