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Nuevas amenazas contra la libertad de prensa


A propósito del Día del Periodista, que celebramos ayer, es más que oportuno pasar revista a las nuevas amenazas que se ciernen sobre la libertad de prensa. Y en ese aspecto, resulta evidente que la tarea de derogar las "leyes mordaza" heredadas de la dictadura, tampoco será completada por la presente administración. Las dos comisiones nombradas para ese propósito naufragan por sus propias contradicciones de origen y por su preconcebida inoperancia, pese a la conjunción de talentos bien intencionados.
Así las cosas, es también obvio que los medios de comunicación nos veremos precisados a continuar navegando en un sinfín de obstáculos y restricciones, levantados por múltiples gobiernos y mantenidos por las últimas tres administraciones democráticas, más temerosas de crear un vacío inexistente, que dispuestas a deshacer un sistema autoritario.
En lo práctico, los medios continuaremos siendo objeto de diversos grados de abuso legal y coacción gubernamental en plena democracia. El Ministerio Público seguirá entorpeciendo el trabajo de los periodistas mediante las excesivas citaciones a comparecer como testigos, en flagrante desconocimiento del derecho de reserva de la fuente, exponiéndolos de paso a represalias, aparte de cerrarles su acceso ulterior a ellas. Recuérdese al respecto al reportero gráfico secuestrado por el FLMN por su supuesta colaboración con el Ejército.
Al mismo género pertenece un cúmulo de normas restrictivas, tales como los controles y las vedas de encuestas electorales, la prohibición de publicar fotos y nombres de personas imputadas de delitos, igual prohibición respecto a crímenes de menores, impedimentos para el uso de imágenes, noticias sobre sumarias delictivas y otros.
Recientemente, a las amenazas y restricciones legales, se suma la conformación de un nuevo y más sutil esfuerzo de restringir la libertad de prensa, a través de elaborados razonamientos doctrinarios, con los que se persigue dar un sustento teórico moral al amordazamiento. La nueva estrategia viene impulsada por fundamentalistas de derecha, que intentan justificar doctrinalmente los mismos objetivos de control que en su momento, por vías de hecho, procuraron los regímenes totalitarios.
La teoría del derecho a la noticia veraz, pertenece a ese género. Se procura con ella controlar a los medios, controlando la supuesta exactitud, como si la verdad no fuera cuestión de óptica subjetiva. Del mismo modo, con las teorías de la defensa de la honra, la privacidad y la moralidad, se persigue lo mismo, pero a través de amenazas de penas, multas, suspensiones y otras condenas. La idea es crear una nueva Inquisición en los albores de un nuevo milenio, que invocando la salvaguarda de supuestos valores supremos, someta y condicione el ejercicio de un periodismo libre.
Los medios requerimos de unidad y mucha inteligencia, para conjurar los nuevos peligros de un fundamentalismo ingenioso, que procura llenar el vacío de un Estado moralmente descalificado, a fuerza de abusar del poder, de las leyes y del aparato judicial, para controlar a su único contrapeso posible en democracia, la libertad de prensa.


101 años de Panamá América

 
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