Obama y Martinelli
Desde mis tiempos universitarios no visitaba San Diego, California. Estuve allí el pasado diciembre con la hermana mayor de mi madre, Cecilia Farrugia Hauser. A pesar de sus 88 años, vio cumplir su sueño: Barack Obama electo Presidente de su país. Ahora espera que el Señor le conceda verlo asumir su cargo.
Ese sueño nunca antes concretado en la historia del Coloso del Norte cristaliza el de muchos: que un modesto joven de tez morena acceda a la primera magistratura de la primera potencia mundial donde antes los negros eran esclavos. La tía Cecilia, que se fue a vivir a los Estados Unidos a los 19 años, hasta aportó algunos ahorros a la campaña de Obama. Sentía que el país requería de un cambio de timonel frente a lo tradicional, sobre todo en los períodos de Bush. Lo que pasó en Estados Unidos guarda similitudes con el interés de cambio que se siente en Panamá. Y que se vuelcan a apoyar a Ricardo Martinelli.
Martinelli será el primer candidato que emerge de un partido pequeño ajeno a las aplanadoras PRD y Panameñista; decían de éstos últimos que en las elecciones salían a votar hasta de abajo de las piedras. Sería el primer presidente que entrará a gobernar sin las ataduras de anquilosadas estructuras partidarias que, desde temprano, amarran a los futuros mandatarios. Pero, sobre todo, Martinelli será el primero en ganar la Presidencia sin tener pacto alguno con su antecesor: aquello de que "no te investigo para que cuando salga no me investigues".
Los tiempos en que llega Obama están a mil años luz de considerarse fáciles; es una época de vacas flacas para su país y el mundo. El hoy archifamoso hijo de una estadounidense blanca y un becario de Kenya se tendrá que crecer desde el cargo para sortear las dificultades que le deja Bush y la maltrecha economía de su país. Martinelli, por su parte, se enfrentará a un país donde la corrupción se ha metido en la sangre de la Administración Pública y donde algunos gremios obstruyen completamente el desarrollo nacional, la educación y la salud, y a que contemos con un transporte decente y seguro. A Martinelli le espera un trabajo titánico, afortunadamente, como Obama, estará con los mejores, incluyendo a gente que lo pudo adversar en la campaña, asegurando con ello el consenso que momentos de crisis requieren.
Estoy seguro que la tía Ceci, como muchos norteamericanos allá, y panameños acá, podremos ver a nuestros países en circunstancias propicias y podamos contar con gobernantes serios, transparentes, llenos de visión y que cumplen. Podremos ver el cambio.
gcochez@cableonda.net