OEA: recinto de la traición
Un amigo perseverante en la crítica de la traición que significó la firma de los Tratados Torrijos Carter, se refiere a la OEA como nuestros hermanos.... sí, nuestros hermanos "cainitas", porque fueron nuestros fraternales amigos, quienes auparon la firma de un Tratado de Neutralidad que Estados Unidos alegó una década después, para invadir Panamá.
Como se nos reporta desde Washington, la semana pasada se celebró anticipadamente la conmemoración de la firma de los Tratados del Canal en la OEA. Fue un 7 de septiembre de 1977, cuando Torrijos firmó las enmiendas que una década después Estados Unidos argumentó como la legalidad para invadir a Panamá en 1989. No es que yo haya estado de acuerdo con la dictadura de Noriega, pero tampoco puedo aceptar como bueno un Tratado que entre los militares invasores y militares invadidos se firmó con el aval de la OEA, exhumando un derecho de intervención, cuya eliminación costó épicas luchas nacionalistas de los panameños.
En esa celebración anticipada de la conmemoración de la firma de los Tratados, se hizo, una vez más, un llamado a que los países del mundo se adhieran al protocolo de un pacto intervencionista. A propósito de esto, no había sido nombrado como ministro de Relaciones Exteriores, cuando ya José Miguel Alemán dijo algo que lo descalifica (si sigue por esa vía) como representante de nuestra diplomacia. l pidió (ver La Prensa 14 de junio de 1999) que Colombia se adhiera al Tratado de Neutralidad, cosa que se distancia mucho de la promesa electoral de Mireya Moscoso quien dijo "no queremos seguir con ese Tratado de Neutralidad". Lo peor de todo es que la idea original de solicitar tal adhesión de Colombia al Pacto de Neutralidad, fue de Marcel Salamín. Ya estoy sacando punta a todos mis lápices para la cantidad de cosas que tendré que escribir si el nuevo gobierno persiste en esa línea.
Pero retornemos a los hermanos "cainitas". Cuando el general Omar Torrijos dijo en la OEA, que pactaba un Tratado de Neutralidad que podría convertirse en un instrumento de "permanente intervención", ¿estaba anticipando lo que el gobierno de EE.UU. alegaría en 1989 para invadir Panamá? Esta inquietud no ocupó la agenda de la OEA la semana pasada, cuando el canciller de Panamá, Jorge Ritter, se explayó en un discurso en el Salón de las Américas, el mismo donde hace dos décadas Torrijos y Carter, firmaron el Tratado.
Si alguien duda que Estados Unidos fuera capaz de apelar al Tratado de Neutralidad para fundamentar su derecho de invadir Panamá en 1989, sólo tiene que leer al "New York Times", en su edición del 21 de diciembre de 1989, donde se reproduce la postura oficial del gobierno de George Bush.
Cuando se le preguntó al secretario de Estado, James Baker, acerca de la "base legal" bajo la cual Estados Unidos tomó la acción de invadir Panamá, el respondió que: "...los Estados Unidos tienen tanto el derecho -en lo que a esto respecta- como el deber de proteger y defender el Canal de conformidad con el artículo IV del Tratado del Canal de Panamá, al cual el gobierno de Panamá, dio, por supuesto, su consentimiento".
Si alguien busca más precisión, puede examinar una noticia publicada en la misma edición, en la que se dice que la administración del presidente Bush citó el 20 de diciembre "los Tratados del Canal de Panamá", como una de las bases legales de su ofensiva militar en Panamá. Extractando partes se lee:
"El procurador General Dick Thornburgh expuso las justificaciones legales que tuvo el Presidente Bush el martes, dijo el vocero del Sr. Thornburgh, David Runkel". Más adelante dice que "el vocero del Departamento de Justicia dijo que los Estados Unidos habían actuado" de conformidad con "el artículo 4 del Tratado de 1979 que cubre la neutralidad y operación del Canal de Panamá". "La terminología de esa disposición es muy general. Pero en una declaración de entendimiento separada, firmada en 1977, los dos países convinieron en: "Que cada uno de los dos países, de conformidad con sus respectivos procesos constitucionales, defendería el Canal contra cualquier amenaza al régimen de neutralidad y en consecuencia tendrá el derecho de actuar contra cualquier agresión o amenaza dirigida al Canal". Sigue la cita: "El acuerdo continúa diciendo: "Esto no significa, ni se interpretará, como un derecho de intervención de los Estados Unidos en los asuntos internos de Panamá. Cualquier acción de los Estados Unidos estará encaminada a asegurar que el Canal permanezca abierto, seguro y accesible y nunca se dirigirá contra la integridad territorial ni la independencia política de Panamá".
