Omar: a 22 años de plomo
Obviamente, no fue San Omar Torrijos; era de carne y hueso, de emociones. Produjo un golpe militar, ayudó a echar abajo a un régimen llegado por votos, y eso es un pecado jurídico, político, y hasta religioso. Fue inmensamente humano, y como tal, lleno de defectos, con pecados, que Dios sabe que los tienen hasta sumos pontífices e incluso santos, antes de volverse tales. "El cielo se alegra más por un pecador arrepentido que por cien justos", reza uno de los dichos de Jesús, frente a la inquina de los fariseos hipócritas que "ponían cargas pesadas a las viudas, pero no levantaban nada, ni con un dedo".
Torrijos fue, como los grandes hombres de las épocas, atacado fieramente. No es para menos. Produjo demasiados cambios, afectó intereses y personas. Lo que ocurre es que hoy, a 22 años de que lo murieron, tiene un hijo como candidato presidencial; de lo contrario ya lo habrían olvidado sus enemigos. Como se han olvidado de él, los enemigos de Remón, por ejemplo (si hubiese la candidatura presidencial de "Enrique Remón", ya viéramos otra cosa, salir un chorro de epítetos contra aquel general).
Empecemos por darle un crédito a sus adversarios: Omar tiene una responsabilidad por lo que se hizo y lo que no se hizo, desapariciones o crímenes incluso, de tipo general, histórico, porque un Jefe tiene por acción u omisión, una cuota propia. Lo que ocurre, hoy especialmente, es que no hay sonrojo frente a la falta, no sólo de objetividad sino de escrúpulos de la mayoría (no todos, algunos familiares de verdaderas víctimas tienen demasiado dolor para pensar serenamente), frente a enjuciar el golpe militar, la sucesión de jefes en el poder, y el análisis de aquellos hechos.
Primero, algunos enemigos de Torrijos, los he oído, han querido por ejemplo destacar que el golpe inicial lo produjo más Boris Martínez que Omar. Y se quedan allí. Conozco por propia convicción del poder de Boris en los oficiales del tiempo ése, al igual que su peso específico en las órdenes de esos primeros meses, donde naturalmente la represión a las reacciones de arnulfistas y otros tuvo que ser más fuerte. Pero como Boris no tiene ningún hijo candidato presidencial nadie lo menciona; o sea, para muchos mandó bastante, algunos dicen que más que Torrijos, pero hoy muy farisaicamente nadie lo menciona ni a él, Boris, ni a otros altos oficiales, que entre el "68 y el "69, aún antes de Noriega, se repartieron las órdenes de las distintas represiones, arrestos, cárceles, exilios. Porque no es negocio. Un ejemplo: nuestro querido primo hermano, de Omar y mío, el fallecido religioso e intelectual Carlos Pérez Herrera, diputado arnulfista en aquel tiempo, fue arrestado y mantenido en la Cárcel Modelo por órdenes de Boris y ni Omar pudo sacarlo, hasta que él sacó a Martínez.
Tampoco hay candidatos hijos de Silvera o Sanjur, Fred Boyd, etc. Por tanto, ¿para qué meterse con ellos? Y no es que quiera por deporte "prorratear culpas" ni meter gente para que la apedreen; de ninguna manera, porque también fuimos parte, aunque con mucho menos rangos y responsabilidades en ese golpe. Lo que destaco es la lluvia del plomo contra una sola persona, Omar. Pero la hipocresía es que no es contra él, el General Torrijos, es contra Martín.
Los arrestos, las órdenes los impartían, lo sé, los altos oficiales con capacidad de mando. Pero los militares, de Omar para abajo, no éramos jueces, fiscales, asesores jurídicos. Y había, mal o bien, un Poder Judicial y un Ministerio Público. Y habían abogados que representaban a los denunciantes de atropellos. Y se tenían que aceptar y responder los recursos de amparo de garantías, y deben haber registros y archivos de esas denuncias, de cómo se contestaban. Pero, ¿para qué hablar de eso si la vaina es para joder a Martín? El plomo, por tanto, tiene que ser para Omar.
Las guerrillas de Chiriquí y otras no fueron de papelillo, ni de un solo lado, aunque la mayor fuerza era la oficial. No señor, balas iban y venían; desmanes de todos lados, murieron sargentos y guardias en emboscadas en Volcán, etc. Que también son almas humanas cumpliendo órdenes. Es como si para afectar a Doña Mireya, y algo se ha hecho aunque no de esta calidad de "plomamentazón", se abriera una campaña sostenida para desenterrar los casos de muertes que se le atribuyen, varios, al doctor Arias y se retrotrajeran los hechos sólo para dañar a la actual mandataria. Es lo mismo. Lo más feo es que los que hoy tiran el plomo, la mayoría, nada sienten por ningún muerto, pero sí sienten rencor anticristiano por Omar o rabia de que su hijo gane la presidencia.
