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Olvido, Perú en los 80 y Perú de los 90


Indudablemente que uno de los países de Sudamérica que más ha sido acariciado por la férrea mano de los militares es el Perú. Basta sólo conocer su historia, así también ha sobrevivido a la más despiadada acción guerrillera de América Latina como la ejecutada por el Maoísta Sendero Luminoso y el Guevarista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. El triángulo de dominación guerrillera y su proyecto de someterse a los gobiernos de Colombia, Ecuador y Perú bajo el liderazgo de la FARC, ELN, Alfaristas, Sendero Luminoso y MRTA, calculaba una estrategia de triunfo y luego el efecto de reacción dominó en los países vecinos el someter al Cono Sur al sueño del Che Guevara.
En el caso del Perú, el período presidencial anárquico y corrupto que corrió de 1985 al 90 que lo llevó a la peor crisis económica de su vida republicana, generó el incremento de la lucha guerrillera por el poder, donde el respeto a la vida se perdió y la inseguridad ciudadana obligó a miles de peruanos a abandonar su país para lograr sobrevivir, etapa que también lo enfrentó con los organismos internacionales de crédito al negarse el gobierno Aprista de Alán García a pagar la deuda externa. Pero el pueblo olvidó.
En las elecciones de 1990 el pueblo peruano votó por el gran desconocido, un oscuro profesor de la Universidad Agraria La Molina, quien subido en un tractor de faena agrícola paseó su campaña política logrando derrotar a las tradicionales y corruptas fuerzas de los partidos electoreros. Llega Alberto Fujimori de un país en total ruina económica, moral, política, social, dirige su estrategia contra la corrupción cierra el Congreso y renueva los pilares de la justicia, convoca una Constituyente y ataca sistemática e implacablemente a los dos poderosos grupos guerrilleros hasta su aniquilación, capturando al cabecilla y estado mayor de Sendero Luminoso, el "Camarada Gonzalo" Abimael Guzmán, hoy recluido en prisión. En la misma forma la cúpula del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru diezmada luego de la toma de la Embajada del Japón. Pero el pueblo olvidó.
Analizando el fenómeno Fujimori, escudriñamos hasta encontrar al director de la orquesta en la lucha anti guerrillera, el responsable de que los peruanos durante los últimos 10 años durmieran tranquilos, que las empresas e industrias resurgieran, que sus hijos fueran y regresaran salvos y sanos a sus escuelas, que el país volviera a ser sujeto de crédito y con crecimiento económico, que los partidos políticos tradicionales responsables del despeñadero al que llegó el Perú se hayan fortalecido, que llegara la paz; el gran director es Vladimiro Montesinos y las Fuerzas Armadas del Perú. Pero el Pueblo olvidó.
Dentro del acontecimiento detonante de la actual crisis peruana, el supuesto soborno a un congresista, es como viajar en la historia a un pasado reciente, el juicio de Manuel Antonio Noriega por la potencia del norte al "sobornar" a testigos para lograr su encausamiento dejándoles el goce de fortunas multimillonarias provenientes del narcotráfico y su libertad, pero a Estados Unidos nadie ha cuestionado.
Pareciera que las manos negras de Sendero Luminoso y los Túpac Amaru hábilmente están manejando las cuerdas de los siempre tontos útiles para hacerse el poder, al envolver al Perú en una vorágine de enfrentamiento. Es hora de recordar y no olvidar.
Arriba, siempre arriba Perú.

101 años de Panamá América

 
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