Nuevo concepto de seguridad ciudadana
Para que una sociedad pueda lograr desarrollo y crecimiento requiere considerar una multiplicidad de factores y parámetros mínimos aceptables, siendo uno de ellos la seguridad. Pero no se trata de cualquier seguridad, tiene que ser una que posibilite al Estado promover planes, proyectos y políticas en beneficio de toda la sociedad, con la certeza de que serán efectivamente realizados. Este concepto rige igual para todas las organizaciones y personas naturales y jurídicas.
Los seres humanos buscan lograr la felicidad y, para lograrla, crean proyectos personales y colectivos con el fin de alcanzarla, a través de la confianza sostenida en la seguridad que le otorguen las instituciones del país. De allí surge el nuevo concepto de la seguridad ciudadana. Ya no se trata sólo de proteger al Estado de sus eventuales enemigos, como se concibió en el pasado. Hoy, los Estados democráticos buscan asegurar a todos los/as ciudadanos/as el respeto de sus derechos, y también a las víctimas como a presuntos culpables. Pero se incorpora, además, a la propia ciudadanía como protagonista necesaria para lograr ese clima de seguridad.
Sin embargo, es una tarea no sólo del Estado y sus organizaciones especializadas. Se trata de mancomunar los esfuerzos de una diversidad de actores, los que, coordinados por el gobierno, trabajan para que el clima de paz y tranquilidad sea un hecho tangible y real. Así, las funciones preventiva y represiva del delito, propias de los cuerpos policiales, son algunas de las tareas que colectivamente deben realizar la sociedad en su conjunto para construir esa misma seguridad ciudadana y así crecer con la confianza y la certeza de que los objetivos son alcanzables, porque no serán interrumpidos ni alterados por la violencia criminal. Desde luego que la función de la policía investigadora es irremplazable. Y en la misma medida en que el mundo y el país avanzan, debe seguir la organización de la policía para dar cumplimiento eficiente y eficaz a su tarea.
El tema de la nueva seguridad ciudadana es un punto fundamental para la marcha de un buen gobierno y de un país. En el actual proceso electoral, los candidatos presidenciales tienen el deber de estructurar dentro de sus planes de gobierno una propuesta dirigida a consolidar sobre bases sólidas esa seguridad que tanto requiere Panamá.
General Noriega: Quiero que vayas con Justines donde Jorge Illueca y le digas que necesitamos una prórroga de un par de años para la reversión de Gulick a Panamá.
Coronel Díaz Herrera: ¿Me estás hablando de romper la fecha pactada para recibir Gulick, que ya ha sido anunciada? General Noriega: Sí, y no le pongas reparo, porque hay elementos estratégicos que no conoces. Simplemente pídele que necesitamos prorrogar más la utilización de ese Fuerte por los americanos.
Díaz Herrera: "Las órdenes se cumplen sin duda ni murmuraciones, porque el único responsable de las consecuencias que ellas traigan las tiene el superior que las imparte". Así decía la enseñanza peruana sobre la subordinación, que tan flagrantemente violé después de oponerme al crimen. En este caso el asunto era de índole principalmente político, además de su relevante tema militar. Nos presentamos a la brevedad donde don Jorge. (Nota del autor: En realidad la delegación militar que visitó al Presidente Illueca estuvo integrada por el Coronel Roberto Díaz Herrera, el Coronel Marco Justines y el Coronel Bernardo Barrera). Sentí que Don Jorge olía la visita militar. Lo vi cortés como siempre, pero severo, defensivo casi. El diálogo, escueto, breve, tenso. Hablé yo:
Coronel Díaz Herrera: Dice el Comandante que se hace necesaria la prórroga de la utilización de Fort Gulick por razones geopolíticas para los americanos.
Francamente no pudimos seguir explicando nada, y para mi regocijo personal, la voz de Illueca se alteró profundamente.
Illueca: Dígale a su Comandante que de ningún modo cuente conmigo para eso. La fecha tope de Gulick se cumplirá o yo no soy más presidente. (Nota del autor: Recuerdo que además les pedí a los coroneles Díaz Herrera, Barrera y Justines que le dijeran al General Noriega que en el asunto de la Escuela de las Américas "Estamos en el kilómetro cero").
Coronel Díaz Herrera: La noticia sacudió a mi coyuntural jefe. General Noriega: Que vaina se ha creído éste. Pero deja eso en mis manos. Yo le voy a hablar personalmente.
Díaz Herrera: Fort Gulick retornó, que yo sepa, en aquella fecha pactada a Panamá. "La ilustración muestra que don Jorge no acepta pasos atrás en materia de entregar conquistas nacionales, aunque todos estemos de acuerdo en negociar nuevas posiciones y ventajas para Panamá y que los tiempos han cambiado. Lamentablemente, -concluyó Díaz Herrera- los candentes temas cotidianos del desempleo, la crisis económica negada, el problemas de los educadores y las penurias del día a día, no nos permiten presionar para que a todos se nos expliquen, con meridiana claridad, los asuntos relacionados con la herencia nacional del siglo: El Canal y las áreas revertidas."