A Arnulfo lo hizo crecer la envidia, el rencor y el plomo de sus enemigos. El pueblo supo distinguir las críticas justas, como los actos del "51, cuando deroga de facto la Constitución de 1946, de los ataques rabiosos. Igual pasará hoy. No he oído a Martín tratando de ensuciar su nombre. La sociedad sabe distinguir la calumnia y el odio, de la historia real. Omar tiene demasiados hechos sólidos, como para que lo maten de verdad. Pregúntenle a las fotos guardadas con cariñoso celo en tantos ranchos, y el profundo recuerdo. Felipe González lo resumió en Panamá, ante las críticas por ser amigo de un dictador: "Omar fue un dictador confeso y converso, pero un fenómeno irrepetible"... Y Martín no tiene la culpa de tener un padre internacional.
Los procesos ilegales durarán muchos años. Las recriminaciones unilaterales, puede que hasta un siglo. Fue lo que demoraron los pipiolos (los izquierdistas del siglo XIX) en perdonar a Diego Portales y reconocer su obra. Porque, al final -único consuelo que resta-, siempre termina por imponerse la verdad.
* Analista político chileno.
(c) www.aipenet.com
No hay puertas y el aire fresco no debe colarse por las ventanas. Es una obra abierta en su totalidad y la altura a la que se encuentra añade una vista singular del pueblo.
Ellos llaman “tambo” a la instalación y la utilizan como casa cultural y “hotel”, según nos dijo Juan, de 40 años, residente en Llano Bonito, a unas cinco horas de Mogue por río.
Los turistas llegan a hospedarse en este tambo llevando sólo tiendas de campaña o colchonetas. De lo demás se encargan los lugareños. No le es indispensable la energía eléctrica o los teléfonos celulares. Juan asegura que “vienen a convivir con la naturaleza”.
Es hacer turismo, “a nuestra manera”. No se tienen tarifas, el turista aporta lo que cree conveniente, pero el indígena sabe dar siempre su mejor cara. De ello depende que la oportunidad se repita y así ha sido.
Juan no dudó en subirse hasta lo más alto del tambo que aún está en “reparación”, mencionó.
Desde allá precisó que se dedica a estos menesteres desde los 14 años y hoy tiene 42. La dirigencia de Mogue lo hizo viajar allá para que la obra esté terminada lo antes posible.
Los turistas deben seguir llegando y los emberá - wounaán tratarán de hacerlos sentir en casa. Como lo vienen haciendo hace varios años.
Torrijos fue, como los grandes hombres de las épocas, atacado fieramente. No es para menos. Produjo demasiados cambios, afectó intereses y personas. Lo que ocurre es que hoy, a 22 años de que lo murieron, tiene un hijo como candidato presidencial; de lo contrario ya lo habrían olvidado sus enemigos. Como se han olvidado de él, los enemigos de Remón, por ejemplo (si hubiese la candidatura presidencial de "Enrique Remón", ya viéramos otra cosa, salir un chorro de epítetos contra aquel general).
Empecemos por darle un crédito a sus adversarios: Omar tiene una responsabilidad por lo que se hizo y lo que no se hizo, desapariciones o crímenes incluso, de tipo general, histórico, porque un Jefe tiene por acción u omisión, una cuota propia. Lo que ocurre, hoy especialmente, es que no hay sonrojo frente a la falta, no sólo de objetividad sino de escrúpulos de la mayoría (no todos, algunos familiares de verdaderas víctimas tienen demasiado dolor para pensar serenamente), frente a enjuciar el golpe militar, la sucesión de jefes en el poder, y el análisis de aquellos hechos.
Primero, algunos enemigos de Torrijos, los he oído, han querido por ejemplo destacar que el golpe inicial lo produjo más Boris Martínez que Omar. Y se quedan allí. Conozco por propia convicción del poder de Boris en los oficiales del tiempo ése, al igual que su peso específico en las órdenes de esos primeros meses, donde naturalmente la represión a las reacciones de arnulfistas y otros tuvo que ser más fuerte. Pero como Boris no tiene ningún hijo candidato presidencial nadie lo menciona; o sea, para muchos mandó bastante, algunos dicen que más que Torrijos, pero hoy muy farisaicamente nadie lo menciona ni a él, Boris, ni a otros altos oficiales, que entre el "68 y el "69, aún antes de Noriega, se repartieron las órdenes de las distintas represiones, arrestos, cárceles, exilios. Porque no es negocio. Un ejemplo: nuestro querido primo hermano, de Omar y mío, el fallecido religioso e intelectual Carlos Pérez Herrera, diputado arnulfista en aquel tiempo, fue arrestado y mantenido en la Cárcel Modelo por órdenes de Boris y ni Omar pudo sacarlo, hasta que él sacó a Martínez.
