¿Nos ahogará la inmundicia?
La otrora “tacita de oro”, la hoy bella, cosmopolita, moderna e imponente ciudad de Panamá, tiene sus calles y aceras, barriadas y vecindarios colmados de basura.
El Alcalde parece más preocupado en atender las necedades que sus mayoritarios opositores en el Consejo le reclaman, que en desarrollar una verdadera labor administrativa que permita a sus conciudadanos vivir y sentirse verdaderamente orgullosos de vivir en una metrópoli cercana a los estándares del llamado Primer Mundo.
La Dimaud reclama atención, presupuesto y supervisión. No puede ser, como suele decir el presidente Martinelli, que a menos de dos años de haber invertido millonarias sumas en su renovación, la flota de camiones recolectores de desechos esté tan diezmada. Urge atender ese tema, so pena de quedar ahogados por la inmundicia.