Y pensar que la semana el vocero de la OEA que presentó a Ritter, elogió a Estados Unidos y Panamá, por los esfuerzos que han hecho por cumplir con el Tratado de Neutralidad. Claro, no hay que hacer mucho esfuerzo. Uno amenaza con intervenir militarmente y el otro va a aplaudir el cumplimiento de los Tratados.
Como se nos reporta desde Washington, la semana pasada se celebró anticipadamente la conmemoración de la firma de los Tratados del Canal en la OEA. Fue un 7 de septiembre de 1977, cuando Torrijos firmó las enmiendas que una década después Estados Unidos argumentó como la legalidad para invadir a Panamá en 1989. No es que yo haya estado de acuerdo con la dictadura de Noriega, pero tampoco puedo aceptar como bueno un Tratado que entre los militares invasores y militares invadidos se firmó con el aval de la OEA, exhumando un derecho de intervención, cuya eliminación costó épicas luchas nacionalistas de los panameños.
En esa celebración anticipada de la conmemoración de la firma de los Tratados, se hizo, una vez más, un llamado a que los países del mundo se adhieran al protocolo de un pacto intervencionista. A propósito de esto, no había sido nombrado como ministro de Relaciones Exteriores, cuando ya José Miguel Alemán dijo algo que lo descalifica (si sigue por esa vía) como representante de nuestra diplomacia. l pidió (ver La Prensa 14 de junio de 1999) que Colombia se adhiera al Tratado de Neutralidad, cosa que se distancia mucho de la promesa electoral de Mireya Moscoso quien dijo "no queremos seguir con ese Tratado de Neutralidad". Lo peor de todo es que la idea original de solicitar tal adhesión de Colombia al Pacto de Neutralidad, fue de Marcel Salamín. Ya estoy sacando punta a todos mis lápices para la cantidad de cosas que tendré que escribir si el nuevo gobierno persiste en esa línea.
Pero retornemos a los hermanos "cainitas". Cuando el general Omar Torrijos dijo en la OEA, que pactaba un Tratado de Neutralidad que podría convertirse en un instrumento de "permanente intervención", ¿estaba anticipando lo que el gobierno de EE.UU. alegaría en 1989 para invadir Panamá? Esta inquietud no ocupó la agenda de la OEA la semana pasada, cuando el canciller de Panamá, Jorge Ritter, se explayó en un discurso en el Salón de las Américas, el mismo donde hace dos décadas Torrijos y Carter, firmaron el Tratado.
Si alguien duda que Estados Unidos fuera capaz de apelar al Tratado de Neutralidad para fundamentar su derecho de invadir Panamá en 1989, sólo tiene que leer al "New York Times", en su edición del 21 de diciembre de 1989, donde se reproduce la postura oficial del gobierno de George Bush.
Cuando se le preguntó al secretario de Estado, James Baker, acerca de la "base legal" bajo la cual Estados Unidos tomó la acción de invadir Panamá, el respondió que: "...los Estados Unidos tienen tanto el derecho -en lo que a esto respecta- como el deber de proteger y defender el Canal de conformidad con el artículo IV del Tratado del Canal de Panamá, al cual el gobierno de Panamá, dio, por supuesto, su consentimiento".
Si alguien busca más precisión, puede examinar una noticia publicada en la misma edición, en la que se dice que la administración del presidente Bush citó el 20 de diciembre "los Tratados del Canal de Panamá", como una de las bases legales de su ofensiva militar en Panamá. Extractando partes se lee:
"El procurador General Dick Thornburgh expuso las justificaciones legales que tuvo el Presidente Bush el martes, dijo el vocero del Sr. Thornburgh, David Runkel". Más adelante dice que "el vocero del Departamento de Justicia dijo que los Estados Unidos habían actuado" de conformidad con "el artículo 4 del Tratado de 1979 que cubre la neutralidad y operación del Canal de Panamá". "La terminología de esa disposición es muy general. Pero en una declaración de entendimiento separada, firmada en 1977, los dos países convinieron en: "Que cada uno de los dos países, de conformidad con sus respectivos procesos constitucionales, defendería el Canal contra cualquier amenaza al régimen de neutralidad y en consecuencia tendrá el derecho de actuar contra cualquier agresión o amenaza dirigida al Canal". Sigue la cita: "El acuerdo continúa diciendo: "Esto no significa, ni se interpretará, como un derecho de intervención de los Estados Unidos en los asuntos internos de Panamá. Cualquier acción de los Estados Unidos estará encaminada a asegurar que el Canal permanezca abierto, seguro y accesible y nunca se dirigirá contra la integridad territorial ni la independencia política de Panamá".
Y pensar que la semana el vocero de la OEA que presentó a Ritter, elogió a Estados Unidos y Panamá, por los esfuerzos que han hecho por cumplir con el Tratado de Neutralidad. Claro, no hay que hacer mucho esfuerzo. Uno amenaza con intervenir militarmente y el otro va a aplaudir el cumplimiento de los Tratados.