Nos hacen falta líderes auténticos
En no pocas ocasiones he insistido que se debe ejercer el liderazgo, en todos los campos, para por lo menos iniciar las acciones que acaben con la miríada de males que sofocan a nuestro querido terruño.
He insistido que ese liderazgo brilla por su ausencia. Esto me viene a la mente al leer un despacho de la AP, según el cual el presidente argentino Néstor Kirchner recordó a las víctimas de la última dictadura militar reclamando:
"Le digo a la justicia: juicio y castigo. Necesitamos que los juicios se aceleren... Hubo militares que hoy se esconden, que tienen miedo de ir ante un juzgado y eran dueños de la vida de los argentinos que querían un país distinto".
Por su parte, la agencia DPA informa que Kirchner acusó a jueces y fiscales de su país de "hacerse los distraídos" y de frenar los juicios a los violadores de derechos humanos durante el golpe de estado de 1976 y de precisar que con sus reclamos no estaba invadiendo otro poder, sino "pidiendo que funcione". "Estamos pidiendo que funcione la justicia" (La Prensa, 25/3/07).
Aquí, en Panamá, el contraste es patético. En toda ocasión se usa como excusa la sagrada separación de los poderes para hacer nada. Eso sí, se mencionan casos que se perciben como graves delitos, pero para ganarle el juego de palabras, el tira y jala político, a supuestos líderes, sean copartidarios u oposicionistas. Nunca para hacer uso del poder que la constitución confiere para enderezar entuertos.
Y lo más triste es que todos incurrimos en ese error por motivos crematísticos y de conveniencia personal y política. Desde la invasión gringa, mediante la cual tumbaron "...a los que amaron el esplendor de Panamá un día", no ha alargado el pescuezo un verdadero líder para avanzar los más altos intereses de nuestro Panamá.
Culpables somos todos. Ejemplos hay para tirar al aire: Los transportistas que quieren una ley hecha a su medida mientras humildes panameños, supuestamente como ellos, mueren calcinados porque un vehículo se incendió, probablemente por escaso mantenimiento.
Los educadores, porque su salario y privilegios son pocos o son violados. No recuerdo las veces que hayan decidido mejorar su preparación académica e intelectual para refinar la calidad de nuestra educación que está por los suelos, particularmente en la enseñanza pública.
Hay altísimos funcionarios, en los tres poderes del Estado, a quienes les gusta viajar, con razón o sin ella, a costa del bolsillo de los panameños, principalmente los más humildes. Claro, si no hacen unos tres o cuatro viajes, piensan que los considerarán unos fracasados.
Las licitaciones de los proyectos de ampliación del canal se facilitarán por aquello de la rapidez y la transparencia.
La libertad de expresión es la bolita del mundo, pero no se puede permitir la calumnia, la difamación, particularmente si afecta a los influyentes y poderosos.
Por ahora voy a dejarlo ahí.
No quiero que me tilden de pen...denciero.
Nos vemos en el paro que está a la vuelta de la esquina o en la próxima comisión que se nombre, para lo que sea.
"Supuestamente la parte más riesgosa de edificios altos es la relacionada a revestimiento de exteriores".
Se trata de los repellos de la fachada, la instalación de vidrios grandes.
A su juicio, existen las previsiones y las normas para que los trabajos se ejecuten.
El arquitecto explicó que en Panamá ocurren los accidentes porque no existe la supervisión de las normas de seguridad.
Además, hay falta de precaución de los trabajadores que se toman los riesgos, porque no les gusta ponerse los artículos que cuidarán sus vidas.
"No existe por parte de las empresas esa supervisión de que los obreros tomen las medidas de seguridad".
Alegó que hay muchos obreros que, cumpliendo la empresa, ellos se preocupan muy poco por su propia seguridad. Por ejemplo, trabajan en alturas sin amarrarse, en andamios frágiles, sin ninguna protección para la vista.
He insistido que ese liderazgo brilla por su ausencia. Esto me viene a la mente al leer un despacho de la AP, según el cual el presidente argentino Néstor Kirchner recordó a las víctimas de la última dictadura militar reclamando:
"Le digo a la justicia: juicio y castigo. Necesitamos que los juicios se aceleren... Hubo militares que hoy se esconden, que tienen miedo de ir ante un juzgado y eran dueños de la vida de los argentinos que querían un país distinto".
Por su parte, la agencia DPA informa que Kirchner acusó a jueces y fiscales de su país de "hacerse los distraídos" y de frenar los juicios a los violadores de derechos humanos durante el golpe de estado de 1976 y de precisar que con sus reclamos no estaba invadiendo otro poder, sino "pidiendo que funcione". "Estamos pidiendo que funcione la justicia" (La Prensa, 25/3/07).
Aquí, en Panamá, el contraste es patético. En toda ocasión se usa como excusa la sagrada separación de los poderes para hacer nada. Eso sí, se mencionan casos que se perciben como graves delitos, pero para ganarle el juego de palabras, el tira y jala político, a supuestos líderes, sean copartidarios u oposicionistas. Nunca para hacer uso del poder que la constitución confiere para enderezar entuertos.
Y lo más triste es que todos incurrimos en ese error por motivos crematísticos y de conveniencia personal y política. Desde la invasión gringa, mediante la cual tumbaron "...a los que amaron el esplendor de Panamá un día", no ha alargado el pescuezo un verdadero líder para avanzar los más altos intereses de nuestro Panamá.
Culpables somos todos. Ejemplos hay para tirar al aire: Los transportistas que quieren una ley hecha a su medida mientras humildes panameños, supuestamente como ellos, mueren calcinados porque un vehículo se incendió, probablemente por escaso mantenimiento.
Los educadores, porque su salario y privilegios son pocos o son violados. No recuerdo las veces que hayan decidido mejorar su preparación académica e intelectual para refinar la calidad de nuestra educación que está por los suelos, particularmente en la enseñanza pública.
Hay altísimos funcionarios, en los tres poderes del Estado, a quienes les gusta viajar, con razón o sin ella, a costa del bolsillo de los panameños, principalmente los más humildes. Claro, si no hacen unos tres o cuatro viajes, piensan que los considerarán unos fracasados.
Las licitaciones de los proyectos de ampliación del canal se facilitarán por aquello de la rapidez y la transparencia.
La libertad de expresión es la bolita del mundo, pero no se puede permitir la calumnia, la difamación, particularmente si afecta a los influyentes y poderosos.
Por ahora voy a dejarlo ahí.
No quiero que me tilden de pen...denciero.
Nos vemos en el paro que está a la vuelta de la esquina o en la próxima comisión que se nombre, para lo que sea.
"Supuestamente la parte más riesgosa de edificios altos es la relacionada a revestimiento de exteriores".
Se trata de los repellos de la fachada, la instalación de vidrios grandes.
A su juicio, existen las previsiones y las normas para que los trabajos se ejecuten.
El arquitecto explicó que en Panamá ocurren los accidentes porque no existe la supervisión de las normas de seguridad.
Además, hay falta de precaución de los trabajadores que se toman los riesgos, porque no les gusta ponerse los artículos que cuidarán sus vidas.
"No existe por parte de las empresas esa supervisión de que los obreros tomen las medidas de seguridad".
Alegó que hay muchos obreros que, cumpliendo la empresa, ellos se preocupan muy poco por su propia seguridad. Por ejemplo, trabajan en alturas sin amarrarse, en andamios frágiles, sin ninguna protección para la vista.