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¡Ojo! Nueva amenaza de la Asamblea


De 9 millones en el ‘94, el presupuesto de la Asamblea pronto llega a los 60 millones de balboas anuales. Los emolumentos de los diputados hoy siguen siendo iguales: 7 mil al mes, lo que los ministros. Los salarios que presupuestariamente les asignan para asistentes siguen siendo cuatro mil al mes. Algunos, sin ayudantes por no asistir a la Asamblea, caso Sergio Gálvez, uso diferente le darán a esa asignación.

Desde mis tiempos, en esa planilla nombraban a esposas, hijos y amigos; se quedaban con parte de sus cheques. Ni la Contraloría, ni nadie, fiscaliza lo que se hace y deshace; los de Kuna Yala, por ejemplo, para disimular, intercambian esposas en la planilla del otro. La PRD Perea tenía nombrada a una extranjera que no sabía quién le cambiaba su cheque. Leandro Avila, cuando le pregunté, no sabía a cuántos tenía nombrados. Hasta el padre de un vicepresidente le tenían una "asesoría" de B/ 2,500.00.

Denuncié que el precio por aprobar rápidamente el referéndum sobre la ampliación del Canal fue de tres mil dólares mensuales por cabeza. Nadie me refutó.

Eso es lo que ha ido cambiado desde el 1994 -y pretenden seguir cambiándolo-: más nombramientos para los "honorables". El que menos tiene, es de oposición con 10 mil al mes, en adición a lo que aparece en el Presupuesto. Otro, caso del chorrerano "Topo", panameñista, que dicen tiene 15 mil, con su familia emplanillada. Me aseguran -parece exagerado- que hay diputados con planilla mensual de 250 mil; ¿anual?, también sería un robo. ¿Cómo será la del presidente de la Asamblea, con 14 mil dólares al mes de emolumentos, como denuncié cuando mi copartidario Rubén Arosemena ocupó ese cargo? ¿Su planilla será el doble también?

Me confirman que Contraloría aprobó otro aumento; un zarpazo adicional de cuatro millones más en nombramientos, a dividir entre todos, a cambio de la reforma constitucional para que Torrijos no tenga que esperar diez años para reelegirse, sino sólo cinco y par de leyes para favorecer sabrá a Dios quien. Simple trueque: las partidas circuitales, esta vez, sin ningún tipo de control; por si se les olvidó, con esas partidas reconstruyeron el edificio del Colegio de Abogados.

Cuando escribí el 11 de junio "¡Cerremos la Asamblea¡", un lector replicó: mi propuesta había sido muy blandengue; había que quemarla con todos adentro. No creo en esos extremos; eso sí, mandarlos para su casa, otros a la escuela, algunos al veterinario y, finalmente otros, a la cárcel. Con todo lo que sale y que de seguro saldrá, tendremos que pensar en una solución así. ¿No les parece?

gcochez@cableonda.net

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