El 1 de octubre de 1984 en el discurso que pronuncié al presidir la ceremonia de la izada de la bandera panameña en Fuerte Gulick y la antigua "Escuela de las Américas", y de la cual estuvo ausente el General Noriega, Comandante de las Fuerzas de Defensa, entre otras cosas, declaré: "Hoy revierten a Panamá 362 hectáreas, 32 edificios y obras de infraestructura y comunicaciones en donde hasta ayer funcionaron el Fuerte Gulick y el plantel de entrenamiento militar llamado "Escuela de las Américas".
"La cesación del funcionamiento de la Escuela de las Américas resguarda a nuestro país de imputaciones infundadas sobre la tolerancia del uso de su territorio para la preparación de contingentes destinados a intervenir en acciones bélicas y políticas en terceros países que suscita amargas controversias en la esfera mundial. Ello fue motivo para que Panamá fuese señalada no tanto por servir de centro de instrucción militar para latinoamericanos sino como establecimiento de una enorme base para provocar el resentimiento y desestabilización de varios países a tiempo con la amenaza de utilizar la fuerza como medio de resolver militarmente las divergencias y controversias entre países hermanos de la región.
Afirmado en el altorrelieve de nuestra geografía física hoy, en nombre de la nación panameña, reincorporamos al Fuerte Gulick al mapa espiritual de la República."
La referencia sobre las preocupaciones del pre-candidato demócrata Wesley Clark al abogar en 1996 y 1997, como Jefe del Comando Sur, por la restauración de la Escuela de las Américas, tiene que ver con los intentos que se hicieron de establecer en Panamá, con los auspicios de los Estados Unidos, el Centro Multilateral Antidrogas (CMA). Así se puede apreciar en el Memorándum que presenté el 17 de marzo de 1998 al Embajador William J. Hughes de los Estados Unidos, en el cual hice la advertencia de nuestra oposición, tanto al CMA como a la creación de una Nueva Escuela de las Américas. En el proyectado CMA se contemplaba la conformación de un Instituto de Capacitación para la educación profesional y capacitación técnica del personal militar y civil de las partes del CMA. El establecimiento de este Instituto daba asidero para considerar que era un esquema para la reactivación de la Escuela de las Américas que fue clausurada por nosotros el 1 de octubre de 1984 con el beneplácito de importantes sectores de los Estados Unidos y de América Latina. El CMA no cristalizó y tampoco la reactivación de la Escuela de las Américas en territorio panameño.
Los seres humanos buscan lograr la felicidad y, para lograrla, crean proyectos personales y colectivos con el fin de alcanzarla, a través de la confianza sostenida en la seguridad que le otorguen las instituciones del país. De allí surge el nuevo concepto de la seguridad ciudadana. Ya no se trata sólo de proteger al Estado de sus eventuales enemigos, como se concibió en el pasado. Hoy, los Estados democráticos buscan asegurar a todos los/as ciudadanos/as el respeto de sus derechos, y también a las víctimas como a presuntos culpables. Pero se incorpora, además, a la propia ciudadanía como protagonista necesaria para lograr ese clima de seguridad.
Sin embargo, es una tarea no sólo del Estado y sus organizaciones especializadas. Se trata de mancomunar los esfuerzos de una diversidad de actores, los que, coordinados por el gobierno, trabajan para que el clima de paz y tranquilidad sea un hecho tangible y real. Así, las funciones preventiva y represiva del delito, propias de los cuerpos policiales, son algunas de las tareas que colectivamente deben realizar la sociedad en su conjunto para construir esa misma seguridad ciudadana y así crecer con la confianza y la certeza de que los objetivos son alcanzables, porque no serán interrumpidos ni alterados por la violencia criminal. Desde luego que la función de la policía investigadora es irremplazable. Y en la misma medida en que el mundo y el país avanzan, debe seguir la organización de la policía para dar cumplimiento eficiente y eficaz a su tarea.
El tema de la nueva seguridad ciudadana es un punto fundamental para la marcha de un buen gobierno y de un país. En el actual proceso electoral, los candidatos presidenciales tienen el deber de estructurar dentro de sus planes de gobierno una propuesta dirigida a consolidar sobre bases sólidas esa seguridad que tanto requiere Panamá.
General Noriega: Quiero que vayas con Justines donde Jorge Illueca y le digas que necesitamos una prórroga de un par de años para la reversión de Gulick a Panamá.
Coronel Díaz Herrera: ¿Me estás hablando de romper la fecha pactada para recibir Gulick, que ya ha sido anunciada? General Noriega: Sí, y no le pongas reparo, porque hay elementos estratégicos que no conoces. Simplemente pídele que necesitamos prorrogar más la utilización de ese Fuerte por los americanos.
