Panamá es mucho más que el PRD
Pedir, como lo han hecho Torrijos y "otras personas", que los medios no publiquen las declaraciones de David Murcia Guzmán, so pretexto de evitar un "daño irreparable" a la imagen de nuestro país, es imitar a las avestruces.
Cuando el señor Murcia fue aprehendido y deportado gran publicidad y autobombo, Torrijos y quienes participaron en la operación, y especialmente el Ministerio Público, sabían que DMG y sus empresas tenían ramificaciones en Panamá, pero, entonces, "no les interesó interrogarlo".
Después, cuando varios medios de comunicación, con justificado interés periodístico publicaron sus declaraciones, en las que dijo que "varios políticos panameños habían tocado a sus puertas" y, para más detalle precisó que entre "los que tocaron" hubo gente de las campañas de Balbina Herrera y Bobby Velásquez, todavía, solo había margen para la especulación. Pero cuando fue más específico y dijo que "dio instrucciones para que, a tres por cabeza, se entregaran, "como inversión" seis (6) millones, a las campañas de Herrera y de Velásquez; afirmó haberse reunido con éste y con su padre, varias veces; y también dijo que en Panamá contó con "escoltas", de la Presidencia de la República, las cosas tomaron otro cariz.
Las últimas declaraciones de Murcia desataron una hecatombe. La candidata del PRD y el candidato a alcalde, acusaron de mentiroso a Murcia; y la primera, "con cajas destempladas" pidió a la procuradora investigar al candidato opositor, acusándole de ser un "narcocandidato" y un "narcolavador", con el evidente propósito de "sacudirse" del fango esparcido por Murcia. Alegó tener pruebas y haberlas presentado; pero éstas no pasaron de cortinas de humo muy delgadas que se desvanecieron al instante.
Después, la procuradora, ahora sí "muy diligentemente nos maravilló con su descripción del perfil criminal de Murcia", para descalificarle; se quejó de no poder entrevistarlo como lo hicieron los medios, pero obviando mencionar que ni siquiera lo intentó durante las 20 o 21 horas que hubo entre su captura y la deportación o que, por las vías correspondientes, lo hubiera solicitado al gobierno colombiano; y, en "un deliberado desliz verbal dejó caer" que las portadas dadas a Murcia "tenían un costo muy elevado".
Preparado así el escenario, apareció Torrijos para pedir que no se siga dando cabida en los medios a las declaraciones de Murcia, por "el daño irreparable que le hacen al país". Y algunas personas, de buena fe, le han seguido el apunte. No comparto ese sesgo. En primer lugar, no se debe confundir al país con su gobierno y mucho menos con el partido que lo detenta. Panamá como nación, es víctima y no protagonista ni responsable de los errores que puedan cometer algunos políticos.
La solución a la tormenta de entredichos desatada por Murcia, no es, como pretende Torrijos, que nos "arropemos de nacionalismo para defender a la patria", esquivando la verdadera esencia del problema. La mejor manera de defender y preservar nuestra imagen de país decente es aclarando, por quienes deben y tienen la obligación de hacerlo, si es o no cierto lo dicho por Murcia. Los candidatos señalados por éste, con transparencia y sin subterfugios escapistas, deben comenzar por divulgar cuánto se han gastado y de dónde obtuvieron los fondos; y también publicar la lista, completa y no parcial, de todos sus donantes. El Ministerio Público debe realizar una investigación rápida y objetiva y ofrecer resultados, sin conjeturas ni prejuzgamientos, que invitan a la sospecha. Y, en cuanto al Sr. Torrijos, es conveniente y oportuno recordarle que la nación panameña es más que su gobierno y su partido.