Nuestro nuevo Presidente
Para gobernar legítimamente como Presidente de Panamá, se requiere resaltar estas atribuciones: 1.Garantizar auténtica sensibilidad social para con la población.
2. Estar compenetrado en alternativas primordiales como: -La salud, que sea igual para todos sin distingo de raza, color, sexo, profesión, trajo, ideología política o tendencia religiosa. -La educación actualizada, en donde se dé la multiplicidad de intereses, idiosincrasias y tendencias. -El trabajo debe ser fructífero, desalineado y estimulado con creces; el trabajo es para el hombre, y no el hombre para el trabajo. -Implementar viviendas humanizadas. -La distribución y consumo debe ser en base a producción polivalente o multidimensional en el área bancaria, comercial, agropecuaria e industrial con la aportación del desarrollo científico y tecnológico.
3. Inculcar en las individualidades istmeñas el sentido común de un veraz proceso democratizador, en donde se expondría una economía descentralizada, desglobalizada y antimonopolista.
4. Vislumbrar el patriotismo por convicción y no un nacionalismo ridículo o chauvinista. 5.Combatir la fiesta electorera, que sólo se afana ad libitum, por los intereses creados, por el sistema de casta o por situación patronímica.
6. Desarrollar un modelo de estadismo para impulsar en el futuro una "educación política" que garantice una libre inteligencia creadora, productiva y revolucionaria; el transmutador de conciencias no es necesario que elabore una predisposición quijotesca; es más bien poseedor de una tendencia progresista y justicialista.
En nuestro devenir histórico, hemos percibido que la mayoría de los gobernantes se han inclinado a favor de la oligarquía, de los intereses de las grandes compañías transnacionales y de las prebendas monopolizantes de las agencias de crédito internacional.
El nuevo mandatario debe apoyar la gestión socio-financiera de la micro y mediana empresa. El desarrollo de una nación se fundamenta en el ingreso per cápita para suplir las necesidades apremiantes, y no favorecer a los expoliadores sectorizantes, lo que crea un endeudamiento que conlleva a una progresiva pauperización. El empobrecimiento inaudito de las masas confiere una situación de lucha de clases. Si amamos a Panamá en espíritu o en verdad, debemos liberarnos de todo perjuicio, con para exterminar el subdesarrollo económico, social, político, cultural, educativo y tecnológico. ¡No al servilismo! ¡No a la adulación politiquera!
* Economista y académico del Cato Institute.
(c) www.aipenet.com
2. Estar compenetrado en alternativas primordiales como: -La salud, que sea igual para todos sin distingo de raza, color, sexo, profesión, trajo, ideología política o tendencia religiosa. -La educación actualizada, en donde se dé la multiplicidad de intereses, idiosincrasias y tendencias. -El trabajo debe ser fructífero, desalineado y estimulado con creces; el trabajo es para el hombre, y no el hombre para el trabajo. -Implementar viviendas humanizadas. -La distribución y consumo debe ser en base a producción polivalente o multidimensional en el área bancaria, comercial, agropecuaria e industrial con la aportación del desarrollo científico y tecnológico.
3. Inculcar en las individualidades istmeñas el sentido común de un veraz proceso democratizador, en donde se expondría una economía descentralizada, desglobalizada y antimonopolista.
4. Vislumbrar el patriotismo por convicción y no un nacionalismo ridículo o chauvinista. 5.Combatir la fiesta electorera, que sólo se afana ad libitum, por los intereses creados, por el sistema de casta o por situación patronímica.
6. Desarrollar un modelo de estadismo para impulsar en el futuro una "educación política" que garantice una libre inteligencia creadora, productiva y revolucionaria; el transmutador de conciencias no es necesario que elabore una predisposición quijotesca; es más bien poseedor de una tendencia progresista y justicialista.
En nuestro devenir histórico, hemos percibido que la mayoría de los gobernantes se han inclinado a favor de la oligarquía, de los intereses de las grandes compañías transnacionales y de las prebendas monopolizantes de las agencias de crédito internacional.
El nuevo mandatario debe apoyar la gestión socio-financiera de la micro y mediana empresa. El desarrollo de una nación se fundamenta en el ingreso per cápita para suplir las necesidades apremiantes, y no favorecer a los expoliadores sectorizantes, lo que crea un endeudamiento que conlleva a una progresiva pauperización. El empobrecimiento inaudito de las masas confiere una situación de lucha de clases. Si amamos a Panamá en espíritu o en verdad, debemos liberarnos de todo perjuicio, con para exterminar el subdesarrollo económico, social, político, cultural, educativo y tecnológico. ¡No al servilismo! ¡No a la adulación politiquera!
* Economista y académico del Cato Institute.
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