Díaz Herrera: "Las órdenes se cumplen sin duda ni murmuraciones, porque el único responsable de las consecuencias que ellas traigan las tiene el superior que las imparte". Así decía la enseñanza peruana sobre la subordinación, que tan flagrantemente violé después de oponerme al crimen. En este caso el asunto era de índole principalmente político, además de su relevante tema militar. Nos presentamos a la brevedad donde don Jorge. (Nota del autor: En realidad la delegación militar que visitó al Presidente Illueca estuvo integrada por el Coronel Roberto Díaz Herrera, el Coronel Marco Justines y el Coronel Bernardo Barrera). Sentí que Don Jorge olía la visita militar. Lo vi cortés como siempre, pero severo, defensivo casi. El diálogo, escueto, breve, tenso. Hablé yo:
Coronel Díaz Herrera: Dice el Comandante que se hace necesaria la prórroga de la utilización de Fort Gulick por razones geopolíticas para los americanos.
Francamente no pudimos seguir explicando nada, y para mi regocijo personal, la voz de Illueca se alteró profundamente.
Illueca: Dígale a su Comandante que de ningún modo cuente conmigo para eso. La fecha tope de Gulick se cumplirá o yo no soy más presidente. (Nota del autor: Recuerdo que además les pedí a los coroneles Díaz Herrera, Barrera y Justines que le dijeran al General Noriega que en el asunto de la Escuela de las Américas "Estamos en el kilómetro cero").
Coronel Díaz Herrera: La noticia sacudió a mi coyuntural jefe. General Noriega: Que vaina se ha creído éste. Pero deja eso en mis manos. Yo le voy a hablar personalmente.
Díaz Herrera: Fort Gulick retornó, que yo sepa, en aquella fecha pactada a Panamá. "La ilustración muestra que don Jorge no acepta pasos atrás en materia de entregar conquistas nacionales, aunque todos estemos de acuerdo en negociar nuevas posiciones y ventajas para Panamá y que los tiempos han cambiado. Lamentablemente, -concluyó Díaz Herrera- los candentes temas cotidianos del desempleo, la crisis económica negada, el problemas de los educadores y las penurias del día a día, no nos permiten presionar para que a todos se nos expliquen, con meridiana claridad, los asuntos relacionados con la herencia nacional del siglo: El Canal y las áreas revertidas."
El 1 de octubre de 1984 en el discurso que pronuncié al presidir la ceremonia de la izada de la bandera panameña en Fuerte Gulick y la antigua "Escuela de las Américas", y de la cual estuvo ausente el General Noriega, Comandante de las Fuerzas de Defensa, entre otras cosas, declaré: "Hoy revierten a Panamá 362 hectáreas, 32 edificios y obras de infraestructura y comunicaciones en donde hasta ayer funcionaron el Fuerte Gulick y el plantel de entrenamiento militar llamado "Escuela de las Américas".
"La cesación del funcionamiento de la Escuela de las Américas resguarda a nuestro país de imputaciones infundadas sobre la tolerancia del uso de su territorio para la preparación de contingentes destinados a intervenir en acciones bélicas y políticas en terceros países que suscita amargas controversias en la esfera mundial. Ello fue motivo para que Panamá fuese señalada no tanto por servir de centro de instrucción militar para latinoamericanos sino como establecimiento de una enorme base para provocar el resentimiento y desestabilización de varios países a tiempo con la amenaza de utilizar la fuerza como medio de resolver militarmente las divergencias y controversias entre países hermanos de la región.
Afirmado en el altorrelieve de nuestra geografía física hoy, en nombre de la nación panameña, reincorporamos al Fuerte Gulick al mapa espiritual de la República."
La referencia sobre las preocupaciones del pre-candidato demócrata Wesley Clark al abogar en 1996 y 1997, como Jefe del Comando Sur, por la restauración de la Escuela de las Américas, tiene que ver con los intentos que se hicieron de establecer en Panamá, con los auspicios de los Estados Unidos, el Centro Multilateral Antidrogas (CMA). Así se puede apreciar en el Memorándum que presenté el 17 de marzo de 1998 al Embajador William J. Hughes de los Estados Unidos, en el cual hice la advertencia de nuestra oposición, tanto al CMA como a la creación de una Nueva Escuela de las Américas. En el proyectado CMA se contemplaba la conformación de un Instituto de Capacitación para la educación profesional y capacitación técnica del personal militar y civil de las partes del CMA. El establecimiento de este Instituto daba asidero para considerar que era un esquema para la reactivación de la Escuela de las Américas que fue clausurada por nosotros el 1 de octubre de 1984 con el beneplácito de importantes sectores de los Estados Unidos y de América Latina. El CMA no cristalizó y tampoco la reactivación de la Escuela de las Américas en territorio panameño.