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Otra bofetada a la pobreza


La reciente compra de un automóvil por el Presidente saliente de la Asamblea Nacional, pero que usará el entrante, por una suma cercana a los cien mil balboas, es una muestra elocuente del derroche de los recursos del Estado del modo más vergonzoso y reprochable que se puede imaginar.

Cien mil balboas equivalen a las transferencias en efectivo que el gobierno les entrega a 166 familias pobres durante un año. Si lo multiplicamos por 5, que es el número promedio de miembros en una familia pobre, nos da un total de 835 personas, la mayoría de los cuales son niños o niñas, es decir, una comunidad rural, no tan pequeña. ¿Qué clase de justicia social se puede predicar desde esta clase de cómodos asientos automovilísiticos? ¿Cuál es el mensaje que envían cuando incurren en estas erogaciones y, al mismo tiempo, plantean que hay que reformar la Constitución para que los diputados tengan más control sobre el ejercicio presupuestario?

De nuevo llamamos la atención sobre la desfachatez de los miembros de la Asamblea y su insensibilidad de cara a la pobreza que afecta a miles de familias panameñas, en las que los diputados sólo ven potenciales votos, pero nunca una mejor forma de invertir los dineros del Estado. Este país esta harto del derroche de unos pocos y la miseria de muchos. ¡Qué pena que en los fríos mármoles de la Asamblea las alucinaciones del poder les coloquen una venda sobre los ojos a quienes deberían mirar por la salud del pueblo!

101 años de Panamá América

 
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