Palmas para Marcela
Algunas personas aseguran que los fines de siglos son caóticos, y justifican todo lo raro que pasa diciendo que "son lacras de la época". No comparto este pensamiento porque los hechos me llevan a pensar que este fin de siglo será el inicio de un brillante futuro para todos los panameños, especialmente para las féminas de nuestro país.
Afirmo esto porque el pasado 2 de mayo, una mayoría de votantes, eligió a una mujer para que rija el destino del país durante el próximo quinquenio y como si esto fuera poco, hace apenas unos días el gobierno francés distinguió a una consagrada educadora panameña con las Palmas Académicas. Esta educadora es la profesora de francés: Marcela Isaza.
Las Palmas Académicas es una mención de honor otorgada a aquellos educadores que a lo largo de su carrera docente han realizado acciones significativas en pro de la educación. Esta presea fue concedida a un panameño por primera vez en 1974.
Desde entonces, se han entregado diez reconocimientos, siendo elegida esta vez nuestra compañera del Departamento de Lenguas, de la Escuela Nocturna Oficial, razón por la cual sus compañeros de trabajo se sienten muy satisfechos porque la dedicación con que esta educadora ha hecho su trabajo ha sido observada y premiada.
Marcela no comprende por qué la premian, ya que solamente está haciendo algo que le gusta mucho. Precisamente por eso, te premian, porque al gustarte comunicas a los estudiantes tu amor y entusiasmo por una lengua tan bella y no necesitas tantas razones para explicarles la importancia de aprender lenguas extranjeras, especialmente en este país multirracial y por ende pluricultural.
Siempre me ha llamado la atención el hecho que siendo nuestro país un laboratorio de lenguas, por decirlo de alguna manera, todavía no exista en nuestra primera Casa de Estudios una Facultad de Lenguas. Un lugar donde los humildes hijos de este país puedan desarrollar su potencial en este campo y poder competir en igualdad de condiciones con los más capaces.
Creo firmemente que aquél que sólo habla su lengua materna, está en franca desventaja frente a los retos del mundo cambiante de hoy. Por lo tanto la enseñanza de idiomas extranjeros debe ser una prioridad para nuestros estudiantes no solo porque administraremos el Canal, en breve, sino porque nos estamos capacitando para ofrecer al mundo todos nuestros recursos turísticos prácticamente inexplotados hasta hoy.
Dice un viejo refrán que "hablando se entiende la gente". Y yo digo que para hablar con la gente hay que aprender su lengua. Porque aparte de todo lo antes dicho aquél que no domina una segunda lengua se comunica a medias, piensa a medias, y existe a medias. Es imperante que capacitemos a nuestros estudiantes en este campo para que cumplan íntegramente su destino de hombres y mujeres de bien, cuya meta es moldear sus conciencias para dar el máximo rendimiento de su potencial espiritual mental y físico a la sociedad en que viven.
Una vez más, felicidades Marcela por todo lo que haces dentro y fuera del aula en bien del estudiantado panameño
Afirmo esto porque el pasado 2 de mayo, una mayoría de votantes, eligió a una mujer para que rija el destino del país durante el próximo quinquenio y como si esto fuera poco, hace apenas unos días el gobierno francés distinguió a una consagrada educadora panameña con las Palmas Académicas. Esta educadora es la profesora de francés: Marcela Isaza.
Las Palmas Académicas es una mención de honor otorgada a aquellos educadores que a lo largo de su carrera docente han realizado acciones significativas en pro de la educación. Esta presea fue concedida a un panameño por primera vez en 1974.
Desde entonces, se han entregado diez reconocimientos, siendo elegida esta vez nuestra compañera del Departamento de Lenguas, de la Escuela Nocturna Oficial, razón por la cual sus compañeros de trabajo se sienten muy satisfechos porque la dedicación con que esta educadora ha hecho su trabajo ha sido observada y premiada.
Marcela no comprende por qué la premian, ya que solamente está haciendo algo que le gusta mucho. Precisamente por eso, te premian, porque al gustarte comunicas a los estudiantes tu amor y entusiasmo por una lengua tan bella y no necesitas tantas razones para explicarles la importancia de aprender lenguas extranjeras, especialmente en este país multirracial y por ende pluricultural.
Siempre me ha llamado la atención el hecho que siendo nuestro país un laboratorio de lenguas, por decirlo de alguna manera, todavía no exista en nuestra primera Casa de Estudios una Facultad de Lenguas. Un lugar donde los humildes hijos de este país puedan desarrollar su potencial en este campo y poder competir en igualdad de condiciones con los más capaces.
Creo firmemente que aquél que sólo habla su lengua materna, está en franca desventaja frente a los retos del mundo cambiante de hoy. Por lo tanto la enseñanza de idiomas extranjeros debe ser una prioridad para nuestros estudiantes no solo porque administraremos el Canal, en breve, sino porque nos estamos capacitando para ofrecer al mundo todos nuestros recursos turísticos prácticamente inexplotados hasta hoy.
Dice un viejo refrán que "hablando se entiende la gente". Y yo digo que para hablar con la gente hay que aprender su lengua. Porque aparte de todo lo antes dicho aquél que no domina una segunda lengua se comunica a medias, piensa a medias, y existe a medias. Es imperante que capacitemos a nuestros estudiantes en este campo para que cumplan íntegramente su destino de hombres y mujeres de bien, cuya meta es moldear sus conciencias para dar el máximo rendimiento de su potencial espiritual mental y físico a la sociedad en que viven.
Una vez más, felicidades Marcela por todo lo que haces dentro y fuera del aula en bien del estudiantado panameño