Nueva Constitución (III)
Uno de los elementos fundamentales de la brecha de la desigual distribución del ingreso y la riqueza en Panamá, es el centralismo. Nuestro país es uno de los Estados más centralista de la región. El centralismo se expresa por diversos elementos, como lo son: la primacía urbana, el transitismo, la concentración de recursos, bienes y servicios en una región determinada. En este marco son evidentes sus estragos: Deformaciones en el funcionamiento económico, y "disfunciones específicas como burocratismo, sectorialización, pérdida de coherencia y de agilidad de los procesos decisorios, disminución del control social, aumento de gastos de funcionamiento interno de los aparatos, lo cual conduce a plantearse la eficacia del control local."(Borja, 1987) La excesiva centralización del poder debilita la capacidad de desarrollo autónomo de provincias, comarcas, municipios, y comunidades; lo que repercute en la no satisfacción efectiva de las necesidades e intereses de la población que deben representar. Sólo 2% (la mitad se queda en el Municipio de la ciudad de Panamá) del presupuesto nacional llega a los municipios, más de la mitad de los 74 municipios de Panamá son subsidiados y se encuentran en condiciones económicas deficitarias.
Se tienen muy escasos recursos para gastos de inversiones. No existe una política coherente de crédito municipal, ni de capacitación, ni asistencia técnica a los funcionarios municipales. Es evidente la existencia de una baja capacidad administrativa que genera, a su vez, una baja capacidad financiera; mientras que la mayor parte de los servicios básicos de la población están en manos del poder central. Por otra parte, comarcas y regiones indígenas y muchos municipios rurales aparecen como la expresión de los más altos índices de analfabetismo, desnutrición, morbilidad y pobreza.
La mayoría de los municipios del país es vulnerable. Cuatro quintas partes de éstos en Panamá se concentran en los niveles bajos y muy bajos de desarrollo, fijado el primero por marcadas deficiencias en la administración, aspectos financieros y desarrollo. Sólo ocho municipios están ubicados en nivel medio y únicamente cuatro en el nivel alto (Colon, David, Panamá y San Miguelito).
Los gobiernos locales expresan la ausencia, pérdida o disminución de competencias, capacidades, representación y funciones. Panamá expresa la existencia de una contradicción entre lo que proclama sobre la autonomía de los gobiernos locales y la realidad imperante: la potestad que ejerce financiera, política y administrativamente el poder central. Se vive una sobrecarga de las demandas de la población hacia las instituciones estatales, lo que se correlaciona con el debilitamiento de la capacidad gubernamental de respuesta, generando un conjunto de desequilibrios. El gobierno local es una figura política y administrativa, un instrumento y expresión del poder democrático de la ciudadanía asentada en un territorio, y su misión es participar aportando los planes locales de desarrollo y el fortalecimiento de la dimensión democrática. Pero, en cambio, se ha impuesto una especie de cultura centralista, construida en torno a los intereses que se fraguan con relación a las ventajas de esa posición y que es diseminada e introyectada en toda la sociedad.
En la periferia subdotada y subequipada lo que existe es "una cultura de la marginalidad, del abandono, cuando no, una cierta cultura de la resignación de tener que asumir a regañadientes los efectos perniciosos del centralismo y un reclamo de poder y competencias para evitar esos efectos ineludibles del sistema centralista" (García, 1994) Pero esta cultura centralista tiene su situación límite: El escaso consenso que se logra en torno a políticas y programas públicos, lo que nos refiere al problema del enervamiento del sistema político. La poca identificación de los estamentos políticos con los problemas reales. La necesidad de cambiar valores y prácticas políticas
Por ello la propuesta de Nueva Constitución presentada al país por el Foro Panamá 2020, releva aspectos de cambio fundamentales:
1. El municipio es la sede del gobierno local y el órgano público de la descentralización. 2.La provincia se tendrá como una instancia de coordinación supra-municipal. 3.Los alcaldes y concejales serán electos mediante sufragio popular directo. 4. Se creará un sistema integrado municipal. 5. Se reconoce el principio de subsidiaridad del Estado en la gestión municipal. 6. El alcalde es el jefe de la administración municipal y representante legal del municipio, y nombra a todo el personal administrativo, incluyendo al tesorero. 7. Se eliminan las funciones de policía que tienen las alcaldías, las corregidurías y juzgados nocturnos. 8. El Estado transferirá a los municipios un porcentaje fijo, reglamentado por ley, de los ingresos nacionales, para que éstos administren la solución de los problemas locales. 9. La Constitución establecerá las fuentes de ingreso municipales.
