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Nuevos partidos políticos con idearios viejos


En todos los países de la región, incluyendo al nuestro, los partidos políticos han perdido toda la credibilidad y beligerancia. Han pasado de sublimes forjadores de los grandes procesos democráticos a simples y ridículos grupos con marcados intereses personales; aislados totalmente de la esencia de su naturaleza, así como de su estructura programática, declaración de principios y estatutos que los rigen.
Nuestra Constitución Nacional, a través del Código Electoral -de forma ingenua y un tanto cómplice- define a los partidos políticos así: Artículo 37: "Los partidos políticos son organismos funcionales de la nación. En consecuencia lucharán por la participación cada vez más creciente de los sectores nacionales en las decisiones políticas; por el respeto y participación de las diversas tendencias ideológicas; por el fortalecimiento de la forma republicana, representativa y democrática de gobierno; y por la defensa de la soberanía nacional basada en la tradición de la lucha del pueblo panameño".¿ Dónde estaban el 9 de enero y el 20 de diciembre cuando los gringos soltaron los primeros fogonazos?.
Considero esta legislación electoral desfasada, ya que en la actualidad los partidos políticos no se definen como lo exige la misma; merece una revisión para una posterior reforma. Los partidos políticos. -Especialmente los pequeños y todos los que pretenden inscribirse de ahora en adelante- son empresas cuyos propietarios hipotecan en ellas grandes intereses familiares. Es un requisito del escalafón empresarial, que lo ve como puente para accesar e influir en los negocios y transacciones con y desde el gobierno. Son un verdadero negocio y ahora más, que el Estado los premia con pagarle por cada adherente que logren embaucar, en muchos casos inscritos de forma fraudulenta (compra de votos). ¿O no?.
Despierta alguna duda la intención de los nuevos partidos que pretenden inscribirse próximamente, y aún más, el conformado por un grupo de partidos- con ideologías e intereses diferentes entre sí- eliminados o extinguidos cómo los decretó el Tribunal Electoral, por no lograr los votos para subsistir en las pasadas elecciones, en otras palabras por impopulares. Como quiera que fueron sancionados por el sagrado poder del pueblo, como es que pretendan venir ahora disfrazados a cumplir con el Artículo 37 del Código Electoral, si la ciudadanía no los quiere ni confía en sus programas de trabajo promovidos por sus pseudo dirigentes.
Esta nueva organización política, pero con viejos e impopulares idearios- apodada por algunos sectores políticos como los "Necios" -no debería gestionar el proceso de inscripción por el momento, toda vez que el pueblo no se ha recuperado del bombardeo político-electorero impregnado en demagogia y promesas de campañas. Aparte de eso, con que autoridad moral le van a hablar al pueblo. Recuerden este (el pueblo) no perdona a los "Baila la vara".
Soy de la opinión, que el Código Electoral necesita una urgente revisión sustancial, donde la esencia de las normas medien en lo moral y el respeto a la voluntad de la mayoría. De lo contrario seguiremos viviendo inmersos en un rejuego politiquero, donde minorías -como lo que está ocurriendo en la Asamblea Legislativa- reclamen espacios y decidan las acciones, a pesar de no contar con el mínimo respaldo popular. ¿La tiranía de la pequeña minoría?.
La abundancia de partidos políticos (Partidocracia), no es sinónimo de pluralismo político, es una vulgar forma de vivir enquistado -a través de componendas y triquiñuelas- a costilla del gobierno en turno. Podríamos caer en una anarquía, ya que llegará el momento donde un gobierno gane con el apoyo de una batería de partidos rémoras, que sobrepasen la cantidad de ministerios, instituciones descentralizadas, embajadas y demás espacios políticos para cumplir los compromisos de alianzas. ¿Volveremos a los golpes de estado?.
Pueblo panameño, no te vendas a favor de un nuevo partido político, que sólo busca el oportunismo y la prebenda personal. Rechaza de plano a aquellos que pretenden disfrazar con discursos trasnochados, sus pasados con ideologías impopulares.. De nada.

101 años de Panamá América

 
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