Panamá en la vanguardia portuaria
Hasta la década de los ochenta, los contenedores pasaban de largo por el canal, debido a que se carecía de grúas apropiadas para realizar descargas rápidas y económicas en los puertos estatales, colocados en la lista negra de los altos costos portuarios. Afortunadamente se adoptaron medidas gubernamentales para atraer inversiones extranjeras a las costas colonenses y del Pacífico. Simultáneamente se atacó la necesidad de construir instalaciones portuarias y comerciales que permitieran insertar a Panamá en la ruta de los cruceros turísticos.
Hoy en día puede decirse que la modernización portuaria es un hecho y que nombres como Manzanillo, Coco Solo, Balboa, Cristóbal, Colón 2000 y Fuerte Amador gravitan con peso específico en la descarga de contenedores y de la recepción de cruceros turísticos en el ámbito internacional.
La estrategia panameña en servicios portuarios comprende también el nuevo ferrocarril y la autopista Panamá - Colón - Panamá, ofreciéndole a la empresa privada alternativas terrestres para el transporte de mercancías que convergen a los puertos de la provincia de Colón. Muy pocos centros portuarios de los países de la región tienen un sistema vial al servicio de la exportación - importación tan moderno y tan eficiente como éste. Cuando funcionen a plenitud el ferrocarril y la autopista, se consolidará el canal como un centro mundial de distribución de mercaderías, al par que como un eje de recepción turística.
Ha podido canalizarse la inversión portuaria y vial en tan importante dimensión, gracias a que los gobiernos democráticos en ejercicio a partir de 1990 tiraron línea con visión de Estado y no como política coyuntural compartimentalizada. Las bases de la construcción de Manzanillo y Coco Solo se echaron durante el gobierno de Guillermo Endara y se continuaron vigorosamente durante el período de Ernesto Pérez Balladares. Al gobierno de Mireya Moscoso le incumbe la responsabilidad de haber facilitado el nuevo ferrocarril y los puertos de cruceros. Al final de cuentas, como señala el empresario Guillermo Fernández, obras de esta magnitud no deben realizarse para que el nombre de un político se inscriba en la placa de bronce sino para que el país se beneficie con su desarrollo económico. Los gobiernos deben facilitar las gestiones de inversión, respetando la continuidad de las obras y la estabilidad de las reglas del juego. Los puertos de cruceros y de contenedores reflejan la sensata postura de los gobiernos democráticos.
Hoy en día puede decirse que la modernización portuaria es un hecho y que nombres como Manzanillo, Coco Solo, Balboa, Cristóbal, Colón 2000 y Fuerte Amador gravitan con peso específico en la descarga de contenedores y de la recepción de cruceros turísticos en el ámbito internacional.
La estrategia panameña en servicios portuarios comprende también el nuevo ferrocarril y la autopista Panamá - Colón - Panamá, ofreciéndole a la empresa privada alternativas terrestres para el transporte de mercancías que convergen a los puertos de la provincia de Colón. Muy pocos centros portuarios de los países de la región tienen un sistema vial al servicio de la exportación - importación tan moderno y tan eficiente como éste. Cuando funcionen a plenitud el ferrocarril y la autopista, se consolidará el canal como un centro mundial de distribución de mercaderías, al par que como un eje de recepción turística.
Ha podido canalizarse la inversión portuaria y vial en tan importante dimensión, gracias a que los gobiernos democráticos en ejercicio a partir de 1990 tiraron línea con visión de Estado y no como política coyuntural compartimentalizada. Las bases de la construcción de Manzanillo y Coco Solo se echaron durante el gobierno de Guillermo Endara y se continuaron vigorosamente durante el período de Ernesto Pérez Balladares. Al gobierno de Mireya Moscoso le incumbe la responsabilidad de haber facilitado el nuevo ferrocarril y los puertos de cruceros. Al final de cuentas, como señala el empresario Guillermo Fernández, obras de esta magnitud no deben realizarse para que el nombre de un político se inscriba en la placa de bronce sino para que el país se beneficie con su desarrollo económico. Los gobiernos deben facilitar las gestiones de inversión, respetando la continuidad de las obras y la estabilidad de las reglas del juego. Los puertos de cruceros y de contenedores reflejan la sensata postura de los gobiernos democráticos.