Obama y el TPC
Compartimos el regocijo de los ciudadanos norteamericanos y del mundo entero, con motivo de la elección de Obama, pero no hacemos nuestro el optimismo desmedido de algunas personalidades del Istmo con relación al futuro del Tratado de Libre Comercio de Panamá con Estados Unidos (EE.UU.), publicitado acá con el eufemismo de Tratado de Promoción comercial (TPC). Sencillamente, porque la política exterior de los gringos se fundamenta en sus intereses nacionales, particularmente los económicos, independientemente de que el presidente es republicano o demócrata, de tez blanca o negra.
Es cierto que existen matices políticos que distinguen la política económica, social y aún de las relaciones internacionales de un gobierno demócrata comparado con un mandato republicano; por ejemplo, pienso que hubiese sido poco probable que hace 31 años se firmaran los tratados del Canal si en lugar del demócrata Jimmy Carter hubiera estado gobernando un republicano tipo Ronald Reagan o George Bush padre.
Y en virtud del mayor énfasis que los demócratas estadounidenses le otorgan al proteccionismo, a los estándares laborales y ambientales, es muy probable que el tratado de libre comercio con Panamá no sea aprobado, a pesar de que los demócratas tienen amplia mayoría en ambas cámaras legislativas.
De la misma manera que el denominado TPC Panamá-USA no fue sancionado por los legisladores estadounidenses en el periodo electoral de aquella nación, porque tanto allá como acá, lamentablemente, está de por medio la politiquería, es decir, en esa decisión prevaleció el interés electoral de los representantes y senadores y no necesariamente, la justificación de algunos sectores antinacionales que pretendieron hacernos creer que la no discusión del tratado comercial Panamá-EE.UU., se debió a que el primer ?"rgano del Estado panameño había elegido a un Diputado que no era del agrado del "stablisment" norteamericano.
En síntesis, para el presidente electo Barack Obama otras son las prioridades: Proseguir con las guerras de Irak y Afganistán, y reconstruir la economía que se encamina indefectiblemente hacia la recesión. No es casual que el señor Obama ya haya consultado con los líderes del Congreso de Estados Unidos sobre un posible paquete de 100 mil millones de dólares para obras públicas, beneficio de desempleo, asistencia para la calefacción invernal, vales de comida y ayuda a ciudades y Estados que podría ser aprobado por la legislatura saliente durante la semana del 17 de noviembre. Sin que se mencione en la agenda el tratado de libre comercio con Panamá. ¡Así de sencilla es la cosa!