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Oxígeno del asmático


Deseo transportarme hoy a la década de los años ochenta. Era el mes de mayo, lluvioso, lleno de miles de alergenos que gravitaban en nuestro país, prendiéndose de innumerables hombres, mujeres, niños, niñas, adultos mayores, para que, en minutos, se convirtieran en casos de vida o muerte, ¡Cuánto sufría con mi hijo, de tan solo siete años! Se ahogaba, al cerrarse sus bronquios, y nada lo mejoraba. No podía jugar como los demas niños. Le habíamos suspendido la práctica de algunos deportes, sin importar cuán importante esto era para él; a su corta edad, ya era víctima de la exclusión por esta incapacidad física.
Cuánto dolor observé en sus ojitos claros, llenos de lágrimas, cuando se le prohibía salir con su hermano y amigos del barrio.
Me encontraba en un consultorio, confortable y pequeños pacientes padecían lo mismo. Pasaban por el trauma de no concretar sus sueños infantiles, jugar un partido de base ball, bañarse en un río. Cuánta frustración deben sentir nuestros niños, me preguntaba, cuando apareció ante nosotros, un hombre de tez blanca, ojos cristalinos y una sonrisa llena de ternura, pero con una voz firme..... ese hombre que Dios me lo puso en mi camino, el hoy muy reconocido por sus colegas y quien hace poco fue honrado por el Gobierno panameño por sus 20 años al servicio de la medicina, ese gran hombre es el Dr. Moisés Zebede.
Desde ese mes de mayo de 1985, fecha en que le entregué con confianza la salud de Juan Carlos, sentimos que nuestro mundo y el de mi hijo daba un giro importante. En poco tiempo, con el tratamiento adecuado, ya éramos nuevamente, una familia totalmente feliz, y hoy el abogado que ejerce en tribunales, muchas veces luchando por salvar el honor, la vida y la dignidad de muchas personas, es el fruto del cuidado, la constancia y la fe, que puso Moisés Zebede, a quien le he querido llamar en este artículo que me ha salido del corazón, el oxígeno de los asmáticos:
Señor ministro de Salud doctor Camilo Alleyne, usted hizo un acto de estricta justicia al darle un reconocimiento público al doctor Zebede por su ardua y tesonera labor en la prevención y alivio del asma. Como dijo el poeta Antonio Machado en su famoso poema, "Caminante no hay camino....se hace camino al andar". Doctor Zebede ...siga caminando, Dios y el pueblo panameño se lo agradecerán eternamente.
Ese domingo cada uno de ellos tuvo la oportunidad de sentirse útil y por añadidura, aprendieron detalles de la construcción de la ruta.
Los visitantes elogiaron a los organizadores.
  • "El Museo del Canal Interoceánico de Panamá es una institución permanente que adquiere, conserva, investiga, interpreta, difunde y expone los testimonios de la historia del Canal de Panamá, para la educación y el deleite del público que lo visita", según indican sus objetivos y metas detalladas en la página web de la institución.

101 años de Panamá América

 
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