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Oscurantismo científico, otra vez


Una de las oficinas públicas mejor llevadas durante la administración anterior, fue la Secretaría Nacional de la Ciencia y la Tecnología (SENACYT). Pérez Balladares tuvo el olfato suficiente como para poner, a cargo de la SENACYT, a un personaje polifacético: al Dr. Ceferino Sánchez. Fue una afortunada elección. Si estuviésemos en un país distinto sin politiquería, seguramente Ceferino Sánchez estaría dirigiendo todavía en la SENACYT.
Usando sus habilidades como científico, político, administrador universitario y de empresario exitoso, Sánchez convirtió una simple oficina con una secretaria, empotrada en el antiguo MIPPE, en una entidad pequeña, pero increíblemente activa. Con menos de diez personas, su capacidad y su inteligencia lograron darle un increíble impulso a la ciencia panameña, en un período muy corto. Tuvo la colaboración de personas muy calificadas en lo profesional: Doctores en economía, ingeniería, pedagogía, ciencias, medicina y otras.
Así, en menos de cuatro años, se aprobó la primera Ley Nacional de Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (Ley 13), algo sin precedentes. Gracias a su visión, se preparó la Primera Estrategia Nacional para el Desarrollo Científico. Sánchez logró que el Ejecutivo dedicara, por primera vez en la historia de Panamá, recursos monetarios a programas que él llamo "Estímulos a la Ciencia". Gracias a eso, se permitió la realización de eventos científicos, la visita de importantes personalidades científicas, los viajes de nuestros investigadores al exterior, para dar a conocer sus trabajos, entre muchos otros ejemplos de realizaciones, en esta "Primavera de las Ciencias" que fue el mandato de Ceferino Sánchez, al frente de la SENACYT.
Por primera vez, el Estado panameño entendió que debe capacitar personas a niveles elevados, para tener buenos científicos e ingenieros, el día de mañana. Así nació en Programa de Becas 2003, para formar doctores, académicos en el extranjero. Se crearon y se consolidaron, a lo largo de estos años, tanto el Congreso Anual de la Ciencia como la Feria Científica para los Estudiantes. Finalmente, Ceferino Sánchez consiguió negociar un préstamo con el BID, para apoyar con dinero a algunas disciplinas profesionales, en donde la ciencia panameña podía tener una verdadera oportunidad para desarrollarle. En la actualidad, nada de lo que mencionamos existe.
Por los últimos siete meses, en la SENACYT se han cometido muchísimos errores. El primer error fue del Gobierno, comenzando con la designación del director actual, quien es una persona totalmente ajena a la comunidad científica, un político de viejo cuño, sin ningún mérito profesional o trayectoria para ocupar ese puesto. Curiosamente, una de sus preocupaciones principales fue subirse el sueldo a siete mil dólares mensuales. Con su nombramiento, regresamos en la etapa del oscurantismo científico. Como era de esperar, el encargado actual de la SENACYT, ha logrado destruir todo lo que con tanto esfuerzo se alcanzó: su segundo logro fue destruir las buenas relaciones de SENACYT con la Asociación Panameña de la Ciencia, con el IDIAP, con el Instituto Gorgas y con la Ciudad del Saber. La incapacidad, la improvisación y las características personales de los actuales encargados de la SENACYT han pesado mucho, en este proceso de escacharramiento. Mientras tanto, la situación de la ciencia en Panamá ahora es una verdadera lástima.
La Ley 13 está siendo ignorada a propósito y con esto se está violando una Ley de la República, lo cual es una falta administrativa punible, de lo cual debería responder el actual director ante la Procuradora de la Administración. Los acuerdos con las universidades fueron suspendidos, en un arranque de revanchismo personal. Sólo por dar un ejemplo, debido a la enemistad que siente el Director actual de la SENACYT en contra del señor Rector de la Universidad Tecnológica de Panamá (U.T.P.), se canceló el acuerdo SENACYT-UTP. Las Becas 2003 fueron descontinuadas irresponsablemente, dejando en la zozobra a quince profesionales que se las habían ganado. La ha pasado con el Programa de los Estímulos Científicos. Y lo peor de todo es que, hasta acuerdos delicados como el Préstamo BID-SENACYT, están siendo manipulados en sus lineamientos originales, sabrá Dios con qué finalidad. Esto puede acarrear problemas legales muy serios y un daño a la imagen del país.
Así que la SENACYT, que hacía cosas importantes y buenas, se ha ido. Nuevamente se ha convertido en una oficina trivial e inservible. Allí reina un ambiente de desgarro, amedrentamiento y mediocridad. Sólo que, ahora, esta SENACYT tiene una recua de treintipico "funcionarios" y "asesores", que se dedican a hacer "ciencia-ficción" leyendo periódicos, diseñando planes descabellados que nunca se realizarán o temblando temerosos por la seguridad de su puesto de trabajo, cada vez que al Director le cambia el humor. Así están las cosas por la SENACYT. Cualquier día de estos, la van a eliminar, como viene sonando por ahí desde hace rato. Ganarán otra vez la miopía de los políticos y lo peor de nuestros instintos como sociedad. Perderán el desarrollo del país y la vida académica y científica. Sólo resta sentarse a ver cómo se arregla o termina todo esto.

101 años de Panamá América

 
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