Estas propuestas son esenciales para impulsar la descentralización, entendida como un proceso integral y gradual que supone, por una parte, el reconocimiento de la existencia de un sujeto -el municipio- capaz de asumir la gestión de intereses colectivos y dotado a la vez de personalidad sociocultural y político-administrativa; y por otra parte, la transferencia a este sujeto de un conjunto de competencias y recursos (humanos, financieros, materiales) que ahora no tiene y que podrá gestionar autónomamente.
(raulleisr@hotmail.com)
Se tienen muy escasos recursos para gastos de inversiones. No existe una política coherente de crédito municipal, ni de capacitación, ni asistencia técnica a los funcionarios municipales. Es evidente la existencia de una baja capacidad administrativa que genera, a su vez, una baja capacidad financiera; mientras que la mayor parte de los servicios básicos de la población están en manos del poder central. Por otra parte, comarcas y regiones indígenas y muchos municipios rurales aparecen como la expresión de los más altos índices de analfabetismo, desnutrición, morbilidad y pobreza.
La mayoría de los municipios del país es vulnerable. Cuatro quintas partes de éstos en Panamá se concentran en los niveles bajos y muy bajos de desarrollo, fijado el primero por marcadas deficiencias en la administración, aspectos financieros y desarrollo. Sólo ocho municipios están ubicados en nivel medio y únicamente cuatro en el nivel alto (Colon, David, Panamá y San Miguelito).
Los gobiernos locales expresan la ausencia, pérdida o disminución de competencias, capacidades, representación y funciones. Panamá expresa la existencia de una contradicción entre lo que proclama sobre la autonomía de los gobiernos locales y la realidad imperante: la potestad que ejerce financiera, política y administrativamente el poder central. Se vive una sobrecarga de las demandas de la población hacia las instituciones estatales, lo que se correlaciona con el debilitamiento de la capacidad gubernamental de respuesta, generando un conjunto de desequilibrios. El gobierno local es una figura política y administrativa, un instrumento y expresión del poder democrático de la ciudadanía asentada en un territorio, y su misión es participar aportando los planes locales de desarrollo y el fortalecimiento de la dimensión democrática. Pero, en cambio, se ha impuesto una especie de cultura centralista, construida en torno a los intereses que se fraguan con relación a las ventajas de esa posición y que es diseminada e introyectada en toda la sociedad.
En la periferia subdotada y subequipada lo que existe es "una cultura de la marginalidad, del abandono, cuando no, una cierta cultura de la resignación de tener que asumir a regañadientes los efectos perniciosos del centralismo y un reclamo de poder y competencias para evitar esos efectos ineludibles del sistema centralista" (García, 1994) Pero esta cultura centralista tiene su situación límite: El escaso consenso que se logra en torno a políticas y programas públicos, lo que nos refiere al problema del enervamiento del sistema político. La poca identificación de los estamentos políticos con los problemas reales. La necesidad de cambiar valores y prácticas políticas
Por ello la propuesta de Nueva Constitución presentada al país por el Foro Panamá 2020, releva aspectos de cambio fundamentales:
1. El municipio es la sede del gobierno local y el órgano público de la descentralización. 2.La provincia se tendrá como una instancia de coordinación supra-municipal. 3.Los alcaldes y concejales serán electos mediante sufragio popular directo. 4. Se creará un sistema integrado municipal. 5. Se reconoce el principio de subsidiaridad del Estado en la gestión municipal. 6. El alcalde es el jefe de la administración municipal y representante legal del municipio, y nombra a todo el personal administrativo, incluyendo al tesorero. 7. Se eliminan las funciones de policía que tienen las alcaldías, las corregidurías y juzgados nocturnos. 8. El Estado transferirá a los municipios un porcentaje fijo, reglamentado por ley, de los ingresos nacionales, para que éstos administren la solución de los problemas locales. 9. La Constitución establecerá las fuentes de ingreso municipales.
Estas propuestas son esenciales para impulsar la descentralización, entendida como un proceso integral y gradual que supone, por una parte, el reconocimiento de la existencia de un sujeto -el municipio- capaz de asumir la gestión de intereses colectivos y dotado a la vez de personalidad sociocultural y político-administrativa; y por otra parte, la transferencia a este sujeto de un conjunto de competencias y recursos (humanos, financieros, materiales) que ahora no tiene y que podrá gestionar autónomamente.
(raulleisr@hotmail.com)