Nuevas tendencias en el Seguro
La necesidad de proteger a la población de los diversos riesgos sociales (invalidez, vejez, orfandad, viudez, desempleo, pobreza, enfermedad y riesgo profesional) es uno de los grandes retos que enfrentan los Estados actualmente. Los mecanismos de financiación de las prestaciones no responden a las exigencias actuariales debido a cambios en las tendencias demográficas, a las bajas recurrentes en el crecimiento económico y a desatinos administrativos-financieros.
En Panamá estamos experimentando diversas tendencias que afectan al Seguro Social y a sus programas. Entre los años 1970 y 2000, mientras que el monto de las pensiones pagadas por la Caja de Seguro Social (CSS) se multiplicó 27.2 veces, la masa de salarios devengados que alimenta al régimen se multiplicó 10.2 veces, el número de empleados 3.1 veces, la economía creció anualmente menos del 3%, además sufrió una recesión a finales de los años 80 y casi otra a comienzos del presente milenio.
El aumento de la esperanza general de vida al nacer en más de siete años, en los porcentajes de desocupación en casi el doble, la creciente informalidad, la persistencia de la desigualdad con dos quintos de la población viviendo en pobreza y otro quinto recibiendo más de tres quintas partes de los ingresos, sumado a insuficiencias en la administración, han conducido a la CSS a un callejón sin salida. Es una compleja mezcla de situaciones de carácter estructural y coyuntural, con un componente de confusión y de carencia de un claro conocimiento de lo que está realmente ocurriendo y de falta de toma de decisión, como ocurrió en los cinco años anteriores en que no se alcanzó un consenso de reforma; todo ello son la principal causa de la nueva tendencia de déficit operativos que se está dando desde el 2002.
Al 30 de junio de 2004 se mantiene la tendencia de los dos últimos años, registrándose en la CSS un déficit operativo de B/. 16.7 millones, significativamente inferior al de B/. 25.4 millones del cierre del primer semestre de 2003. Los aportes del Estado contribuyeron en parte a frenar dicho déficit, ya que fueron superiores a los transferidos el año anterior (B/. 33.2 millones en el 2004 y B/. 25.4 millones en el 2003).
Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) desmejoró su situación, pues al primer semestre de 2003 había registrado un déficit operativo de B/. 17.7 millones, aumentándose el mismo a B/. 19.2 millones o en 8.5% al primer semestre del 2004. El déficit de IVM no se debe a bajas en las cotizaciones, lo cual ocurre cuando disminuye significativamente el Producto Interno Bruto (como pasó en 1988, 1989 y 2001), sino que obedece a la persistente tendencia estructural de aumentos en las pensiones pagadas, originada por cambios demográficos y la nueva tendencia de baja en los ingresos financieros ocasionada por la caída en las tasas de interés pagadas a los plazos fijos.
Enfermedad y Maternidad con déficit de B/. 1.3 millones, durante los seis primeros meses de operación del año, mucho menor que el de B/. 7.9 millones del anterior, fue afectado por la nueva tendencia de importantes aumentos en los gastos de personal y operativos que se iniciaron en el 2001 (con el establecimiento de nuevos hospitales) y la caída de los ingresos financieros y no por bajas en las cotizaciones.
Riesgos Profesionales se mantuvo en una tendencia a la baja similar al año anterior, con déficit operativo de B/. 1.4 millones, significativamente inferior al de B/. 3.3 millones que registró en el 2003 (ambos a finales de junio). Este déficit se debe a situaciones exclusivamente coyunturales como el aumento de gastos en personal y la baja en los ingresos financieros por mantener parte de sus activos en plazos fijos a cortos periodos y a bajas tasas de interés.
Administración registró un superávit de B/. 5.2 millones, mucho mejor que el de B/. 3.5 millones de 2003. Es el único programa que registró aumento en los ingresos financieros, en el período en observación, aunque incrementó significativamente los gastos de personal.
Corregir las tendencias señaladas requiere de la formulación de una estrategia acerca de cómo manejar los déficit actuariales y operativos e involucra realizar una reforma integral a los diversos programas y a la organización de la CSS. La primera prioridad será estabilizarla operativamente, erigir en la población la base de respaldo a las propuestas de reformas y normalizar los servicios de salud para recuperar la confianza y el respaldo del asegurado, ya que es necesario buscar y encontrar aliados en todos los sectores.
Entre los materiales "basura" con los que son bombardeados los panameños, de acuerdo con los intelectuales, están los certámenes de belleza.
El profesor Agustín Del Rosario recordó que cuando hay un concurso de éstos, los medios pasan de 12 a 14 cuñas diarias de sus participantes.
Marie Claire de Bueno, de la agencia de modelos Physical, considera que la explosión de este tipo de eventos en Panamá se debe a la corona de Miss Universo que obtuvo Justine Pasek. Ahora muchas chicas tienen la ilusión de emular su experiencia.
Para la experta, existen otros países que sienten fascinación por los reinados y escogen reina para todo.
Así es el mundo latino, donde la mujer es muy vanidosa y tiene el deseo de ser reina desde pequeña.
