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Panamá en Sudáfrica 2010


Hace algunos años cuando tuve la oportunidad de vivir en México por motivo de estudios, pude conocer a través de su gente, la historia de La Malinche. Con cierta angustia cuentan la historia de esta indígena que despreció a los suyos por los españoles colonizadores. Y ser Malinchista, en el lenguaje coloquial mexicano, no es otra cosa que preferir lo extranjero y dar la espalda a las tradiciones y raíces propias. La verdad que vivir en México, me permitió valorar más las tradiciones y los valores de Panamá, así como a condenar el malinchismo. Usualmente eso nos sucede a quienes por algún motivo vivimos la experiencia de migrar por diversos motivos. Sin embargo, también he visto cómo en otros países, esto se promueve desde los primeros años de vida en su gente.
Con la fiesta del Mundial de Fútbol, esa historia de La Malinche llega a mi mente con suma frecuencia, y a ratos, por lo reiterativo, hasta de forma hiriente, porque veo que nuestra identidad se desfigura y se confunde. Con sorpresa veo que cientos de panameños compran camisetas de Brasil, Argentina, Alemania y otros países más y lo peor, las usan con "orgullo". Colocan banderas, placas, calcomanías de esos países en sus autos, casas, etc.
La pregunta a los que conocen sobre nuestra identidad, ¿será esto alguna forma de mancillar nuestra nacionalidad? Yo solo sé que a mí me hace sentir incómodo. Por expresar este sentir, sé que saldrán a la defensa quienes estudiaron en estos países o quienes tienen ancestros de esos lugares y son panameños por nacimiento. Y también me imagino que saldrán a la defensa los comercios que con la finalidad de aumentar sus ventas hacen de sus locales colonias extranjeras.
Por otro lado, me sorprende que comunicadores sociales de los medios televisivos usen camisetas de otros países (esto nunca lo he visto en otros países por ningún motivo), bajo la tesis de promover la comercialización del evento. ¿Qué estamos tratando de sembrar en nuestros niños? En mi perspectiva no hay justificación alguna para promover, a través de estos mensajes, a los que nacimos en esta tierra esto que considero una distorsión de nuestra identidad como panameños. ¿Hasta cuándo daremos prioridad a lo de otras latitudes más que lo nuestro?
Si bien es cierto que nuestro país no hizo los meritos para ser convocado a esta cita, la camiseta roja, la de la Marea Roja, es la nuestra. Ella me ha llenado de alegría y entusiasmo en los caminos hacia diversas citas mundialistas, Nuestro equipo y la Marea Roja permitieron que el común del panameño soñara(y no con números de lotería) con la posibilidad de asistir a estos eventos. Sigo estando orgulloso de mi equipo y de mi camiseta.
Que tal si todos usamos nuestra camiseta roja para ver los juegos de fútbol. Y por qué no dar prioridad a nuestra bandera en locales comerciales. Estoy seguro que si ponemos esto en práctica, iniciaremos la visualización de nuestro equipo en Ciudad del Cabo en año de 2010. Que tal si somos mejores panameños, y dejamos de aceptar que el panameño siempre apuesta a ganador, en su lugar decidimos de apostar a nosotros. Que quede claro, lucir lo nuestro no impide celebrar los triunfos extranjeros, los cuales debemos tomar como ejemplo..
Lo cierto es que si nosotros y nuestros hijos empezamos a creer, todo termina por suceder. Solo falta decidirlo.
(rarolay@psi.net.pa)
Es importante saber asesorarse para elegir la aseguradora que ofrece una mejor cobertura en caso de estos percances.
Precisamente un corredor de seguros indicó que a uno de sus clientes, una piedra que cayó de un camión, le rompió el parabrisas. Afortunadamente tenía seguro de cobertura completa y se le pagaron los daños.

101 años de Panamá América

 
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