Nueva ley de prensa : la última estocada del Toro
Hace pocos días, la Sociedad Interamericana de Prensa se reunió en Panamá para discutir la situación de los medios de comunicación social en la América Latina. En las exposiciones, diferentes invitados especiales difundieron las trabas legales existentes en la región, debido a los impedimientos que crean los gobiernos de los Estados, en el afán de bloquear el derecho de los ciudadanos a estar informados, o que éstos expresen libremente sus ideas en los diarios locales.
Terminada la reunión de la Prensa Internacional se conoció de la existencia de un proyecto de ley (Norma 040-99), que pretende regular algunas disposiciones referentes al manejo de los medios escritos en nuestro país, que a todas luces, resulta un atraso histórico y un atentado a la libertad de expresión, puesto que crean pautas netamente "fascistas" y "totalitarias", no sólo contra los periodistas y los directores de los periódicos nacionales, sino también contra todos los ciudadanos que utilizamos nuestro derecho de opinar sobre las situaciones cotidianas que ocurren en nuestra sociedad. Como se diría en los linderos populares, "la última estocada del Toro".
¿Por qué se dice que el nuevo proyecto de ley sobre la regulación de la prensa escrita es un atentado a la democracia? La propuesta 040-99 dice en el artículo 4, que el ciudadano que "utilice un medio de comunicación escrito para hacer público hechos de la vida privada de una persona, o que utilice dichos medios para hacer comentarios, referencias o alusiones a defectos físicos del afectado, serán sancionados por el corregidor de policía del lugar en donde esté ubicado el medio, con pena de 10 a 30 días de arresto, o con una multa de 1,000.00 balboas a 10,000.00 balboas.
Esto significaría que el hacer comentarios sobre la vida privada de las personas, en especial las autoridades nacionales, crearía las condiciones para llevar a la cárcel, a decenas de periodistas que investigan hechos polémicos de los funcionarios públicos. De hecho, las autoridades nacionales son objeto constante de censo por parte del pueblo panameño y la ley propuesta no hace más que crear elementos que impiden medir la actuación del funcionario público.
Por otro lado, al hablarse de defectos físicos, se recurre a la utilización maliciosa de situaciones especiales de naturaleza humana, con el fin de impedir que los ciudadanos recurramos a los apelativos populares, que son comunes en nuestra sociedad, para llamar abreviadamente a una persona. Esto es un regreso al tiempo en que no se les decía, a ciertos personajes famosos, sus sobrenombres; allí están los clásicos ejemplos del dictador Noriega, al que se le comparaba con una fruta tropical; o a aquel expresidente que le llaman "Gordito", y hasta el político neoliberal comparado con un miembro de la familia vacuna.
Decir en un proyecto de ley que los defectos físicos son determinantes para castigar penalmente a un ciudadano es también ofender indirectamente la honra del personaje que se menciona, ya que se acepta la realidad sobre la falla natural del mismo, y por esa razón, se crea censura sobre su imagen en la sociedad.
Recordemos que la Declaración Universal de los Derechos Humanos menciona en su artículo 19 que "todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". Que esto sea para refrescarles la memoria a los que propugnaron el engendro legal denominado Ley 040-99 y el cinismo de su articulado.
Finalmente, es una lástima que personas que defendieron la libertad de expresión en los artículos de opinión, sean hoy los que promuevan nuevas censuras contra el pensamiento y las ideas. Que Dios los castigue...
Terminada la reunión de la Prensa Internacional se conoció de la existencia de un proyecto de ley (Norma 040-99), que pretende regular algunas disposiciones referentes al manejo de los medios escritos en nuestro país, que a todas luces, resulta un atraso histórico y un atentado a la libertad de expresión, puesto que crean pautas netamente "fascistas" y "totalitarias", no sólo contra los periodistas y los directores de los periódicos nacionales, sino también contra todos los ciudadanos que utilizamos nuestro derecho de opinar sobre las situaciones cotidianas que ocurren en nuestra sociedad. Como se diría en los linderos populares, "la última estocada del Toro".
¿Por qué se dice que el nuevo proyecto de ley sobre la regulación de la prensa escrita es un atentado a la democracia? La propuesta 040-99 dice en el artículo 4, que el ciudadano que "utilice un medio de comunicación escrito para hacer público hechos de la vida privada de una persona, o que utilice dichos medios para hacer comentarios, referencias o alusiones a defectos físicos del afectado, serán sancionados por el corregidor de policía del lugar en donde esté ubicado el medio, con pena de 10 a 30 días de arresto, o con una multa de 1,000.00 balboas a 10,000.00 balboas.
Esto significaría que el hacer comentarios sobre la vida privada de las personas, en especial las autoridades nacionales, crearía las condiciones para llevar a la cárcel, a decenas de periodistas que investigan hechos polémicos de los funcionarios públicos. De hecho, las autoridades nacionales son objeto constante de censo por parte del pueblo panameño y la ley propuesta no hace más que crear elementos que impiden medir la actuación del funcionario público.
Por otro lado, al hablarse de defectos físicos, se recurre a la utilización maliciosa de situaciones especiales de naturaleza humana, con el fin de impedir que los ciudadanos recurramos a los apelativos populares, que son comunes en nuestra sociedad, para llamar abreviadamente a una persona. Esto es un regreso al tiempo en que no se les decía, a ciertos personajes famosos, sus sobrenombres; allí están los clásicos ejemplos del dictador Noriega, al que se le comparaba con una fruta tropical; o a aquel expresidente que le llaman "Gordito", y hasta el político neoliberal comparado con un miembro de la familia vacuna.
Decir en un proyecto de ley que los defectos físicos son determinantes para castigar penalmente a un ciudadano es también ofender indirectamente la honra del personaje que se menciona, ya que se acepta la realidad sobre la falla natural del mismo, y por esa razón, se crea censura sobre su imagen en la sociedad.
Recordemos que la Declaración Universal de los Derechos Humanos menciona en su artículo 19 que "todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". Que esto sea para refrescarles la memoria a los que propugnaron el engendro legal denominado Ley 040-99 y el cinismo de su articulado.
Finalmente, es una lástima que personas que defendieron la libertad de expresión en los artículos de opinión, sean hoy los que promuevan nuevas censuras contra el pensamiento y las ideas. Que Dios los castigue...