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Okinawa III


Su condición de pueblo sumamente trabajador se muestra no solo en la disciplina laboral, las jornadas se extienden por seis días de la semana.

El mismo calendario se aplica en la vida escolar. Todas las entidades, privadas o públicas, permiten dos horas de ejercicios aeróbicos o similares, para garantizar la salud de los trabajadores. El beneficio, menos costo de seguros y de trastornos de salud. La prueba, la longevidad japonesa. El propósito de mantener físicamente activa la población se cumple, no importa la edad.

La temporada de los tifones, finales de septiembre o inicios de octubre, se enfrenta con todas las precauciones del caso, los cuerpos de seguridad o protección, permanecen listos y activos.

Los objetos sueltos en los espacios abiertos son recogidos, de este modo, los riesgos se llevan a la mínima expresión.

Los delitos graves son sancionados severamente, entre ellos, el estado de ebriedad, incluso, si el supuesto conductor del vehículo, es sorprendido dormido en su posición, se sanciona igualmente si condujera. Los detenidos por este delito no reciben alimentos de los carceleros, los familiares o las autoridades extranjeras de su representado, tienen que alcanzarle el alimento.

Serían muchísimos más los relatos que pudiéramos añadir para intentar describir las virtudes de este pueblo oriental, de cultura milenaria, cuyos más altos valores éticos, patrióticos, y toda índole, conservan por generaciones.

jblanc@cableonda.net

101 años de Panamá América

 
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