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Obama, destruyendo mitos


El triunfo del senador Barack Obama, por el Partido Demócrata, y que lo enquista en el solio presidencial de los Estados Unidos de América, deviene en un interesante episodio de la historia de esta nación.

De incuestionables raíces africanas y, del mismo modo, norteamericanas -de padre africano y madre blanca- se ha enquistado por encima de los mitos y de los paradigmas. Destruyó la idea de que habían estados de la Unión que eran tradicionalmente republicanos y en ellos obtuvo un triunfo arrollador.

Destruyó otro mito: que cuando se ataca bajo el argumento ad hominem -subjetivo- a una persona, los pueblos saben menospreciar el ataque y ponderar las virtudes de ella, en este caso, del candidato. Le reprocharon, en ese sentido, su falta de experiencia y él solo se mantenía con una respuesta impactante: ¡La nación norteamericana necesita un cambio y ustedes son parte de este cambio¡

Otro gran mito destruido es aquel que advierte que no se puede hacer política sin dinero. Cuando se cuenta con la solvencia moral, la capacidad y el talento demostrados en la vida, con la transparencia para aceptar errores y señalar que han sido enmendados, el dinero no cuenta tanto. El propio Obama ha confesado que cuando empezaron a hacer campaña no disponían de muchos fondos. Estos fueron llegando poco a poco y así los demócratas pudieron enfrentar lo que ha dado en llamarse una de las campañas más costosas de la historia estadounidense.

Tampoco podemos dejar de mencionar que de nada sirven los discursos elaborados sobre "palabrerías" si éstas no se adecuan a las realidades. Cada defensa del candidato oficialista era desmoronada por la cruda realidad de una nación que atraviesa por uno de los momentos más difíciles de su economía, y cuya población empieza a dar muestras de desesperación ante lo que algunos han vaticinado como la gran caída del orgullo americano.

Obama respondía con verdades contundentes, esbozaba al momento, al replicar, el triste panorama de una nación que, a su juicio, venía siendo mal gobernada y cuyos fondos, señalaba, eran destinados para lo que no se debía entre tanto se abandonaban los programas y planes de desarrollo interno por lo que resaltaba, siempre, el derecho de los ciudadanos americanos a mejores días.

Podríamos describir, exponer, muchos mitos que han sido destruidos en el mundo de la política tras el triunfo arrollador de Obama, pero consideramos que el más importante y que debemos resaltar, con mayúsculas cerradas, es el siguiente: Que aún los pueblos, el voto de la gente, sigue teniendo el gran poder de producir cambios y destruir viejos paradigmas. Dios bendiga al nuevo Presidente de los Estados Unidos en su gestión de gobierno y que sea para bien de esa nación toda gestión que emprenda y que haya paz en la Tierra.

101 años de Panamá América

 
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