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Organización y Resultado del Referéndum


Ya casi no queda poste, espacio o rincón de las vías públicas que no luzca algún afiche o valla a favor de la reelección. Los medios de comunicación están igual de copados y los programas de radio son sistemáticamente saturados en el mismo sentido.
La ventaja propagandística del "sí" es abrumadora particularmente en el interior del país, donde la oposición parece ausente. Hacía tiempo que no se veía semejante ventaja promocional, desde aquel histórico enfrentamiento entre Arnulfo Arias y Nicolás Ardito Barletta en 1984. Entonces parecía que la oposición sería barrida, aunque a la postre no resultó así. Sólo que esta vez ni el caudillo ni su magia están presentes. Y hay que recordar que en política no hay milagros. Nada sustituye al trabajo.
A sólo tres semanas de la cita del 30 de agosto, no hay duda de quién tiene la mayoría de las preferencias ni quién tiene la mejor organización. Ni una ni otra es garantía de triunfo y, de pronto, bajo esa perspectiva, la hipótesis del empate técnico pudiera tener a fin de cuentas algún sentido.
La actual campaña es, si se quiere, un choque entre dos escuelas, una descansando en la cantidad y otra en la calidad. Y a estas alturas, no queda tiempo para cambiar de estrategia, por lo que es de esperar que cada una siga fiel hasta el final a su propio esquema.
El que los grupos oposicionistas de cuando en cuando hagan un alto en la brega para atacarse entre sí con más reciedumbre que a su adversario común, luce patético ante los ojos de los electores. Los del gobierno lo saben y lo explotan ávidos en su propaganda.
En cambio los reeleccionistas, están empeñados a echar ese día a las urnas, hasta el último de sus votos, aprovechando al máximo el estrecho horario que concluye a las tres de la tarde. Para eso han alquilado con antelación varios miles de vehículos, caballos, lanchas, aviones y helicópteros.
En su "Instructivo para Vencedores", la progubernamental Organización de movilización y Acción para el Referéndum (OMAR), expone en detalle una organización que se inicia en cada calle y caserío del país, para enlazarse con los centros de votación donde se llevará control, lápiz en mano, de todos sus votantes listados, los que a su vez serán reportados a la red de una compleja organización piramidal que termina en su Dirección Nacional de Campaña en la capital.
En consecuencia, podemos estar seguros que ese día nadie del "sí" se quedará sin votar. ¿Hará lo mismo la oposición para asegurar los suyos? ¿Tendrán los sectores independientes opuestos a la reelección la misma disposición de hacerlo y no quedarse en casa ese día sumándose a la abstención?

101 años de Panamá América

 
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