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¡Palabras! ¡Palabras! ¡Palabras!


Mientras los ciudadanos representantes de la clase política exponían sus opiniones y, de paso, evaluaban la gestión ejecutiva de nuestra ciudadana presidenta, nos pareció escucharla -evocación sutil- en un pueblito veraguense, cercano a Calobre, "La Tetilla", si mal no recordamos, donde dijo: "Amo a los seres, como mi difunto esposo, que sólo saben vivir para sembrar en los otros la semilla de la grandeza". Y desde entonces guardamos ese precioso enunciado como una gema de invalorable estimación. Y debemos confesarle, al amable lector, que siempre hemos estado más relacionados con Fichte, Feuerbach, Marx y Engels, e incluso en Bakunin y Trosky que con nuestros colectivos políticos tradicionales. No obstante, como personas y como ciudadanos nos encontramos comprometidos con el acontecer nacional; porque ésta es nuestra tierra, nuestra patria, hoy convertida en una real y verdadera sociedad política y jurídicamente organizada: El Estado: La Segunda República de Panamá: soberana, libre, independiente, ¡Deo juvante! y democrática; además. Es la Soberanía Nacional la que debemos defender a toda costa, porque ella "es la única fuerza que nos autodefiende contra la sumisión humana, cultural y económica... El problema de las bases militares norteamericanas en nuestro territorio es una simple faceta de lo que significa ser un país libre y soberano; antes de contar las ganancias de algunos". (Dr. César Pereira Burgos).
Y no se ofenda Ud., ciudadana presidenta, por las duras y un tanto injuriosas críticas que -sobre lo actuado bajo su jefatura de gobierno- le endilguen tanto copartidarios como adversarios. En el rejuego de nuestra política criolla tales críticas son consustanciales a ella; aunque, pese al derecho que todo ciudadano tiene de expresarlas, no necesariamente tiene Ud. que compartirlas; pues también le cabe -si así lo cree razonable- ejercer su derecho a disentir. Por lo pronto, el ciudadano Juan Ramón Martínez Dettore acaba de salir a la palestra en su defensa, por órgano de un bien fundamentado escrito recientemente dado a la luz pública por el diario La Prensa, titulado "La presidenta se preocupa por los pobres" ("Opinión, mayo 24, 2000, 19-A). ¡Esa es la clase de voceros que Ud. requiere en Palacio!
En cuanto a la pérdida de popularidad (G. Endara); y que "reduce su moral" (R.A.C.); ninguno de "ambos dos" (como dicen un locutor mañanero) puede sostener lo que afirman: el primero, porque habiendo sido el presidente más votado en toda la historia republicana, no había cumplido dos (2) años en el poder cuando su popularidad inició una superlativa contracción a la velocidad de mach, como dirían los astrofísicos, pese a la lluvia de dinero fresco recibido (Consúltese nuestro artículo, aparecido en este mismo diario: "Debacle gubernamental" (Sept 22, 1992,4-A), sin mencionar que en Palacio no se movía una paja sin el visto-bueno de "El Hermano Mayor". Y de contera: ¿Puede hablar el Dr.R. Arias Calderón de pérdida de moral política de la ciudadana presidenta, v.gr. por incumplir promesas?, cuando por mantener la sobrevivencia de su colectivo abandonó su propia ideología por "las treinta monedas de un banquero? Todavía no padecemos del mal de Alzheimer, gracias a Dios. Y en cuanto al H.L. E. Garrido, más le convendría demandar al gobierno de Pastrana ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por las atrocidades que los paramilitares a su servicio cometieron contra el pueblo de Bonga, y exigir una indemnización de $10,000,000.00 (diez millones de dólares), por daños y perjuicios. Así hubiese actuado Nele Kantule. Este sí era un líder preocupado por los intereses del pueblo! Y aún está a tiempo...
Lo que en verdad nos hace falta para salir de esta crisis heredada del gobierno anterior -que no producto de éste- es decencia, honestidad e integridad en la gestión administrativa de gobierno. Porque nos sobra inteligencia y capacidad suficiente para enrumbrar el país por la senda de la redención democrática, emulando a Václav Havel, para quien "la verdadera política, la única política, consiste en servir al prójimo. En servir a la comunidad, a las nuevas generaciones". "Finis coronat opus", reza una sabia sentencia romana.
Ciudadana presidenta: Ya hemos escuchado durante demasiado tiempo los clarines de la oligarquía criolla -almas reptilíneas al servicio del imperio, supeditando siempre los más caros intereses del pueblo a sus apetitos insaciables. Ha llegado la hora de suplantar verdugos por paladines populares; la estulticia por la inteligencia; la sumisión al extranjero por la vergüenza ciudadana y patriótica. Sólo es cuestión de juego limpio, intención genuina, coraje y determinación. Nuestro futuro está en sus manos, ciudadana presidenta. Por cuestiones de espacio nos limitaremos a recordarle, Doña Mireya, lo siguiente: Sólo marchando hacia adelante en el camino del saber y de la técnica solucionaremos los problemas inevitables que genera el progreso.
Si esas consultas con videntes y pitonisas le complacen a Ud., ciudadana presidenta, sería más que prudente, obligado, realizarlas sin publicidad y a solas, donde nadie las pueda ver o fotografiar, si no quiere Ud. hacer el ridículo ante aquellas universidades norteamericanas que acaban de prestigiarla con sendos "Doctorados Honoris Causa". Y recuerde: "Sólo con Dios somos invencibles". Nada más. Nada menos.

101 años de Panamá América

 
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