Nueva política penal
Constantemente escuchamos las quejas de quienes defienden los derechos humanos, por la situación lamentable en que se encuentran nuestras cárceles. Es verdad que una nación civilizada debe tratar a los delincuentes civilizadamente. Es cierto que la sanción máxima que acepta nuestra Constitución Política es la de la privación de la libertad. Es indiscutible que, salvo la inhabilitación política, todos los demás derechos del privado de libertad deben ser respetados. También hay que reconocer que nuestro Código Penal es aberrante en la tasación de las penas, puesto que iniciativas de necios e ignorantes han trastocado el orden de prioridad en los bienes tutelados. Es absurdo por ejemplo que robarse una vaca sea penado con mayor dureza que secuestrar a una persona y así otros tantos ejemplos. Pero la pérdida de la libertad es una sanción tan grave que penas alternas como el trabajo comunitario no pueden ser catalogadas como degradantes. El problema de hacinamiento carcelario tiene varias causas. La mora judicial es una, la inadecuada dotación de centros penales es otra, pero el error de penar con privación de libertad a delincuentes primarios y penalizar acciones que son más bien faltas también aumenta innecesariamente el número de reclusos. Al mismo tiempo el no aumentar las penas para los delitos graves como el homicidio, el secuestro, la violación y la tortura, expone a la sociedad a la merced de los delincuentes de mayor peligrosidad.
Se requiere de una revisión integral del tema Penal. Hay que adecuar el Código Penal, el Código Judicial, el Sistema Penitenciario y el régimen de menores infractores. En conclusión, el país debe contar con suficientes centros penitenciarios, bien diseñados y construidos, debe contar con los instrumentos legales para sacar de circulación por el mayor tiempo posible a los criminales profesionales y los monstruos desalmados y establecer un régimen alterno para sancionar conductas dañosas pero de menor peligrosidad social.
Además, tres de los cuatro detenidos de confianza que se evadieron de La Joyita ayer, fueron recapturados en Paso Blanco de Pacora.
Se requiere de una revisión integral del tema Penal. Hay que adecuar el Código Penal, el Código Judicial, el Sistema Penitenciario y el régimen de menores infractores. En conclusión, el país debe contar con suficientes centros penitenciarios, bien diseñados y construidos, debe contar con los instrumentos legales para sacar de circulación por el mayor tiempo posible a los criminales profesionales y los monstruos desalmados y establecer un régimen alterno para sancionar conductas dañosas pero de menor peligrosidad social.
Además, tres de los cuatro detenidos de confianza que se evadieron de La Joyita ayer, fueron recapturados en Paso Blanco de Pacora.