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Otro muro ignominioso


Estados Unidos sigue adelante con la construcción de un muro de concreto y acero de cuatro metros de alto en el límite que lo separa de México. La intención inicial es que al menos un tercio de la extensa frontera esté protegido de la inmigración ilegal por el gigantesco muro.
Lo que está haciendo nuestra vecina del Norte es una vergüenza. Recuerda a otros odiosos muros, como los de Berlín y Palestina. Se busca separar a la fuerza a los pueblos y, en el intento, pierden ambos y la Humanidad misma. El muro está tan estratégicamente situado que obligará a quienes intenten cruzarlo a caer en manos de las pandillas de cazadores que los aguardan; y a sortear mayores peligros. En otras palabras, habrá más muertes, pero no menos migración. ¿Por qué?
Los expertos en demografía de Estados Unidos advierten que la tasa de natalidad de la primera potencia mundial es preocupantemente baja e insuficiente para atender las necesidades de empleo en áreas críticas como la industrial, el comercio, la agricultura y servicios de poca preparación (mantenimiento y aseo). En la construcción, por ejemplo, no hay gente y tampoco en el campo de la salud. La están pidiendo a gritos y pagando a precio de oro.
El sector agrícola es otro que está iracundo. ¿Quién levantará ahora las cosechas y a qué costo? Estados Unidos es uno de los graneros del mundo. Es de elemental lógica que el ignominioso muro provocará un encarecimiento de la mano de obra del campo y de los productos que se venden a los países menos desarrollados. Los alimentos, pues, se encarecerán sustancialmente a partir -estimamos- del 2007. Bajo esta perspectiva, será mejor que Panamá retome su doctrina de independencia alimentaria.

101 años de Panamá América

 
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