El sociólogo Gilberto Toro está de acuerdo con Bueno. Indicó que la simpatía hacia los concursos de belleza es mundial, hasta los países que pertenecieron al antiguo bloque socialista ya se matricularon en éstos.
En Panamá estamos experimentando diversas tendencias que afectan al Seguro Social y a sus programas. Entre los años 1970 y 2000, mientras que el monto de las pensiones pagadas por la Caja de Seguro Social (CSS) se multiplicó 27.2 veces, la masa de salarios devengados que alimenta al régimen se multiplicó 10.2 veces, el número de empleados 3.1 veces, la economía creció anualmente menos del 3%, además sufrió una recesión a finales de los años 80 y casi otra a comienzos del presente milenio.
El aumento de la esperanza general de vida al nacer en más de siete años, en los porcentajes de desocupación en casi el doble, la creciente informalidad, la persistencia de la desigualdad con dos quintos de la población viviendo en pobreza y otro quinto recibiendo más de tres quintas partes de los ingresos, sumado a insuficiencias en la administración, han conducido a la CSS a un callejón sin salida. Es una compleja mezcla de situaciones de carácter estructural y coyuntural, con un componente de confusión y de carencia de un claro conocimiento de lo que está realmente ocurriendo y de falta de toma de decisión, como ocurrió en los cinco años anteriores en que no se alcanzó un consenso de reforma; todo ello son la principal causa de la nueva tendencia de déficit operativos que se está dando desde el 2002.
Al 30 de junio de 2004 se mantiene la tendencia de los dos últimos años, registrándose en la CSS un déficit operativo de B/. 16.7 millones, significativamente inferior al de B/. 25.4 millones del cierre del primer semestre de 2003. Los aportes del Estado contribuyeron en parte a frenar dicho déficit, ya que fueron superiores a los transferidos el año anterior (B/. 33.2 millones en el 2004 y B/. 25.4 millones en el 2003).
Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) desmejoró su situación, pues al primer semestre de 2003 había registrado un déficit operativo de B/. 17.7 millones, aumentándose el mismo a B/. 19.2 millones o en 8.5% al primer semestre del 2004. El déficit de IVM no se debe a bajas en las cotizaciones, lo cual ocurre cuando disminuye significativamente el Producto Interno Bruto (como pasó en 1988, 1989 y 2001), sino que obedece a la persistente tendencia estructural de aumentos en las pensiones pagadas, originada por cambios demográficos y la nueva tendencia de baja en los ingresos financieros ocasionada por la caída en las tasas de interés pagadas a los plazos fijos.
Enfermedad y Maternidad con déficit de B/. 1.3 millones, durante los seis primeros meses de operación del año, mucho menor que el de B/. 7.9 millones del anterior, fue afectado por la nueva tendencia de importantes aumentos en los gastos de personal y operativos que se iniciaron en el 2001 (con el establecimiento de nuevos hospitales) y la caída de los ingresos financieros y no por bajas en las cotizaciones.
Riesgos Profesionales se mantuvo en una tendencia a la baja similar al año anterior, con déficit operativo de B/. 1.4 millones, significativamente inferior al de B/. 3.3 millones que registró en el 2003 (ambos a finales de junio). Este déficit se debe a situaciones exclusivamente coyunturales como el aumento de gastos en personal y la baja en los ingresos financieros por mantener parte de sus activos en plazos fijos a cortos periodos y a bajas tasas de interés.
Administración registró un superávit de B/. 5.2 millones, mucho mejor que el de B/. 3.5 millones de 2003. Es el único programa que registró aumento en los ingresos financieros, en el período en observación, aunque incrementó significativamente los gastos de personal.
Corregir las tendencias señaladas requiere de la formulación de una estrategia acerca de cómo manejar los déficit actuariales y operativos e involucra realizar una reforma integral a los diversos programas y a la organización de la CSS. La primera prioridad será estabilizarla operativamente, erigir en la población la base de respaldo a las propuestas de reformas y normalizar los servicios de salud para recuperar la confianza y el respaldo del asegurado, ya que es necesario buscar y encontrar aliados en todos los sectores.
Entre los materiales "basura" con los que son bombardeados los panameños, de acuerdo con los intelectuales, están los certámenes de belleza.
El profesor Agustín Del Rosario recordó que cuando hay un concurso de éstos, los medios pasan de 12 a 14 cuñas diarias de sus participantes.
Marie Claire de Bueno, de la agencia de modelos Physical, considera que la explosión de este tipo de eventos en Panamá se debe a la corona de Miss Universo que obtuvo Justine Pasek. Ahora muchas chicas tienen la ilusión de emular su experiencia.
Para la experta, existen otros países que sienten fascinación por los reinados y escogen reina para todo.
Así es el mundo latino, donde la mujer es muy vanidosa y tiene el deseo de ser reina desde pequeña.
El sociólogo Gilberto Toro está de acuerdo con Bueno. Indicó que la simpatía hacia los concursos de belleza es mundial, hasta los países que pertenecieron al antiguo bloque socialista ya se matricularon en éstos.