"Pacific Swan"
El barco que lleva el nombre del título, un carguero que transporta desechos nucleares desde Francia hasta Japón, en ocasiones a través del Canal de Panamá, se está convirtiendo en una personalidad nacional. Cada vez que el barco se aproxima a nuestras costas para hacer una travesía que dura aproximadamente siete horas, los noticieros y diarios nacionales son inundados con opiniones de expertos y ambientalistas sobre el riesgo que dicha embarcación representa para el Canal y los panameños, llegando algunos a tildar a la embarcación de "Chernobyl flotante" y de "volcán nuclear". Esta crítica, sin embargo, no nace de una genuina preocupación por nuestra seguridad sino por la oposición de dichos expertos al desarrollo de la tecnología nuclear como fuente de energía.
En primer lugar, el material objeto de transporte, está vitifricado, es decir, incorporado a un vidrio de borosilicato. En dicho estado sólido el material potencialmente dañino para el medio ambiente está confinado e inmovilizado, razón por la cual, contrario a lo que se ha dicho, es de poco interés para los terroristas.
Es cierto que aún vitrificado el mismo es altamente peligroso para el medio ambiente y los seres humanos. Por eso se acumulan una serie de medidas de seguridad para prevenir que causen daño alguno. Los cilindros de acero que contienen el vidrio se agrupan y depositan en otros cilindros de acero. Este embalaje cuenta con la aprobación de entes reguladores en Francia, Japón, Alemania y otros países. De hecho, en la misma forma en que se transporta a través del Canal se transporta a través de ciudades en esos mismos países.
Además del embalaje, el Pacific Swan, al igual que las otras tres embarcaciones utilizadas para este propósito ("Pacific Sandpiper", "Pacific Pintail" y "Pacific Teal"), han sido especialmente diseñadas para transportar los cilindros y minimizar las posibilidades que la sustancia contaminante sea expuesta al medio ambiente. Entre otras cosas, cuentan con doble casco y un diseño compartamentarizado, de suerte que en cualquier eventualidad existan varios niveles de seguridad que prevenga y minimice el contacto directo de dicha sustancia con el medio ambiente y seres humanos.
Las autoridades de la administración y operación del Canal han examinado estos barcos y han determinado que no presentan mayores riesgos a las instalaciones del Canal ni a los panameños. Nosotros confiamos en que ellos, reputados expertos en la materia, estén tomando decisiones responsables, por lo cual, sumada las medidas de seguridad adoptadas por la empresa transportista y por el Canal, estamos por el momento tranquilos a pesar de dichas declaraciones alarmistas. Empero, estaremos siempre pendientes de los resultados que arrojen estudios serios y las verificaciones periódicas que se hagan a las naves y sus procedimientos.
En primer lugar, el material objeto de transporte, está vitifricado, es decir, incorporado a un vidrio de borosilicato. En dicho estado sólido el material potencialmente dañino para el medio ambiente está confinado e inmovilizado, razón por la cual, contrario a lo que se ha dicho, es de poco interés para los terroristas.
Es cierto que aún vitrificado el mismo es altamente peligroso para el medio ambiente y los seres humanos. Por eso se acumulan una serie de medidas de seguridad para prevenir que causen daño alguno. Los cilindros de acero que contienen el vidrio se agrupan y depositan en otros cilindros de acero. Este embalaje cuenta con la aprobación de entes reguladores en Francia, Japón, Alemania y otros países. De hecho, en la misma forma en que se transporta a través del Canal se transporta a través de ciudades en esos mismos países.
Además del embalaje, el Pacific Swan, al igual que las otras tres embarcaciones utilizadas para este propósito ("Pacific Sandpiper", "Pacific Pintail" y "Pacific Teal"), han sido especialmente diseñadas para transportar los cilindros y minimizar las posibilidades que la sustancia contaminante sea expuesta al medio ambiente. Entre otras cosas, cuentan con doble casco y un diseño compartamentarizado, de suerte que en cualquier eventualidad existan varios niveles de seguridad que prevenga y minimice el contacto directo de dicha sustancia con el medio ambiente y seres humanos.
Las autoridades de la administración y operación del Canal han examinado estos barcos y han determinado que no presentan mayores riesgos a las instalaciones del Canal ni a los panameños. Nosotros confiamos en que ellos, reputados expertos en la materia, estén tomando decisiones responsables, por lo cual, sumada las medidas de seguridad adoptadas por la empresa transportista y por el Canal, estamos por el momento tranquilos a pesar de dichas declaraciones alarmistas. Empero, estaremos siempre pendientes de los resultados que arrojen estudios serios y las verificaciones periódicas que se hagan a las naves y sus procedimientos.