Obama candidato
El pueblo americano no sufre hoy laceraciones raciales como en el pasado, porque los mayores de hoy, los "baby-boomers", se batieron en las calles de las ciudades y de los campus universitarios a favor de los derechos civiles y en contra de la guerra de Vietnam. Lucharon ayer por un cambio que hoy lograron alcanzar para vivir hoy en un mundo distinto y mejor.
Obama podría llegar a la Presidencia del gran país americano, porque esa nación ha evolucionado política y moralmente; porque ese país disfruta de un clima económico y social de inclusión racial y de tolerancia; porque ese país, nos narra su historia, acoge y valoriza todo lo que sea lejano y extraño. Y porque estas elevadas cualidades emocionales y racionales distinguen hoy la mentalidad y la conducta política de todos los bandos ideológicos en Washington.
El pueblo americano, desde el 9/11, sigue sufriendo la angustia intensificada del terror. Y vive hoy bajo renovadas amenazas que ponen en alto riesgo el bienestar de su estilo de vida. Pero Estados Unidos es un país fuerte y estable, pues ha rebasado las barreras de la exclusión racial; porque respeta, cree y aplica su sistema constitucional; y porque su avanzado sistema democrático lo ha conducido a la designación como elegible a la Presidencia de la República a un candidato como Obama, cuya vida personal es un símbolo clamoroso de la ejemplar historia del pueblo estadounidense.
Y no se trata sólo de razas, sino, sobre todo, del sistema de libertades y de derechos individuales que le facilitan a todos los residentes e inmigrantes, por igual, la oportunidad de disfrutar de un mundo mejor al alcance de quien quiera luchar por ese mundo.
Con la designación de Barak Obama, el pueblo de Estados Unidos le estaría diciendo al mundo que mantiene viva la esperanza en el sueño americano y en la visión de un nuevo mundo global; en donde las oportunidades tienen que existir para ser logradas por encima de las dificultades que salgan al paso del progreso.
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