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“Nuevas y deslumbrantes técnicas policiales”


El pasado domingo se cumplieron cinco días y cinco largas noches (que seguirán sumando hasta que a alguien se le encienda la bombilla) desde que el “Departamento de Operaciones del Tránsito”, o quien sea dentro de la Policía Nacional, activó el “operativo especial de vigilia” para custodiar, “hasta que aparezca el dueño”, un camión abandonado en la intersección de la Vía Argentina y la calle Arturo Motta, en el sector de El Cangrejo, del corregimiento de Bella Vista.

El pasado día miércoles, 12 de agosto, alguien dejó un camión de carga, de tamaño mediano, en la mitad de la Vía Argentina, con una de sus ruedas traseras desinfladas. Avisadas o por iniciativa propia, al sitio acudieron unidades de la policía, seis o siete, por lo menos, alguna motorizada y otras en sendos carros patrullas, “para investigar la anomalía”. Instalado en el “teatro de los hechos” realizaron una minuciosa inspección, con sucesivas entradas y salidas a la cabina del conductor, y exámenes, por arriba y por abajo, al “camión infractor”. El acucioso y pormenorizado se prolongó por una hora, o así, y luego se retiraron, dejando el camión en el mismo sitio donde lo encontraron, en la mitad de la Vía Argentina.

Desde que “fue descubierto el infrascrito camión (asumo que así dirá el parte correspondiente)”, se han tomado “medidas precisas para esclarecer los hechos”. Después que se retiraron los que practicaron la “inspección ocular y pormenorizada” del vehículo, éste ha permanecido vigilado, las 24 horas del día, por unidades de la policía, que unas veces “caminan inocentemente” por el área “con aire desprevenido”, otras veces se semiocultan en los zaguanes de los edificios cercanos, y otras más hacen ver como que estuvieran tomando algún refrigerio en alguno de los restaurantes del sector. Y hasta podría afirmar que unos vehículos “estratégicamente estacionados”, y sin identificación policial, observan continuamente el vehículo, “prestos para actuar”.

Debido al inconveniente mayúsculo que causa el vehículo en un cruce tan concurrido, hemos preguntado a “los vigilantes” ¿porqué no lo remueven del lugar con una de las grúas de la policía? La respuesta es para inscribirla en la “antología del disparate.” Primero, porque el camión tiene “caso pendiente (se sospecha, así ha corrido el rumor, que fue utilizado para cometer un robo de materiales de construcción)” y, segundo, porque removerlo “podría crear un problema con los dueños”. ¿Y los que enfrentan los miles de conductores no cuentan?

Si se suman los días que lleva el “descubierto-encubierto operativo de vigilancia” y las constantes rondas de los patrullas para “verificar novedades”, su costo ya debe debe montar a varios miles de balboas. A todo esto, siendo que el camión “presunto infractor” tiene placa y su número pintado en ambas puertas, cabe preguntar: ¿Por qué que a ninguno de los diligentes sabuesos que dirigen “el operativo” se le ha ocurrido verificar quién es el propietario registrado del camión y buscarlo y, por lo pronto, removerlo para que no siga estorbando?

Ante tan deslumbrantes y novedosas “técnicas de investigación”, cabe considerar si no sería más práctico confiar nuestras esperanzas de seguridad al “chapulín colorado”, ¿en lugar que depositarlas en el “teniente” Pérez?

101 años de Panamá América

 
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