Pactos nefastos
Una mirada a la sociedad panameña nos la muestra como una sociedad desorientada, decepcionada, perpleja, abúlica, que va a la deriva pero, al parecer orgullosa de caminar como "La Tepesa", a una velocidad suicida. Dentro de ella encontramos una dirigencia política degradada, sin lealtades fijas, que idolatra lo menos humano que tiene en su interior, capaz de pensar y creer que todo es negociable, olvidando ex-profeso que "el hombre es libre precisamente porque no es un animal". Y esa libertad, entendámoslo, es para aspirar a lo mejor, para apuntar hacia el bien, para tratar de buscar y alcanzar todo lo grande, noble y hermoso que hay en la vida humana. Se ha afirmado repetidas veces que ser hombre es amar la libertad y la verdad. La búsqueda de la libertad es una pasión por la libertad y sus consecuencias, sin olvidar que la esencia de la verdad no reside en su utilidad.
Vivimos en una sociedad institucionalmente desvalorizada, prueba de lo anterior es el hecho que la casi totalidad de nuestras instituciones no gozan del menor respeto, ni de gobernantes ni de gobernados. Esta situación es también producto de haber desaprovechado olímpicamente, en 1990, la oportunidad de reconstruir de verdad el país, desmantelando los obstáculos autoritarios y totalitaristas incrustados en nuestras instituciones, dotándonos de una nueva carta Constitucional que remplazara la ultradefectuosa de 1972.
Cuando muchos esperábamos que con el gobierno electo en mayo de 1999, se daría una mejor y mayor participación ciudadana que contribuyese a meterle más pueblo a la democracia para salir de la crisis y evitar otras, he aquí que se da el denominado "Pacto de La Pintada" que, en lugar de participación trajo exclusión del pueblo y ha tenido al país en una situación peligrosa de ingobernabilidad.
Se quiso -con esa "alianza moco de pavo"- darle respiración boca a boca a determinados políticos de nula representatividad y que, al igual que otros partidos políticos, como intermediarios tradicionales entre el Estado y la sociedad, han alcanzado un grado de deterioro y descomposición, nunca antes visto.
El desenvolvimiento de la Asamblea Legislativa durante estos últimos diez meses ha puesto en evidencia lo desajustada que está la clase política panameña respecto a los rápidos cambios y a las nuevas condiciones el mundo y del Panamá de hoy.
Rutinizados y escleróticos los principales exponentes del nefasto "Pacto de la Pintada" se revelaron como unos expertos en multiplicar las trabas para el logro de formas racionales de acción política. Lo único que les ha motivado y motiva, son sus intereses personales, sus prebendas y privilegios y, por supuesto, el monto de "sus" partidas circuitales- para algunos "conyugales".
La carencia de cohesión y la proliferación de situaciones incoherentes, acompañada de todo tipo de chantaje y de "cochinadas" (J.L.Fábrega dixit), allanó fácilmente el camino para ganarse el repudio de los ciudadanos y para que la cúpula del Partido gobernante se tornase para negociar con la cúpula del PRD, para coincidir y articularse en el "Pacto del Fondo Fiduciario". Este nuevo pacto de facto y también nefasto, es establecido por los firmantes para formular y defender "sus" intereses y proyectos políticos, no los intereses, aspiraciones y esperanzas del pueblo panameño que votó por un cambio.
Se nos ha querido hacer ver que las motivaciones del "pacto del Fofi", no son otras que "una conciencia compartida por Panamá", el "deseo de superar las diferencias por la Patria" y el "manejo consensuado de los dineros del Estado". Pero, ¿quién les cree?, si todos sabemos que entre los pactantes proliferan las divergencias irreductibles, las situaciones de incoherencia, de estancamiento, de parálisis ante la solución real de los problemas de pobreza, desempleo, marginalidad, desigualdad que viven las grandes mayorías nacionales. Lo que han logrado con este pacto es reforzar la desconfianza de la población de la ciudad y del campo, respecto a las formas y prácticas de las cúpulas de los partidos gobernantes y ex-gobernantes.
Y para triangular lo nefasto, ahora se ha firmado el "Pacto con el FMI", aprovechándose de la ausencia de la acción ciudadana organizada y comprometida. Dicho pacto nos llevará por derroteros cada vez más perjudiciales para la defensa de los derechos y libertades fundamentales y la creación de un verdadero Estado de Derecho Social Moderno, de un Estado verdaderamente constitucional.
El nefasto Pacto con el FMI, prevé el cierre del Banco Hipotecario Nacional, la privatización del Aeropuerto de Tocumen, del IDAAN y sentar las bases para la privatización de la Caja de Seguro Social. El propio Director, Profesor Juan Jované, confesó que ni siquiera le habían informado de lo pactado con el FMI.
