Otra página
La sociedad mundial que hoy conocemos, no encuentra punto de comparaci?n con ninguna otra que la haya precedido. De Alvin Toffler a Michel Serres, no hay un solo escritor cient?fico social que no nos describa los profundos cambios que hoy forman parte de lo cotidiano, aunque no los veamos.
La metamorfosis que vive la sociedad es permanente. En todas partes la gente no s?lo vive el cambio, tambi?n se preparan para ?ste. Cada vez m?s, muchos quieren cambiar. Pero, en Panam? continuamos, m?s que en muchos otros puntos del planeta, completamente de espaldas al mundo que nos rodea, intentando olvidar que formamos parte del mismo y que, si no cambiamos, los cambios nos van a hacer cambiar sin esperarnos.
Nuestra clase pol?tica y, muy en especial los gobernantes, padece de una curiosa enfermedad que los coloca en un "alzheimer pol?tico" muy peligroso para nuestro presente y nos lleva a un futuro negativo. La ausencia de un verdadero proyecto democr?tico de sociedad con un programa serio, el aumento vertiginoso de las injusticias y, por ende, de los privilegiados, se desarrollan bajo el coro de un rid?culo neopopulismo, de un vulgar culto a la personalidad y de una irrespetuosa demagogia, ante un silencio m?s c?mplice que complaciente de quienes est?n llamados a reaccionar y actuar.
Durante los ?ltimos 40 a?os, hemos vivido prisioneros de estructuras pertenecientes a un pasado que no termina. Se nos ha obligado a aceptar como buenas o necesarias, pr?cticas y actitudes ausentes de voluntad y visi?n pol?tica, que no tienen nada que aportar al cambio que debemos tener. Seguimos en lo que Don Justo Arosemena llam? "el pa?s de las anomal?as", donde la indiferencia y el ego?smo contin?an predominando para beneficio de unos pocos en perjuicio, cada vez, de muchos m?s. Se impone entonces, la acci?n de lo ciudadanos conscientes del momento que vivimos y, sobre todo, de las situaciones que se avecinan con las graves tensiones que atraviesan al pa?s y que, el d?a menos pensado, estallar?n como resultado inmediato de la brecha creciente entre extraordinarios avances mundiales en todo los terrenos y la insoportable esclerosis pol?tica del "establishment" pol?tico local. Una vez m?s, la sabia ense?anza del fil?sofo griego: "Debemos estar preparados para lo inesperado", vuelve a ser de una actualidad inevitable. Nos corresponde iniciar y reiniciar acciones y mecanismos necesarios para producir el cambio que se nos niega, para dar el salto cualitativo para ocupar el sitio que, como humanos, nos merecemos y que, por lo mucho que hemos tolerado y pacientado, tambi?n nos merecemos.
No podemos seguir contemplando c?mo nos roban nuestras esperanzas de una vida mejor y de una felicidad real; c?mo nos enga?an a diario mientras nos encarecen todo y nos reducen la calidad de vida, mientras nos dividen para ellos reinar.
Otra p?gina es posible, siempre y cuando la escribamos nosotros, hombre y mujeres, j?venes, adultos y ancianos que tengan como credo y norte ?los? Derechos Humanos y la firme convicci?n de ser agentes de un movimiento democratizador que nos saque ya del pantano vicioso en que se nos pretende ahogar. Otra p?gina es posible si desde este 2008 nos valemos de nuestra dignidad y de nuestras capacidades para alcanzar el cambio.? Ese cambio que hoy se nos niega, pero que nos llegar?? si sabemos convencernos que otro Panam? es posible para quienes creemos en la libertad, la igualdad, la felicidad; para quienes aborrecemos los privilegios y nos hemos consagrado a buscar las v?as democr?ticas necesarias para que las cosas mejoren para todos y no s?lo para los de arriba. Que el 2008 sea de cambios, empezando por los que nosotros mismos debemos? alcanzar para poder que las cosas cambien con nosotros. ?Dejemos ya de darle la espalda a la realidad social, a nuestro deber pol?tico.? Que nadie nos escriba la p?gina que nos toca. Que nadie toque la p?gina que escribiremos.