Nueva trapacería antidemocrática
Eso, es la que han puesto en marcha los partidos Panameñista y el PRD, combinados con el Tribunal Electoral, como siempre lo han hecho, para mantener bajo su exclusivo control el sistema electoral panameño, en perjuicio del derecho a elegir del 52% de los electores, que no pertenecemos a ningún partido político. Los panameñistas y los perredistas, aunque anunciados rivales para las elecciones del 4 de mayo de 2009, se han confabulado con el Tribunal Electoral para "sacar del camino a terceros". La jugada, de resultarles, será el epitafio de nuestra maltrecha caricatura de democracia.
El partido oficial, con la complacencia del Tribunal que "no ve ni se da por enterado" de la manera descarada en que se utilizan "las ventajas y otros recursos del poder", ha optado por aumentar sus inscritos, a sabiendas de que su abultada cantidad de miembros es una falacia, para "sembrarnos" la idea de que tienen asegurada, de antemano, la victoria electoral.
Por su parte, el partido Panameñista pretende reeditar la carta que, con comprobado éxito, utilizó su caudillo histórico para alinear aliados. Arnulfo Arias, por su indiscutible caudal electoral, practicaba "el silogismo del remolque", mediante el cual colocaba a los otros partidos de oposición ante la disyuntiva de apoyarlo o quedarse "fuera de la jugada". Los actuales aspirantes panameñistas no pueden ni siquiera soñar con emularlo; por eso se explica el llamado "Pacto de Guararé", que es un intento solapado de tratar de reeditar "el silogismo". Su pretensión es que el ganador de sus primarias internas, por ser el abanderado del mayor partido de la llamada oposición, sea la cabeza de "una soñada alianza opositora". Pero como es previsible que los señores Martinelli y Endara no renunciarán a sus aspiraciones, han inventado el engendro siniestramente antidemocrático de "las primarias interpartidarias", para hacerles "el corralito" e imponerles el candidato panameñista.
El nuevo mamotreto político de "las primarias interpartidarias" es, como mínimo, una aberración antidemocrática. Por esa vía, se anula el derecho que tenemos el 52% de los electores que no pertenecemos a partido alguno a decidir quiénes deben ser los candidatos. Con el señuelo de que "las interpartidarias serían abiertas", es decir, que podrían votar en ellas los no afiliados a los partidos, nos volverían a obligar a escoger entre "sus candidatos"; aquellos que los partidos nos imponen.
El resultado de la jugada combinada entre panameñistas, perredés y el Tribunal es imponernos, a la fuerza, un sistema bipartidista y que el resto del país les sirvamos de comparsa. Si lo permitimos, cada día tendremos menos democracia. Por esa vía absolutamente antidemocrática se consolidaría el actual monopolio del sistema electoral, conculcando los derechos de la mayoría de los electores al someterlos al capricho de dirigencias gastadas que sólo ven por sus intereses partidistas sectarios. Desde aquí expresamos nuestro total rechazo a esta nueva trapacería. Lo que Panamá necesita es una democracia abierta y participativa, con doble vuelta y candidatos independientes, que le devuelva al pueblo el derecho a elegir, sin imposiciones y donde desaparezcan las componendas antidemocráticas.