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Otro paso hacia el Centro de Trasbordo Aéreo


Poco a poco, la administración del Aeropuerto de Tocumen sigue dirigiéndose hacia la conversión de la ruinosa terminal en un moderno Centro de Trasbordo Aéreo Internacional. Su gerente general, Fátima Pérez, ha anunciado para el mes próximo la licitación de un ambicioso programa de ampliación y modernización a costo de B/.59 millones. A primera vista, luce poco dinero pero lo suficiente para ampliar en 33% la superficie de su pista principal que hoy recibe a 21 vuelos simultáneos que copan su capacidad trayendo unos 2,500 pasajeros diarios.
La licitación persigue casi doblar los 23 mil metros cuadrados de otras facilidades de la terminal. Para mediados del 2006 se espera añadir dos edificios más, ampliar el área de pasajeros, carga, comercio y aduanas; adicionar siete puertos o satélites de embarque a los 14 actuales, o lo que es lo mismo que incrementarlos en 50%. Se proveerán y modernizarán puentes de abordaje, sistemas de equipaje, ascensores, escaleras mecánicas, sistemas de audio y video, telefonía, rayos X y una cerca perimetral.
Se hace necesaria, sin embargo, una visión de país, cuya falta nos advirtiera el ex presidente costarricense José Figueres hijo en el último CADE. Sin ella, cada gobierno podría caer en la improvisación, desandar lo andado y retroceder. Establecida aquélla, que ha de ser la de siempre, desde los tiempos prehispánicos, cabe la ejecución de las tareas inmediatas y mediatas que tiendan hacia la realización de la visión.
Tenemos como misión que convertir a Tocumen en un centro de trasbordo aéreo internacional. Al menos en dos columnas previas lo hemos planteado. Tenemos la visión de hacer de Tocumen lo mismo que los puertos y el Canal, igual que los centros multimodales de contenedores, que la Zona Libre de Colón, y que el centro bancario, de abanderamientos y sociedades. Que nuestro cielo se cubra de vuelos procedentes de todo el mundo. Que Tocumen sirva a las principales aerolíneas del mundo y que haya vuelos directos hacia Oriente y Europa. Aquí no exigiremos visa, ni huellas digitales a los pasajeros en tránsito. Transitarán hacia sus destinos en paz, haciendo aquí un alto de ensueño, en el que se les tratará como reyes, dejando a su paso fuentes de empleo y riqueza.
La Alianza Global para el Desarrollo de Medicamentos contra la Tuberculosis informa que "se requiere un tratamiento agresivo durante dos años que, cuando tiene éxito, cuesta 250,000 dólares por paciente en EU" y que "los medicamentos desarrollados hace décadas no sirven contra 90 mil tipos resistentes diferentes".
Una segunda buena noticia es que un consorcio público y privado está avanzando en contra de esos nuevos tipos de tuberculosis. El consorcio se formó en junio del año pasado entre la OMS, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EU, la Escuela de Medicina de Harvard, la Universidad de Purdue, el Consejo Internacional de Enfermeras y Eli Lilly &Co. Dos antibióticos de laboratorios Lilly, Caspat y Seromycin, están siendo utilizados para combatir el nuevo tipo de tuberculosis y la empresa los ofrece a precios especiales a la OMS.
Es más, laboratorios Lilly está transfiriendo la tecnología a la India, China y Sudáfrica, lo cual permitirá a esos países producir y distribuir medicinas baratas. Consorcios públicos y privados similares, donde participan empresas, fundaciones y gobiernos, son la nueva ola del futuro, no sólo en cuestiones de salud sino en el cuido del medio ambiente. En un reciente viaje a Sudáfrica pude ver lo bien que funciona este tipo de colaboración.
Los tratados internacionales, como el de Kyoto, llaman la atención del público, de los políticos y de la prensa, pero este nuevo tipo de consorcio es más eficiente y más práctico.
A fines del siglo XIX, la tuberculosis mató a uno de cada siete habitantes de Europa y América. Aunque la enfermedad tenía cierto aire romántico, en parte porque sus víctimas incluyeron a escritores como Keats, Chekhov, Thoreau y a Orwell, se trata de una muerte horrible: se tose hasta morir.
En 1882, el eminente científico alemán Robert Koch identificó al bacilo de la tuberculosis, lo cual fue la clave para comprobar que la enfermedad se transmite a través de un germen.
El 24 de marzo se cumplen 122 años del descubrimiento de Koch. Pero la enfermedad persiste. Se transmite fácilmente por el aire cuando alguien infectado tose, estornuda y hasta cuando habla.
Como resultado, un tercio de la población del mundo tiene el bacilo de la tuberculosis. Se vuelve activo cuando falla el sistema inmunológico, a menudo causado por el VIH/SIDA.
La tuberculosis es principalmente una enfermedad de la pobreza y junto al SIDA y a la malaria mata a cinco millones de personas al año y hace miserables a muchas más. Hay más víctimas de estas enfermedades que de las guerras y del terrorismo.
* Presidente de TechCentralStation.com y académico del American Enterprise Institute.
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