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Otro día de la mujer


Y otro año que pasa lleno de situaciones ambiguas para las mujeres del mundo. Ya he dicho antes por qué se dedicó este día a las mujeres y, desde entonces no hemos logrado igualar totalmente la forma de vida, a pesar de los esfuerzos que se han hecho y los sacrificios de muchas mujeres en el mundo.
En su desarrollo cultural se han dado avances increíbles; ahora, cada vez más, autoras de buenos libros triunfan en ese campo hasta ganar premios importantes. Las mujeres en Panamá hemos alcanzado superarnos y tener acceso a posiciones que antes nos estaban vedadas.
En el campo político no negamos el ascenso logrado, ya que dos de los tres poderes del país están dirigidos por mujeres y el tercero la representa una mujer en la figura de la vicepresidencia. Aunque el machismo todavía impera en el campo político, aunque existen aún cantidades de hombres que no quieren ceder lo que hasta ahora ha sido su territorio, las mujeres se deciden a participar en política y, poco a poco, vamos ganando terreno.
En el campo laboral, impresiona la cantidad de mujeres ejecutivas que hay en nuestro país gracias a la preparación de las mismas y el deseo de superación. Tenemos acceso también a posiciones que antes nos eran desconocidas. El trabajo de la mujer es reconocido, a veces, como más cuidadoso que el hombre, más sutil y más organizado. Sin embargo, todavía los salarios por igual preparación e igual trabajo, son diferentes hasta en un 30% y que hace que las mujeres estén subvaloradas y subasalariadas debido a las necesidades que ellas tienen de ese trabajo para mantener solas a su familia. Son muchos los jefes que explotan a sus empleadas y las obligan a trabajar hasta altas horas de la noche sin pensar en que tienen obligaciones familiares que ellos deben respetar.
En profesiones como el periodismo, las mujeres han inundado el campo incidiendo en el mejoramiento profesional y ético. Si recordamos aquellos grandes periodistas de antaño, con los que nos deleitábamos, no encontrábamos mujeres que ejercieran ese trabajo.
Hoy, a pesar de que no hemos resuelto definitivamente nuestros problemas de género, el más importante es la violencia intrafamiliar que ha cobrado 30 vidas el año pasado. Mientras la mente masculina no cambie para respetar los derechos; mientras el complejo de inferioridad de los hombres no los lleve a demostrar su "poder y fuerza" en forma violenta, continuará ese problema. La educación es elemental para evitar que el hombre utilice la violencia. Aunque reconocemos que ésta no es propia de estratos sociales bajos, de la ignorancia; también lo es de profesionales, de gente que se considera decente o, lo que se llama, de buena crianza. Se ha avanzado, pues existe una conciencia que antes no existía y que ahora se habla, se valora y se tipifica aunque sea parcialmente, como delito.
Se hace necesario que corregidores, médicos y todo el que tenga que ver legalmente con este problema, sean conscientes del mismo y sepan tratar correctamente y con responsabilidad la situación que viven esas mujeres violentadas.
Desde esta columna envío un saludo fraternal a todas las mujeres panameñas; como vicepresidenta de Solidaridad, saludo a las mujeres solidarias y como profesional, a todas las profesionales del país. La unidad hace la fuerza. Las mujeres debemos vernos como aliadas y no como adversarias, ya que muchas veces somos nosotras mismas las peores enemigas. Seguiremos luchando para que se implante en las escuelas una materia que se llame Género y enseñar la igualdad y la equidad entre ambos sexos.
Feliz día de la mujer, aunque debe ser todo el año.

101 años de Panamá América

 
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