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Obras con plata del Estado


Claro que es justo premiar a los funcionarios que hacen bien su trabajo, que no requieren de comisiones extrañas para acelerar un trámite, que lo hacen a tiempo y de manera eficiente. Pero es equivocado pensar en la obligatoriedad del premio. Hacerlo bien, sin comisiones y de manera eficiente es la norma, no la excepción.

Sucede que en Panamá, en las últimas décadas, subrayar la obra oficial como demostración de cumplimiento se ha vuelto una norma; y además de las placas en las edificaciones, aparecen grandes vallas con el lema de “el gobierno cumple”. La pregunta que surge es... ¿para qué fue elegido?

No obstante, el tema refleja también un doble discurso, porque el dinero del presupuesto oficial con que se paga a los funcionarios o se contrata a cualquier empresa proviene del fondo colectivo que pagan los contribuyentes. Entonces, qué mérito tiene anunciar que se cumple si para eso fueron designados.

Salvo las placas que anuncien la fecha de construcción y la administración en que fueron hechas, nada justifica la existencia de esta publicidad demagógica que pareciera destinada a ensalzar unos temas y ocultar otros.

101 años de Panamá América

 
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