Pacto Etico Electoral
El Pacto Etico Electoral debe ser un instrumento para el logró de una conciencia ciudadana que permita a todos los panameños participar, activamente, en las próximas elecciones dentro de un ambiente de civismo, tolerancia, respeto y de convivencia pacífica; nos debe encaminar hacia una patria nueva, cuyos valores éticos y morales sean la base para su despegue hacia la plena reconstrucción y reconciliación que demanda nuestra nación panameña. Un Pacto Etico Electoral que no se quede en "letra muerta" frente al incumplimiento de muchos ciudadanos, cuya formación política y ciudadana, representa un grave peligro para la imagen de la República por el desborde de ambiciones partidistas que hacen mucho daño al juego libre de las ideas y voluntad popular del ciudadano.
"El Pacto Etico Electoral convoca a los partidos políticos del país con la finalidad de que ante la comunidad, los mismos asuman la responsabilidad de realizar un torneo electoral transparente que propicie el ambiente de confianza y respeto del ejercicio del sufragio y la consolidación democrática de la sociedad panameña. En esta nueva etapa que vive Panamá, la participación política reclama respeto y la promoción de particulares valores para la creación de una cultura nacional que sea garante del progreso y el pleno reconocimiento de la voluntad popular.
La construcción de la nueva sociedad que anhelamos todos los panameños, sólo será posible si nuestros hombres y mujeres que se desenvuelven en la política se comprometen a hacerlo con honestidad, sinceridad y sentido de servicio que reclama toda función pública. Ese, quizá, es el aporte mayor que puede dar el Pacto Etico Electoral que auspicia la Comisión de Justicia y Paz".
Consideramos que el Tribunal Electoral tiene un serio compromiso frente al reto del torneo electoral en el 2004, y debe demostrar ante la faz de la nación que como institución responsable de los torneos electorales, debe defender, a toda costa, los principios democráticos y de libertad y que no permitirá, por ningún motivo, que intereses partidistas desvirtúen la razón de este Pacto Etico Electoral, que es freno para la ejecución de prácticas deshonestas tan perjudiciales para la vida democrática.
El pueblo panameño está advertido y no permitirá que volvamos al pasado de la dictadura, cuando un Tribunal Electoral fuera instrumento para consumar el más grande atropello en contra del libre juego de la voluntad popular por ambiciones desmedidas de poder de los dirigentes de los partidos políticos.
La posición del Tribunal Electoral debe ser firme frente a los embates de la politiquería y de las ambiciones de partido, porque su importancia en la vida democrática de la nación así lo demanda; debe continuar realizando una eficiente labor de divulgación con miras a lograr un ambiente de verdadera democracia y libertad en el torneo electoral que ha de celebrarse en mayo de 2004.
Estamos seguros de una gestión así conformada y ejecutada, ha de contar con el respaldo total de la ciudadanía que aspira vivir en democracia, y que exige de sus más altos funcionarios el cumplimiento de sus deberes con plena responsabilidad ciudadana.
En torno al Pacto Etico Electoral, el magistrado Erasmo Pinilla, se manifestó de la siguiente manera: "Este es un compromiso ético por el cual los candidatos a puestos de elección popular se comprometen a llevar acabo una campaña de altura donde no existan insultos, ni acusaciones personales".
Este compromiso prevé proporcionar un ambiente de confianza, respeto y convivencia durante el torneo, tal como ocurrió en las elecciones de 1994, el referéndum de 1998 y el proceso electoral de 1999, afirmó el magistrado Pinilla.
"El Pacto Etico Electoral convoca a los partidos políticos del país con la finalidad de que ante la comunidad, los mismos asuman la responsabilidad de realizar un torneo electoral transparente que propicie el ambiente de confianza y respeto del ejercicio del sufragio y la consolidación democrática de la sociedad panameña. En esta nueva etapa que vive Panamá, la participación política reclama respeto y la promoción de particulares valores para la creación de una cultura nacional que sea garante del progreso y el pleno reconocimiento de la voluntad popular.
La construcción de la nueva sociedad que anhelamos todos los panameños, sólo será posible si nuestros hombres y mujeres que se desenvuelven en la política se comprometen a hacerlo con honestidad, sinceridad y sentido de servicio que reclama toda función pública. Ese, quizá, es el aporte mayor que puede dar el Pacto Etico Electoral que auspicia la Comisión de Justicia y Paz".
Consideramos que el Tribunal Electoral tiene un serio compromiso frente al reto del torneo electoral en el 2004, y debe demostrar ante la faz de la nación que como institución responsable de los torneos electorales, debe defender, a toda costa, los principios democráticos y de libertad y que no permitirá, por ningún motivo, que intereses partidistas desvirtúen la razón de este Pacto Etico Electoral, que es freno para la ejecución de prácticas deshonestas tan perjudiciales para la vida democrática.
El pueblo panameño está advertido y no permitirá que volvamos al pasado de la dictadura, cuando un Tribunal Electoral fuera instrumento para consumar el más grande atropello en contra del libre juego de la voluntad popular por ambiciones desmedidas de poder de los dirigentes de los partidos políticos.
La posición del Tribunal Electoral debe ser firme frente a los embates de la politiquería y de las ambiciones de partido, porque su importancia en la vida democrática de la nación así lo demanda; debe continuar realizando una eficiente labor de divulgación con miras a lograr un ambiente de verdadera democracia y libertad en el torneo electoral que ha de celebrarse en mayo de 2004.
Estamos seguros de una gestión así conformada y ejecutada, ha de contar con el respaldo total de la ciudadanía que aspira vivir en democracia, y que exige de sus más altos funcionarios el cumplimiento de sus deberes con plena responsabilidad ciudadana.
En torno al Pacto Etico Electoral, el magistrado Erasmo Pinilla, se manifestó de la siguiente manera: "Este es un compromiso ético por el cual los candidatos a puestos de elección popular se comprometen a llevar acabo una campaña de altura donde no existan insultos, ni acusaciones personales".
Este compromiso prevé proporcionar un ambiente de confianza, respeto y convivencia durante el torneo, tal como ocurrió en las elecciones de 1994, el referéndum de 1998 y el proceso electoral de 1999, afirmó el magistrado Pinilla.