Panamá, con paso seguro
En estos días de la Patria debemos hacer un paréntesis y revisar qué hemos logrado en estos 104 años de días de vida independiente. Dejemos de lado los aspectos políticos y centrémonos en analizar qué somos y cuál fue el resultado en casi 21 quinquenios. Hemos avanzado, y mucho.
En 1903 Panamá estaba a la retaguardia de adelanto y del modernismo comparado otras naciones vecinas (epidemias, miseria, incendios e insalubridad). El Canal de Panamá (su construcción primero y su funcionamiento después) representó para nosotros el inicio de una nueva era. Hemos venido, desde entonces, dando pasos muy positivos en todos los órdenes. El sistema democrático nos ha gobernado siempre, desde los inicios de la República, con muy contadas interrupciones. Ella ?la democracia- ha permitido nuestro crecimiento económico, que se ha reflejado en el Panamá moderno de hoy. El desempleo aún es muy alto, el crimen ha llegado a niveles intolerables, el costo de la vida es inaceptable, el transporte público es deficiente y la riqueza está mal distribuida, son todos aspectos que deben ser enfrentados con soluciones a corto plazo.
Nunca, antes ni ahora, hemos sido conformistas. Esta actitud ha sido muy saludable, pues ha sido exigente con quienes nos han gobernado. Hemos tenido mandatarios buenos, mediocres y malos, pero ninguno ha sido radical de izquierda. En todas las épocas, por supuesto, han existido pequeños grupos extremistas que se han opuesto a todo, pero que nunca han aportado nada constructivo. Siempre han tenido orientadores extranjeros que a la postre han fracasado en sus propios países y que sus ejemplos muy pronto cayeron en el olvido, inclusive por quienes inicialmente los tenían de mentores.
El país avanza como la procesión del Viernes Santo en Taboga, que da tres pasos hacia delante y dos hacia atrás. Es lenta, pero siempre llega a la Iglesia. Los próceres nos dieron Patria con una nación muy distinta en esos tiempos al Panamá de hoy, pero sin duda, a pesar de tropiezos y de los zigzag que hemos dado se sentirían orgullosos de nuestros logros. Panamá es soberano en todo su territorio; administra el Canal y recibe todos sus beneficios y tiene un crecimiento anual en el PIB de más del 7%.