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"Operación Grúa"


El año pasado se promulgó un decreto que creaba el régimen legal bajo el cual se facultaba a talleres privados, con la supervisión
de las autoridades de tránsito, a remover con grúas automóviles mal estacionados, los cuales podrían ser recuperados
después del pago de una multa de cuarenta balboas. Desdichadamente para los que utilizan las calles para transitar,
el entusiasmo con el cual las autoridades anunciaron la medida y comenzaron a implementarla se ha desvanecido,
quedando nuestras calles en condiciones realmente insostenibles.
Se tiene que reconocer que se tomaron medidas discretas para implementar la norma: se habilitaron talleres; se
señalizaron con letreros y pintura los lugares en los cuales se prohibía estacionar vehículos, y se entrenó a los
oficiales de tránsito sobre la forma como se debía hacer cumplir la ley. Todos los involucrados comenzaron su tarea
con mucho ánimo, a pesar de las quejas de los conductores cuyos autos eran removidos.
En esem omento, aplaudimos la iniciativa lanzada con un operativo policial denominado "Operación Grúa", indicando
que la medida constituye un buen comienzo para que los conductores empezaran a respetar el Reglamento de Tránsito,
cuyo incumplimiento causa gran incomodidad, entorpece el flujo de vehículos y viene cobrando una intolerable tasa de
víctimas y pérdidas materiales.
Hoy vemos, sin embargo, cómo los conductores continúan estacionando sus autos por doquier, en muchos casos frente a las propias
narices de las autoridades de tránsito. En varias calles del centro bancario en la capital, algunos autos son
estacionados uno al lado del otro, bloqueando al que ya cometió una infracción al aparcarlo en la línea amarilla.
En Panamá, estacionarse en curva es la regla en vez de estar prohibido. Y los hidrantes son tan atractivos para los
conductores como para los canes.
Una de las críticas que nos hacemos los panameños entre nosotros mismos es nuestra incapacidad de darle seguimiento
a las cosas que comenzamos. En lo que respecta a la medida que nos ocupa, lamentablemente, no ha sido la excepción.



101 años de Panamá América

 
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