default

Orgullo con derecho


Tengo cédula 8 y siento que fuera 4 en el corazón . Mis padres, mi esposo y mis cinco hijos son chiricanos. También mi familia y gran parte de mis amigos.
Parece como si cada día se acentuara más el malestar en el resto de los panameños por la forma en que los chiricanos expresan su regionalismo. ¿Por qué mortifica tanto, si es algo tan natural sentir orgullo de aquello que se admira y se ama? Chiriquí es tierra bendita por la naturaleza, que ha volcado allí su belleza, exuberancia, con valles y montañas ricos en tierras fértiles productivas. La majestuosidad del volcán Barú que, como un vigia, vela por el respeto a la tierra, esa tierra que produce con generosidad para abastecer a toda la República.
La actitud del chiricano es diferente porque el amor a lo suyo le hace dar lo mejor de sí en lo que se propone. Por su situación geográfica, está alejado de la influencia y modismos foráneos y es más auténtico y consciente de su cultura. Por eso, habla y piensa diferente. Se apasiona con su trabajo, sus costumbres y su deporte. Se ha destacado en el béisbol y lo ha convertido en una bandera de orgullo. Da su mayor esfuerzo porque le anima en todo dar lo mejor sí. Se entiende que es normal los celos entre provincias, pero así como sentimos orgullo patrio de un Durán, Icaza, y tantos excelentes deportistas que han salido de las diferentes regiones, ¿por qué no los chiricanos de su equipo de béisbol?
Yo crié a mis hijos en Chiriquí, es el lugar ideal para crecer una familia. Hacerlos sensibles a la naturaleza y proporcionarles diversiones sanas. El sentido de unión familiar está fuertemente arraigado, porque se han mantenido las relaciones vivas. Sus fundadores formaron grandes alianzas y las familias están emparentadas. Este hecho produce lazos de fraternidad que los hacen empujar con ahínco sus ideas, con fervor y pasión sus proyectos. Somos orgullosos, pero no pendencieros; razonamos antes de actuar. Con un gran sentido por lo justo, no permitimos ser avasallados.
Es una tierra acogedora; tantos profesionales han venido a trabajar por una temporada y se quedaron cautivados por la hospitalidad de su gente. La vida es menos competitiva y más tranquila, no existen las grandes presiones de la capital, y hay más tiempo para vivir y darse gustos como ir de pesca o excursiones, y poder compartir con frecuencia con los amigos.
Es cierto que el chiricano que vive fuera está lleno de nostalgia y en su corazón siempre está viva la esperanza de volver para quedarse. Ese amor por la región le hace unirse en la distancia con sus coterráneos y estar pendiente de las noticias de su tierra. Por eso, y por mucho más, es que somos muy orgullosos de ser chiricanos; y con esto a nadie ofendemos. ¡Meto!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América