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Pacto para la gobernabilidad o algo más...


¿Cómo entender el acuerdo para el mejoramiento y la transformación de la Asamblea (META), suscrito por el PDC y PRD? Tratándose tal vez de los dos únicos partidos ideológicos, además del partido del pueblo. El primero de ellos se define como social cristiano y el segundo, como social demócrata. Ambos hacen parte de internacionales partidarias. Dentro de este contexto, no se puede compartir la opinión de que META es una especie de acuerdo prebenda, es decir, para repartirse posiciones dentro del "rgano Legislativo. Esta es una manera consciente o no de sectores de la clase política panameña, de evadir un debate de fondo. La prebenda puede que esté presente en la convergencia, pero para el análisis científico, es una variable muy subalterna.
No es la primera vez ni será la última, que partidos con enconados contradicciones de muchas décadas, con diferencias ideológicas, enfrentados acremente en el terreno de la lucha política, guardando las proporciones, suscriben acuerdos, que en algunos casos, fueron programáticos y con objetivos claramente definidos. Por ejemplo, en la Francia de 1945, la Democracia Cristiana, socialistas y comunistas, colaboraron en un gobierno tripartita que hizo posible las nacionalizaciones y la seguridad social. ¿Qué sería del Chile de hoy, si la izquierda chilena se hubiera quedado renegando de la Democracia Cristiana, acusándola de ser la responsable de la dictadura del General Augusto Pinochet? Tal vez el Chile de hoy no hubiera avanzado hacia la democracia. Dos partidos, que aparecían como irreconciliables, colaboran en un gobierno superior democráticamente a la dictadura de Pinochet. ¿Acaso en Italia, la Democracia Cristiana y la izquierda, en un momento, superaron por razón de las circunstancias contradicciones que aparecían irreconciliables, suscribieron el denominado "Pacto Histórico"?. Cierto es que en el caso de Panamá, bajo el régimen militar, se dieron desafueros y se menoscabaron las libertades, esas cosas no se pueden olvidar; pero lo que no podemos hacer es vivir el presente como si estuviéramos en el pasado. Es perfectamente entendible que en la lucha política, más cuando trascienden al poder, sus interlocutores, se valgan de un arsenal de argumentos politiqueros par diezmar o enervar la capacidad del adversario, lo que no podemos aceptar, ya que ello no ayuda a elevar la cultura política, que se manipulen las pasiones, los sentimientos de la gente, para trasladarlo al plano de la lucha política, exacerbando con ello, los odios y resentimientos de la comunidad nacional. Cometen un error, los que a diario insisten en estas tácticas. Estos argumentos, en política, como todo en la vida, tienden a desgastarse.
¿Cómo se explican estos sectores, con toda la satanización que han hecho del PRD, que este sea uno de los más grandes y mejor organizados del país? Ya es hora de que la clase política panameña haga un esfuerzo por elevar el nivel político ideológico del país. Argumentos que resitúan la lucha social y política del presente en el pasado, no ayudan al proceso democrático.
Dentro de este contexto, estoy convencido que la iniciativa de META (PRD-PDC), en esencia, deja entrever las debilidades del gobierno de turno. META, hasta cierto punto, es el resultado de la crisis del denominado Pacto de La Pintada. Este surgió débil, dado su componente prebendal. Su coherencia no la daba un plan programático y estratégico, sino el chantaje y la compensación hacia el "rgano Ejecutivo. Las dificultades del oficialismo, para articular una alianza sólida en la Asamblea, era un problema más del Ejecutivo que de sus legisladores. Lógico, que un pacto coherente con este tipo de intereses, terminaría por entrar en crisis. Todo lo anterior en un marco social, en donde la Asamblea aparece como un ente, con una cuota de legitimación social en crisis. Al punto que se ha llegado a sostener, que desde la visión de la opinión nacional, ésta favorecería el cierre de la Asamblea Legislativa, lo que independientemente de ello, trastocaría el Estado de derecho y la democracia, en tanto que tendrían que ensayarse mecanismos excepcionales, que repugnan con la vida democrática del país, a menos de que se trate de una constituyente o un poder constituyente originario, donde el propio Ejecutivo quedaría a su merced. La reedición del Pacto de La Pintada, con las mismas rémoras con que vino al mundo, resultaba un peligro, en tanto que tendería agravar el desprestigio de la Asamblea Legislativa. De allí que META pareciera estar dirigido a abortar la puesta en marcha de un eventual cierre de la Asamblea, sobre la base de recomponer la cuota de legitimación social perdida, en base a un plan programático que la acerca a la nación y a los sectores populares. Este enfoque legitima el acuerdo suscrito entre el PRD-PDC, sin embargo, es importante señalar que también será fuente de nuevas contradicciones con el poder político. Todo dependerá de la actuación futura del Ejecutivo y sus nomenclaturas políticas. El curso de los acontecimientos dependerá de la capacidad de los interlocutores de negociar y concertar. De concretarse el control de la Asamblea Legislativa por META, quedan abiertas grandes alamedas, sea para estabilizar y equilibrar la gobernabilidad o sencillamente, agravar el conflicto político nacional. Ni una palabra más. Estaremos pendientes de qué ocurrirá este primero de septiembre.

101 años de Panamá América

 
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