default

Paloma sin alas


El sionismo es un movimiento nacionalista hebreo. Como a todos los nacionalismos fundamentalistas, les cabe la certera definición de Renán: “Una nación (fundamentalista) es un grupo de gente unida por una visión errada del pasado y por el odio hacia sus vecinos”.

El Libro Blanco de la ocupación británica quitó el apoyo a los sionistas y los relegó al estado de minoría, situación que originó la creación del grupo terrorista Irgun, del que más tarde se escindió el Grupo Stern (Lehi). Desde entonces en el idioma militar israelí, defensa quiere decir ataque o agresión preventiva, tal como lo hemos comprobado en estos días. Netanyahu se extraña que los pasajeros de la flotilla humanitaria no hayan recibido a sus soldados con aplausos y en cambio se queja que les hayan dado palo y puñete, mientras ellos metían balas sin asco. Un insulto a la inteligencia dicho con el típico cinismo mentiroso de la política exterior israelí. Porque: “Mentir es admisible por amor a la Tierra de Israel” Y. Shamir (1982).

Durante la guerra contra los árabes, el mediador de la ONU, el conde sueco Folk Bernadotte, fue asesinado en Jerusalén por el grupo terrorista Stern dirigido entonces por el futuro primer ministro Yitzhak Shamir. Nunca comparecieron ante la justicia nacional ni internacional. Israel acusa al gobierno electo de Hamas de terrorista, pero atacó la flotilla porque según ellos y a pesar de las declaraciones contrarias de los gobiernos que las abanderaron, llevaba armas que luego del asalto no encontraron. Yigal Amir, el asesino de Rabin, era militante de un grupo fundamentalista del sionismo religioso. Durante el juicio declaró que de acuerdo con la halacha (versión hebrea de la yihad islámica) cualquier judío tiene derecho a matar a otro judío si entrega tierras a sus enemigos. El establishment israelí lo quiso pasar por loco.

La paloma de la paz tiene un ala cortada por la insurgencia palestina que no está dispuesta a reconocer al Estado de Israel, y éste le ha cercenado la otra, con su política de expansión territorial y su desmesurada violencia militar. Es insostenible la actitud irresponsable y maliciosa de las naciones del “mundo libre” que exculpan o justifican los múltiples crímenes israelíes y condenan el derecho a la defensa palestina de su territorio.

Desde 1948 ha prevalecido la versión israelí de la historia Palestina escrita con la ayuda interesada e incondicional de los Estados Unidos y sus medios de información periodística. Palestina es hoy un pueblo olvidado, a punto de convertirse en otra Cartago ante la pasividad de un mundo dispuesto a comprar engaños y dormir tranquilo.

(*) Israel’s Role in a Changing Middle East, Foreign Affairs 50, #4.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América