Panamá en la Cumbre de Las Américas
Panamá colocó en la agenda de la IV Cumbre de las Américas, que sesionará este fin de semana en Mar del Plata, Argentina, el tema de la crisis energética originada por el alza de los precios del petróleo y sus derivados. En la declaración final, Panamá planteó su preocupación por el desequilibrio creado en los mercados internacionales por el aumento del precio del petróleo debido a su fuerte impacto en el crecimiento económico y social y la generación de empleos.
En el aspecto práctico, Panamá alentó iniciativas de cooperación energéticas solidarias que contribuyan a enfrentar las causas de la actual crisis energética internacional. El proyecto de una refinería regional impulsado por México en Panamá, es un paso concreto en esa dirección. Además, los países del continente acordaron favorecer la investigación, el desarrollo y la adopción de fuentes renovables y eficientes de energía y el despliegue de tecnologías en energía más limpia y eficiente con el fin de reducir la pobreza, promover el desarrollo y la creación de empleos cuya misma producción pueda generar trabajo.
El centro del debate en Mar del Plata es la creación de trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática. En la base de esas discusiones está la necesidad de derribar las barreras impuestas al comercio, el endeudamiento externo y la urgencia por diseñar una nueva arquitectura financiera internacional. Se reafirma el legítimo derecho de cada país a procurar y alcanzar su desarrollo dentro del marco de sus realidades políticas, económicas, sociales y culturales.
Panamá, al igual que la mayoría de naciones del continente, reconoce la contribución significativa que la integración económica y la liberalización del comercio, incluida el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), aportará al logro de los objetivos de la cumbre de Mar del Plata de generar trabajos decentes, empleos de calidad, que doten a las políticas económicas y a la globalización de un fuerte contenido ético y humano poniendo a la persona en el centro del trabajo, la empresa y la economía. El trabajo decente está asociado con los derechos fundamentales en el trabajo, el empleo, la protección social y el diálogo social.
Panamá propuso incluir un párrafo sobre el tema de la educación de calidad en todos los niveles y la promoción de la alfabetización como un factor clave para lograr una mayor inclusión social, asegurar una ciudadanía democrática y el fomento de un trabajo productivo. Panamá considera que la educación es vital para mejorar el desarrollo social, especialmente en las poblaciones que viven en situación de pobreza y carecen de empleo. Para alcanzar este propósito de requiere una inversión financiera sustancial por parte de los gobiernos y de las instituciones financieras internacionales y explorar otras formas innovadoras de financiamiento como el canje de deuda por inversión en educación, dice el párrafo propuesto por Panamá. La delegación panameña también respalda proyectos de investigación científica y de innovación tecnológica.
En lo referente al marco legal para crear trabajo decente, Panamá propuso un entorno que provea transparencia, seguridad y acceso a la justicia, en forma ágil y expedita, que refuerce la imparcialidad y la independencia de las instituciones judiciales, que prevenga y combata la impunidad, que fortalezca las acciones de prevención y combate contra la corrupción en los sectores públicos y privados y la lucha contra el crimen transnacional organizado.
También reafirma el hecho de que una gobernabilidad democrática debe basarse en el estado de derecho, con miras a alcanzar la justicia social, que sea establece, transparente, efectiva, incluyente y responsable. Igualmente debe contribuir a crear un entorno facilitador para atraer la inversión, construir prosperidad económica y fomentar la creación de trabajo decente. La delegación panameña planteó claramente que la lucha contra la corrupción es uno de los pilares fundamentales para el fortalecimiento de la democracia y el crecimiento económico.
Durante los debates técnicos previos a la Cumbre de las Américas, la diplomacia panameña brindó sus aportes al fomento de confianza y la seguridad, y para promover los puntos de convergencias y de metas comunes entre los gobiernos del hemisferio.
En el aspecto práctico, Panamá alentó iniciativas de cooperación energéticas solidarias que contribuyan a enfrentar las causas de la actual crisis energética internacional. El proyecto de una refinería regional impulsado por México en Panamá, es un paso concreto en esa dirección. Además, los países del continente acordaron favorecer la investigación, el desarrollo y la adopción de fuentes renovables y eficientes de energía y el despliegue de tecnologías en energía más limpia y eficiente con el fin de reducir la pobreza, promover el desarrollo y la creación de empleos cuya misma producción pueda generar trabajo.
El centro del debate en Mar del Plata es la creación de trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática. En la base de esas discusiones está la necesidad de derribar las barreras impuestas al comercio, el endeudamiento externo y la urgencia por diseñar una nueva arquitectura financiera internacional. Se reafirma el legítimo derecho de cada país a procurar y alcanzar su desarrollo dentro del marco de sus realidades políticas, económicas, sociales y culturales.
Panamá, al igual que la mayoría de naciones del continente, reconoce la contribución significativa que la integración económica y la liberalización del comercio, incluida el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), aportará al logro de los objetivos de la cumbre de Mar del Plata de generar trabajos decentes, empleos de calidad, que doten a las políticas económicas y a la globalización de un fuerte contenido ético y humano poniendo a la persona en el centro del trabajo, la empresa y la economía. El trabajo decente está asociado con los derechos fundamentales en el trabajo, el empleo, la protección social y el diálogo social.
Panamá propuso incluir un párrafo sobre el tema de la educación de calidad en todos los niveles y la promoción de la alfabetización como un factor clave para lograr una mayor inclusión social, asegurar una ciudadanía democrática y el fomento de un trabajo productivo. Panamá considera que la educación es vital para mejorar el desarrollo social, especialmente en las poblaciones que viven en situación de pobreza y carecen de empleo. Para alcanzar este propósito de requiere una inversión financiera sustancial por parte de los gobiernos y de las instituciones financieras internacionales y explorar otras formas innovadoras de financiamiento como el canje de deuda por inversión en educación, dice el párrafo propuesto por Panamá. La delegación panameña también respalda proyectos de investigación científica y de innovación tecnológica.
En lo referente al marco legal para crear trabajo decente, Panamá propuso un entorno que provea transparencia, seguridad y acceso a la justicia, en forma ágil y expedita, que refuerce la imparcialidad y la independencia de las instituciones judiciales, que prevenga y combata la impunidad, que fortalezca las acciones de prevención y combate contra la corrupción en los sectores públicos y privados y la lucha contra el crimen transnacional organizado.
También reafirma el hecho de que una gobernabilidad democrática debe basarse en el estado de derecho, con miras a alcanzar la justicia social, que sea establece, transparente, efectiva, incluyente y responsable. Igualmente debe contribuir a crear un entorno facilitador para atraer la inversión, construir prosperidad económica y fomentar la creación de trabajo decente. La delegación panameña planteó claramente que la lucha contra la corrupción es uno de los pilares fundamentales para el fortalecimiento de la democracia y el crecimiento económico.
Durante los debates técnicos previos a la Cumbre de las Américas, la diplomacia panameña brindó sus aportes al fomento de confianza y la seguridad, y para promover los puntos de convergencias y de metas comunes entre los gobiernos del hemisferio.