Pacto por la Justicia
En el 2005, a raíz de unas fuertes y controversiales declaraciones del magistrado Arjona, se desató una profunda crisis en la administración de justicia. Muchas fueron las voces que pidieron la renuncia en pleno de la Corte Suprema. La institucionalidad sufrió mucho y el descrédito domina aún la percepción ciudadana.
Como ha sido su práctica, el presidente Torrijos nombró una Comisión a la que él llamó Pacto de Estado por la Justicia. Empezaron a reunirse y a deliberar sobre qué hacer para darle otro norte a tan vital Organo del Estado. Gremios y partidos pasamos por la antesala del Pacto. Me correspondió llevar la postura del entonces Partido Solidaridad y planteamos allí la necesidad de la reforma no sólo de la justicia, sino de la administración del Estado mismo, habida cuenta el colapso del que aún no se recupera. La fórmula de una Asamblea Constituyente, contemplada hoy en nuestra Constitución, la sustenté con múltiples argumentos. Luego de muchos meses, se entregó un informe con propuestas concretas, muchas de las cuales, debo reconocer, son positivas.
Hace unos días se nos informó del poco o casi nulo avance de los resultados. De 30 propuestas, sólo tres se han concretado a través de leyes. Las otras, simplemente, no se han cumplido. Por supuesto que el Presidente rechazó las críticas, pero el resultado no lo puede alterar. Este medio sacó una muestra de las 14 más importantes que duermen el sueño eterno y ya sin esperanza alguna de nacer a la vida jurídica. Pobre gestión y falta de liderazgo y compromiso. Fue una comisión más para salir de una crisis.
Si el ejemplo de este "pacto" lo llevamos a la "Concertación", veremos resultados similares. Fue otra idea que surgió para tratar de evitar la derrota del referéndum canalero en el 2006. Logrado el triunfo, olvidada la concertación. Nuestro partido, junto a Cambio Democrático, apoyamos el referéndum por considerarlo vital para el desarrollo del país. No así Molirena y el Panameñismo. Dentro de esa discusión, además, propusimos la creación de un Fondo Canalero para el Desarrollo, precisamente, para regular el uso de cierto porcentaje de los recursos que el Canal revierte al país en obras de interés social. Nada se ha logrado hacer y el Presidente reparte los fondos en programas politiqueros y con tinte partidista. El tiempo nos ha dado la razón y hoy vemos como esa "concertación", así como el "pacto" fueron el resultado de acuerdos de "yo con yo" para superar crisis circunstanciales, pero nada más.
Se le agotó el tiempo al presidente Torrijos. Su "patria nueva" fue sólo otro recurso mediático para ganar el poder en medio de grandes cuentos de camino. Su ejecutoria ha sido pobre, a pesar de que le han sobrado recursos económicos, que incluyen el aumento de la deuda externa en demasía. Hemos tenido un presidente que ha sido el gran ausente en todo sentido. Pero, a pesar de todo ello, pretenden que el pueblo les dé 5 años más para regentar el complejo quinquenio que se avecina. Pagaríamos caro semejante error.