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Paciencia ante los debates


No haré críticas en torno al último "debate" en el que participaron los cuatro candidatos presidenciales; no deseo parecer negativa, solamente objetiva en algunos aspectos. Respeto y considero a los organizadores, así como a los periodistas y, desde luego, a los candidatos.
Sin embargo, creo un deber dar mi opinión, aprovechando esta columna, para que el próximo debate mejore en lo que considero es necesario.
Sabemos que el tiempo en televisión es altamente costoso, por lo que no pueden darle más de una hora. Podríamos decir que en ese período se hace y se dice bastante; no obstante, no para cuatro temas extensos sobre los cuales deben opinar cuatro personas, aparte de los minutos que se gastan en las preguntas y comentarios.
Tal vez si se escoge un solo tema y se deja que los panelistas se extiendan en una verdadera discusión sobre el mismo, con intercambio y disentimiento entre los participantes, sería un verdadero debate y no monólogos. Pareciera que cada candidato esperara esa oportunidad para dar a conocer sus programas de gobierno y, los televidentes creen que escucharán eso mismo. Pues, estamos equivocados.
¿Quién dice que en un minuto 40 segundos un expositor puede extenderse sobre su plan de gobierno? No alcanza a pasar la primera capa, mucho menos profundizar sobre la pregunta. Luego pretenden que en 20 segundos más los candidatos terminen de opinar algo que ha sido cortado y que es difícil hilvanar nuevamente.
Esta situación lleva a que los panelistas improvisen, resuman demasiado, alguno hable con demagogia, otro emita insultos contra sus contrincantes, otro quede en el aire con sus respuestas y otro que desea responder enfáticamente, deba resumir hasta tal punto que la audiencia no tiene tiempo de comprender la respuesta.
Estamos ante los posibles próximos presidentes de la República de Panamá y es importantísimo que los votantes tengan puntos de reparo para elegir al que crean más capacitado.
Sin embargo, la mayoría de las personas opina que ese debate no ha cambiado ni decidido ninguna intención de voto.
¿Para qué son esas presentaciones si no influye en lo que queremos? Más bien hacen quedar mal a los candidatos que, en la forma que se presentaron, ninguno estuviera en condiciones de gobernar el país, cosa que no es cierta. A qué nos conduce: a que cierto sector de los espectadores piensen que no vale la pena votar por ninguno y se abstendrán.
A pesar de que al panameño le encanta votar y Panamá tiene uno de los índices más altos de asistencia a las urnas, perderemos esos votantes si continuamos desperdiciando el tiempo en esa manera. Es importante que voten; abstenerse o votar en blanco es cobardía y ya lo he dicho antes; tal vez puede ser falta de decisión y se amparan en el pretexto de la incapacidad.
¡No señores! Voten, ejerzan su derecho adquirido a opinar; si no lo hacen, ¿con qué autoridad podrán criticar al próximo mandatario si comete errores?
Existen situaciones que no pueden desperdiciarse y una es el derecho ganado para algo, esta vez es para ejercer el voto.
Este consejo lo doy a mis lectores; pero, espero que cada uno sirva de factor multiplicador y pase más adelante esta decisión. Es una responsabilidad ciudadana que nos colocará entre los países más desarrollados en ese aspecto. No crean que esto va directamente conectado con el desarrollo del país. Estados Unidos a veces no llega al 50%. Nosotros tenemos récord de 75% y más.
Si cada uno se hace escuchar a través del voto, si cada uno se responsabiliza de expresar su voluntad, reforzaremos la democracia y consolidaremos la decisión de votar por los mejores y dar al país la oportunidad de ser gobernada y dirigida por gente capacitada a la cual nosotros elegimos.
Esa es la consigna: vota como quieras, por quién quieras... pero vota el 2 de mayo y defiende tu voto más tarde para que no sea cambiado y vaya a quien se lo diste.

101 años de Panamá América

 
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