Tampoco hay candidatos hijos de Silvera o Sanjur, Fred Boyd, etc. Por tanto, ¿para qué meterse con ellos? Y no es que quiera por deporte "prorratear culpas" ni meter gente para que la apedreen; de ninguna manera, porque también fuimos parte, aunque con mucho menos rangos y responsabilidades en ese golpe. Lo que destaco es la lluvia del plomo contra una sola persona, Omar. Pero la hipocresía es que no es contra él, el General Torrijos, es contra Martín.
Los arrestos, las órdenes los impartían, lo sé, los altos oficiales con capacidad de mando. Pero los militares, de Omar para abajo, no éramos jueces, fiscales, asesores jurídicos. Y había, mal o bien, un Poder Judicial y un Ministerio Público. Y habían abogados que representaban a los denunciantes de atropellos. Y se tenían que aceptar y responder los recursos de amparo de garantías, y deben haber registros y archivos de esas denuncias, de cómo se contestaban. Pero, ¿para qué hablar de eso si la vaina es para joder a Martín? El plomo, por tanto, tiene que ser para Omar.
Las guerrillas de Chiriquí y otras no fueron de papelillo, ni de un solo lado, aunque la mayor fuerza era la oficial. No señor, balas iban y venían; desmanes de todos lados, murieron sargentos y guardias en emboscadas en Volcán, etc. Que también son almas humanas cumpliendo órdenes. Es como si para afectar a Doña Mireya, y algo se ha hecho aunque no de esta calidad de "plomamentazón", se abriera una campaña sostenida para desenterrar los casos de muertes que se le atribuyen, varios, al doctor Arias y se retrotrajeran los hechos sólo para dañar a la actual mandataria. Es lo mismo. Lo más feo es que los que hoy tiran el plomo, la mayoría, nada sienten por ningún muerto, pero sí sienten rencor anticristiano por Omar o rabia de que su hijo gane la presidencia.
A Arnulfo lo hizo crecer la envidia, el rencor y el plomo de sus enemigos. El pueblo supo distinguir las críticas justas, como los actos del "51, cuando deroga de facto la Constitución de 1946, de los ataques rabiosos. Igual pasará hoy. No he oído a Martín tratando de ensuciar su nombre. La sociedad sabe distinguir la calumnia y el odio, de la historia real. Omar tiene demasiados hechos sólidos, como para que lo maten de verdad. Pregúntenle a las fotos guardadas con cariñoso celo en tantos ranchos, y el profundo recuerdo. Felipe González lo resumió en Panamá, ante las críticas por ser amigo de un dictador: "Omar fue un dictador confeso y converso, pero un fenómeno irrepetible"... Y Martín no tiene la culpa de tener un padre internacional.
Los procesos ilegales durarán muchos años. Las recriminaciones unilaterales, puede que hasta un siglo. Fue lo que demoraron los pipiolos (los izquierdistas del siglo XIX) en perdonar a Diego Portales y reconocer su obra. Porque, al final -único consuelo que resta-, siempre termina por imponerse la verdad.
* Analista político chileno.
(c) www.aipenet.com
No hay puertas y el aire fresco no debe colarse por las ventanas. Es una obra abierta en su totalidad y la altura a la que se encuentra añade una vista singular del pueblo.
Ellos llaman “tambo” a la instalación y la utilizan como casa cultural y “hotel”, según nos dijo Juan, de 40 años, residente en Llano Bonito, a unas cinco horas de Mogue por río.
Los turistas llegan a hospedarse en este tambo llevando sólo tiendas de campaña o colchonetas. De lo demás se encargan los lugareños. No le es indispensable la energía eléctrica o los teléfonos celulares. Juan asegura que “vienen a convivir con la naturaleza”.
Es hacer turismo, “a nuestra manera”. No se tienen tarifas, el turista aporta lo que cree conveniente, pero el indígena sabe dar siempre su mejor cara. De ello depende que la oportunidad se repita y así ha sido.
Juan no dudó en subirse hasta lo más alto del tambo que aún está en “reparación”, mencionó.
Desde allá precisó que se dedica a estos menesteres desde los 14 años y hoy tiene 42. La dirigencia de Mogue lo hizo viajar allá para que la obra esté terminada lo antes posible.
Los turistas deben seguir llegando y los emberá - wounaán tratarán de hacerlos sentir en casa. Como lo vienen haciendo hace varios años.