Ojalá que tengamos muy presente que el primer pacto prometido- y hasta ahora incumplido- es el Pacto con el Pueblo. El mismo pueblo que tiene el derecho de participar en condiciones de igualdad en el proceso de toma de decisiones que afectan a todos los integrantes de la colectividad, que tiene derecho a la participación en la gestión del Estado, así como el derecho al pleno ejercicio de sus libertades democráticas y de sus garantías fundamentales, compromiso repetidamente violado por estos tres pactos nefastos.
Vivimos en una sociedad institucionalmente desvalorizada, prueba de lo anterior es el hecho que la casi totalidad de nuestras instituciones no gozan del menor respeto, ni de gobernantes ni de gobernados. Esta situación es también producto de haber desaprovechado olímpicamente, en 1990, la oportunidad de reconstruir de verdad el país, desmantelando los obstáculos autoritarios y totalitaristas incrustados en nuestras instituciones, dotándonos de una nueva carta Constitucional que remplazara la ultradefectuosa de 1972.
Cuando muchos esperábamos que con el gobierno electo en mayo de 1999, se daría una mejor y mayor participación ciudadana que contribuyese a meterle más pueblo a la democracia para salir de la crisis y evitar otras, he aquí que se da el denominado "Pacto de La Pintada" que, en lugar de participación trajo exclusión del pueblo y ha tenido al país en una situación peligrosa de ingobernabilidad.
Se quiso -con esa "alianza moco de pavo"- darle respiración boca a boca a determinados políticos de nula representatividad y que, al igual que otros partidos políticos, como intermediarios tradicionales entre el Estado y la sociedad, han alcanzado un grado de deterioro y descomposición, nunca antes visto.
El desenvolvimiento de la Asamblea Legislativa durante estos últimos diez meses ha puesto en evidencia lo desajustada que está la clase política panameña respecto a los rápidos cambios y a las nuevas condiciones el mundo y del Panamá de hoy.
Rutinizados y escleróticos los principales exponentes del nefasto "Pacto de la Pintada" se revelaron como unos expertos en multiplicar las trabas para el logro de formas racionales de acción política. Lo único que les ha motivado y motiva, son sus intereses personales, sus prebendas y privilegios y, por supuesto, el monto de "sus" partidas circuitales- para algunos "conyugales".
La carencia de cohesión y la proliferación de situaciones incoherentes, acompañada de todo tipo de chantaje y de "cochinadas" (J.L.Fábrega dixit), allanó fácilmente el camino para ganarse el repudio de los ciudadanos y para que la cúpula del Partido gobernante se tornase para negociar con la cúpula del PRD, para coincidir y articularse en el "Pacto del Fondo Fiduciario". Este nuevo pacto de facto y también nefasto, es establecido por los firmantes para formular y defender "sus" intereses y proyectos políticos, no los intereses, aspiraciones y esperanzas del pueblo panameño que votó por un cambio.
Se nos ha querido hacer ver que las motivaciones del "pacto del Fofi", no son otras que "una conciencia compartida por Panamá", el "deseo de superar las diferencias por la Patria" y el "manejo consensuado de los dineros del Estado". Pero, ¿quién les cree?, si todos sabemos que entre los pactantes proliferan las divergencias irreductibles, las situaciones de incoherencia, de estancamiento, de parálisis ante la solución real de los problemas de pobreza, desempleo, marginalidad, desigualdad que viven las grandes mayorías nacionales. Lo que han logrado con este pacto es reforzar la desconfianza de la población de la ciudad y del campo, respecto a las formas y prácticas de las cúpulas de los partidos gobernantes y ex-gobernantes.
Y para triangular lo nefasto, ahora se ha firmado el "Pacto con el FMI", aprovechándose de la ausencia de la acción ciudadana organizada y comprometida. Dicho pacto nos llevará por derroteros cada vez más perjudiciales para la defensa de los derechos y libertades fundamentales y la creación de un verdadero Estado de Derecho Social Moderno, de un Estado verdaderamente constitucional.
El nefasto Pacto con el FMI, prevé el cierre del Banco Hipotecario Nacional, la privatización del Aeropuerto de Tocumen, del IDAAN y sentar las bases para la privatización de la Caja de Seguro Social. El propio Director, Profesor Juan Jované, confesó que ni siquiera le habían informado de lo pactado con el FMI.
Ojalá que tengamos muy presente que el primer pacto prometido- y hasta ahora incumplido- es el Pacto con el Pueblo. El mismo pueblo que tiene el derecho de participar en condiciones de igualdad en el proceso de toma de decisiones que afectan a todos los integrantes de la colectividad, que tiene derecho a la participación en la gestión del Estado, así como el derecho al pleno ejercicio de sus libertades democráticas y de sus garantías fundamentales, compromiso repetidamente violado por estos tres pactos nefastos.